junio 27, 2009

"A ti te digo, levántate!"

El mensaje y la sugerencia homilética de nuestro querido padre José María para esta semana:

Hemos sido creados para la vida y la única forma de vivir de verdad, con gozo y satisfacción interior, es dar vida a los que nos rodean.

Pero continuamente estamos amezados por la enfermedad y la muerte vividas como desgracias, porque no tienen voluntad de ofrecer vida en Cristo, porque no creemos de verdad en Cristo Jesús.

El mundo surgió de la Comunión de Amor del Dios Trino, que compartió su vida con los hombres a los que creó para que gozaran de Él. Satanás, lo dice muy claro el libro de la Sabiduría, introdujo la muerte-desgracia en el mundo, la muerte sin sentido, sin consuelo, sin futuro, sin Vida de amor.

Basta perder la Fe y vivir atrapados en nuestros propios intereses egoístas para llegar, aun antes de morir, a este tipo de muerte, que se siente cerca y despierta la necesidad de tener cada vez más cosas y prestigio para sentirse vivo... y, por desgracia, cada vez más nos sentimos atrapados en las cosas que nos llenan de congelado vacío... muertos en el asco por nosotros mismos, por la vida que no se llena con nada, por más que tengamos... A la ilusión le sigue el desencanto... el vacío... cada vez mayor... hasta que nos aplasta.

La vida solo se llena con el don de sí misma, con la entrega desinteresada de toda compensación y centrada, de verdad, en el bien del otro, como la vivió Cristo.

Jesús les pide a lo padres de la adolescente a la que resucita que le den de comer, que la alimenten de verdadera vida. La muchacha se levanta y lo primero que hace es caminar, es decir, tiene capacidad de independencia, pero no está alimentada con criterios de vida: generosidad y entrega desinteresada.

Pidamos al Señor que nos de la gracia de alabarlo con el don de nuestra porpia vida a todo hermano.

Dios nos bendiga y nos llene de su dignidad de Hijo de Dios.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB


"A ti te digo, levántate!"


La plenitud de la vida está en el compartir generoso sirviendo con los dones con los que hemos sido enriquecidos. Cristo lo hizo con nosotros. Así todos podrán, llenos de gozo, alabar al Señor, que nos llena de vida, dando, en cada momento, lo que a cada uno necesita.

Hay personas que, cuando mueren, dejan, como Cristo, un aliento de esperanza y un ejemplo de Vida creyente. Esto impulsa a los que desean dar sentido a su vida llenando de vida a los marginados, como Jesús; aunque no lo conozca o lo conozcan tan mal que lo nieguen.

Jesucristo, siguiendo el eterno plan del Padre, vivió toda su vida buscando que ésta llegara a los últimos y beneficiara a todos los necesitados de ella. Ésta es hoy nuestra salvación.

Nuestro mundo ansía la vida y la verdad, aun con fuerzas políticas antihumanas, que sistemáticamente atacan la vida y la comunión de las personas, llámense familia, nación o religión.

La enfermedad y la muerte, pero sobre todo el pecado, son la gran amenaza contra la vida

Dios lo creó todo para que viva, pero la vida no se puede imponer porque fluye de nuestro interior y en él se alimenta de lo que asimilamos, física, psíquica y espiritualmente.

Los que se buscan a sí mismos entorpecen la vida y, sin percatarse, siembran la muerte como Satanás, y, peor, engañándose como si fueran algo grande, matan múltiples posibilidades.

En Cristo aprendemos que el antídoto de la muerte es dar vida con generosidad, esto es, ser como Dios: como si se le escapara la salvación a favor de quien la anhela. ¡Basta creer!

Los cristianos somos los discípulos del que lo dio todo para renovarnos en la Vida Plena

Nuestra vida en Cristo es fruto del don de su propia vida. Vivió totalmente libre para darlo todo a quienes se le acercaran con Fe: es el Hijo Unigénito del creador de toda vida.

La disciplina de la Fe nos libera para poder luchar contra toda enfermedad y muerte dando cauce libre en nosotros a la misma Vida de Dios. Nos libera para que demos lo recibido.

La Vida divina nos hace capaces de dar sin medida y despertar el gozo de dar viviendo la experiencia de ver surgir la vida donde el pecado sembró muerte y destrucción.

La generosidad de Cristo nos permite llenar de vida a nuestros hermanos excluidos

Los que se atreven a perseverar en el esfuerzo de vivir en Cristo y se alimentan de Él, saben qué es gozar con un sencillo ‘gracias’ que espontáneamente nace en el corazón o se expresa con una sencilla sonrisa silenciosa, en un intenso aplauso que surge de la vida recibida.

Necesitamos todo el poder del Dios de la Vida para hacer que nuestro entorno conozca la generosidad de Cristo en nuestra entrega para devolver la salud o recuperar de la muerte a quien no fue adecuadamente alimentado en la generosidad ni disciplinado en la libertad de entregarse en el servicio desinteresado. Es la crítica a los padres de la niña: ¡cómo no se va a morir!: ¡¡denle de comer Verdad y Vida, no basura!!

¡¡¡Enséñenle a caminar dando vida!!! Es lo que desea cualquier persona que vive y madura honestamente. Satanás nos mata con el egoísmo.

A María, Madre Auxiliadora de la Vida, pidámosle nos ayude a creer y vivir dando vida.

P. José María Doménech Corominas, sdb


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XIII

Sb. 1, 13-15. 2, 23-24: "Dios no hizo la muerte, ni le gusta que el hombre pierda la vida... lo ha creado todo... para el que hombre viva... La envidia del diablo ha introducido la muerte en el mundo..."

Salmo 29: "Con el alma exultante te alabo, Señor"

2Cor. 8, 7.9.13-15:
"Ustedes abundan de todo... Sean también generosos en lo que les pido. Conocen muy bien la generosidad de Jesucristo... quien, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza…"

Mc. 5, 21-43: "...muchísima gente se le reunió alrededor... llegó un principal de la sinagoga... le dice: «Mi hija se está muriendo...» Jesús se fue con él y muchísimos le siguieron... «¿Quién me ha tocado la ropa?»... Jesús seguía mirando... la mujer se postró y le dijo la verdad. Jesús le respondió: «Hija, tu Fe te ha salvado...»... Jesús... le dice al principal de la sinagoga: «Ten Fe y no tengas miedo»... Al llegar a la casa vio el alboroto de la gente... e hizo salir a todos... entra en la habitación de la niña y le dice: «...Muchacha, levántate». Ella... se levantó y se puso a caminar... Jesús... les dijo que le dieran de comer..."


Muchas gracias a todos los hermanos que siguen unidos en la oración por el padre Antonio Doménech; que Dios y nuestra madre Auxiliadora les colmen de bendiciones.




junio 20, 2009

Sálvanos, Señor, que nos hundimos

El mensaje y la sugerencia homilética de nuestro querido padre José María para esta semana:

¿Miedo?¿Inseguridades?¿Desasosiego?¿Angustias?¿Ganas de escapar o de dejarlo todo?

Normal en el ser humano. Todos tenemos estos momentos, signos de nuestra precariedad y del poco dominio que tenemos de nuestro interior y de nuestro entorno...

¡Y el Dios Omnipotente ha querido dejar en nuestras manos la expansión de la obra de la Redención del mundo no tanto porque podemos afrontar las dificultades, sino porque Él ya ha resicitado y no nos abandona jamás. Ya con su Providencia nos asiste todos los días de nuestra vida y nos permite seguir vivos e incisivos en nuestro mundo, cuya historia marcamos decisivamente, aunque no definitivamente, pues el único Señor de la historia es Jesucristo para Gloria de Dios Padre por el poder de Santificación del Espíritu.

Cuando las cosas se nos ponen oscuras, podemos enfrentarnos a Dios, si lo creemos justo, pero con honestidad, sin escondernos de su Palabra: no es justo ni decente hablar nosotros contra Dios, como si fuera culpable de lo que nos pasa y después no poner de nuestra parte el esfuerzo necesario para escuchar y entender su respuesta. ¿A qué viene reclamar a quién no estamos dispuestos a escuchar de verdad? Quién no sepa escuchar Dios, que tampoco le reclame, pues no sabrá entender nada de su respuesta y quedará vacío y, encima, con el engaño de creer que tiene razón.

No es honesto y hay que serlo, si no tendremos que confesar que gran parte de nuestros problemas nos los creamos nosotros mismos con nuestra incapacidad de escuchar, comprender y, como es lógico, responder.

Pablo nos habla de que necesitamos saber vivir como lo que somos desde la resurrección de Jesús, al menos los que nos declaramos sus discípulos: como nueva creación... Y si hay problemas, si creemos que se nos hunde la barca de... lo que sea, reclamémosle al Señor, pero dispuestos a quedar perplejos ante su respuesta... Y siempre preparados para glorificar su nombre con nuestras actitudes, será la única forma de enaltecerlo y darle gracias.

El Señor nos pide confianza, que es fruto de la Fe y vive en el Amor de que se nos entregó...

Él se admira: ¡Tan poca Fe tienen todavía!

El Señor nos bendiga a todos.

Unidos en la oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB


Sálvanos, Señor, que nos hundimos


¿A quién le gustan los problemas? En la vida son muchas las tempestades; las hay internas y externas; personales, familiares y sociales; provocadas por uno mismo o por otros; grandes y pequeñas... Cierto, la vida, muchas veces, no es mar sereno. Cuántas veces nos desanimamos, nos cansamos, nos desesperamos, ¡y surge la violencia, unas veces dentro y otras fuera!

Unos afrontan los problemas, otros los evaden, con lo que crean nuevas y más complejas situaciones. ¿Qué hacer? Job afronta la supuesta injusticia de su desgracia y encara al causante, Dios, pero lo hace en serio y se da cuenta que encarar y acusar no resuelve nada, pues él no sabe ni domina nada de su propia realidad profunda ni, mucho menos, de su futuro; al darse cuenta de esto, descubre que la solución está en abandonarse en quien sí sabe y sí puede. Es la actitud en la que vive Pablo y a la que son invitados los apóstoles, en medio de la tempestad.

Jesucristo, resucitado de entre los muertos, ha superado los problemas. ¡Es el Señor! Pero no basta que lo sea, es indispensable ser consecuentes con ello y vivir apoyados en Él.

Los problemas generan sufrimientos que nos piden enfrentar preguntas y buscar respuestas

Dios nos ha dado como tarea, tarea nada fácil, que aprendamos a ser Señores del universo; pero eso hay que aprenderlo, pues el señorío está en conocer bien, amar a fondo y buscar, en todo, lo mejor para todos en su propio orden, sin violentar el sentido de ninguna cosa.

Los problemas nos demuestran que no tenemos todavía adecuado señorío, y nos exigimos respuestas, pues no estamos tranquilos hasta que encontremos solución a lo que nos inquieta.

Tener la capacidad de hacer lo que se me ocurra, no significa el debido Señorío. Si no se busca el bien de toda la realidad implicada, no hay señorío, porque el Señorío viene del amor.

La Fe verdadera me hace más fuerte que el sufrimiento y que el miedo, aunque no lo suprima

La crítica de Jesús a sus discípulos está en la línea de la poca Fe. Se angustian porque no se abandonan adecuadamente en las manos del Padre Amoroso y Providente, que no nos niega el derecho-deber de intervenir en la historia, que es también nuestra, pero sabiendo que no conocemos, no dominamos, no comprendemos suficientemente la realidad en toda su profundidad.

La Fe añade al conocimiento la apertura a una dimensión que supera la mente lógica, la de profundidad trascendente, razón última, sentido divino de la realidad; así como el amor marca toda relación con la intima dignidad respetuosa y una razón de ser nueva llevándonos a actitudes que la visión ‘científica’ cataloga como “locura”, si no entra en esta nueva dimensión.

La realidad humana descubre, en la Fe y el Amor, una infinita riqueza de posibilidades que superan todo sufrimiento y miedo, redefiniendo nuestras responsabilidades o tareas.

Saber abandonarse a la Providencia divina, nos encamina a la superación del problema

Muchos problemas nacen en nuestra debilidad y miedo; realidades que tanto más nos aturden y anulan y cuanto más la soberbia nos impide ir más allá de nuestra visión ‘científica’.

Necesitamos aceptar aprender a vivir, en Cristo resucitado, como una nueva creación.

María nos auxilie en nuestras tempestades para superarlas viviendo en el Fe y el Amor.

P. José María Doménech Corominas, sdb


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XI

Job. 38, 1.8-11: "El Señor, desde la tempestad, dijo a Job: «¿Quién puso límite al mar cuando nacía lleno de insolencia...? Yo recorté sus bordes... diciéndole: ‘Hasta aquí te permito llegar, no más allá. ¡Detén la bravura de tus olas!’»."

Salmo 106: "Enaltezcan al Señor, perdura eternamente su amor"

2Cor. 5, 14-17:
"El amor de Cristo nos obliga: hemos de reconocer que uno ha muerto por todos... para que no vivan para ellos mismos, sino para aquel que ha muerto por todos y ha resucitado... Aquellos que viven en Cristo son una nueva creación; todo lo antiguo ha pasado, ha comenzado un mundo nuevo."

Mc. 4, 35-41: "...Jesús dijo a sus discípulos: «Pasemos a la otra orilla»... Mientras tanto se levantó una tempestad con un viento muy fuerte... la barca se iba llenando... Jesús... dormía... le dijeron: «Maestro, ¿no te das cuenta que nos hundimos?» Jesús... dijo al agua y al viento: «¡Calla, serénate!... ¿Por qué se atemorizan tanto, todavía no creen?»...«¿Quién es éste, el agua y el viento le obedecen»"



Muchas gracias a todos los hermanos que siguen unidos en la oración por el padre Antonio Doménech; que Dios y nuestra madre Auxiliadora les colmen de bendiciones.




junio 11, 2009

Cuerpo y sangre de Cristo

El mensaje y la sugerencia homilética de nuestro querido padre José María para esta semana:

Un grave peligro de nuestras Eucaristía, que ya critica duramente Pablo en una de sus cartas a los cristianos de Corinto, es acostumbrarnos a ella y convertirla en un rito rutinario y sin demasiado sentido personar y comprometedor. ¡Na da más alejado de la realidad!

La primera no tuvo nada que ver con un rito religioso: era una expresión de compromiso real y concreto, de después se haría historia cruenta y extremadamente dolorosa.

Nosotros hacemos memoria de esta entrega salvífica y comprometedora, pues nos lleva a tener que hacer también nosotros, personalmente y no como rito, de nuestra vida un compromiso de darla a los hermanos concretos que nos rodean, como Jesús nos dio la suya solo porque la necesitábamos.

Comulgar el Cuerpo entregado y la Sangre derramada, significa hacernos nosotros cuerpo de Cristo en nuestra historia, la de todos los días, sin paliativos. Eso significa el "Amén" que decimos, o se nos pide que digamos, al ir a comulgar. El simple hecho de celebrar la Eucaristía es revivir el don de la entrega de Jesús por nosotros, con el consiguiente compromiso de hacer nosotros lo mismo.

Él se nos da en alimento de Amor y Vida Nueva, a través de su Cuerpo y Sangre, y nos pide que hagamos lo mismo con nuestra vida a favor de nuestros hermanos.

No dejemos solo al Señor, vayamos a Él para darnos como Él y el mundo sabrá de novedad y alegría profunda y permanente.

Dios les bendiga.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB



Cuerpo y Sangre de Cristo


En todas las culturas, la sangre es signo de vida y derramarla signo de que se arriesga perderla, o por darla generosamente o por que le es quitada a una persona o porque ella la pierde, por alguna circunstancia. En algunas culturas mezclar la sangre significa asumir compromisos serios. Para los judíos ser rociados con la sangre del sacrificio significaba comprometerse con el Dios que acaba de hablarles y a quien le estaban ofreciendo el sacrificio.

Jesucristo no ofrece sacrificios, Él mismo se ofrece en sacrificio y nos da su propio cuerpo y sangre, nadie se los quita: eso significa la Eucaristía: la mejor forma de agradecer la vida recibida es darla para que otros también la tengan y participen de su alegría y gloria.

Primero, lo hace en la cena, creando el sacramento, y, después, en la vida socio-política.

El sacrificio eucarístico es compromiso de Dios con la vida del hombre

Dios no es ajeno a lo que le pasa a la persona humana. Él mismo comprometió su vida, primero, asumiendo nuestra naturaleza y, segundo, entregando su vida hasta el sacrificio cruento, al que dio sentido salvífico con el sacrificio incruento de la última cena.

Él asume en primera persona, y antes que se lo aceptemos, el compromiso vivo de lu-char para que el hombre tenga vida y la tenga en abundancia.

Eucaristía debería ser siempre el esfuerzo de que Dios sea cada día más Dios en nosotros y el hombre sea más tarea y responsabilidad solidaria de todo cristiano y comunidad cristiana.

La Eucaristía es contraproducente sin el compromiso de sumir las propias responsabilidades

La Eucaristía, celebrar y comulgar el cuerpo y sangre de Cristo, supone asumir la tarea de respetar la vida de los demás en todas sus vertientes, niveles y límites, sin excepciones.

Al comer el cuerpo y sangre de Cristo, decir ‘Amén’ es confesar la voluntad de ser, yo, Cristo en mi historia concreta, en el ahora que vivo. Para eso Dios mismo me da su Vida.

Toda Eucaristía es un grito a favor de la misericordia y el perdón para llegar a una vida cada día más profunda y fecunda, como la de Dios en nosotros. Lo vivió dolorosísimamente Jesús en el huerto de los olivos y más allá. Necesita acercarse a un Dios que se nos acerca dándonos su Vida, quien no quiere acercarse al hombre que a su lado le necesita y pide ayuda.

Ser cristiano significa hacerse siempre Eucaristía para bien de todo el mundo, gloria de Dios

Comer el cuerpo y sangre de Cristo, es comprometerse a darse de comer, como Cristo, a los que nos rodean, único culto bueno y agradable al Dios vivo, a quien adoramos, amamos y servimos, amando y sirviendo, con la verdad y el bien, al hermano concreto que nos está próximo ahora.

La vida recibida exige que seamos agradecidos: démosla como Dios nos la dio, gratis.

María, la Madre eucarística, nos enseñe a ser cada hoy más Eucaristía para los hermanos.

P. José María Doménech Corominas, sdb


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XI
CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Dt. 4, 32-34.39-40: "Moisés bajó y contó… el pueblo contestó a una: «Haremos todo lo que dice el Señor»... edificó un altar... mandó... ofrecer... sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre... tomó el documento de la alianza y se lo leyó... el pueblo respondió: «...todo lo que manda el Señor… obedeceremos» Tomó... la sangre y la roció sobre el pueblo...: «Ésta es la sangre de la alianza…»."

Salmo 115: "Invocando el nombre del Señor, alzaré el cáliz de la salvación".

Hb. 9, 11-15:
"...Cristo... sumo sacerdote... No usa sangre de machos cabríos... sino la suya propia… consiguiendo la liberación eterna... en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha... llevándonos al culto del Dios vivo... es mediador de una alianza nueva... así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna."

Mc. 14, 12-16.22-26: "...«El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en la que voy a comer la Pascua con mis discípulos?»... Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomen, esto es mi cuerpo». Cogiendo una copa... les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos...»... salieron al monte de los Olivos".



Muchas gracias a todos los hermanos que siguen unidos en la oración por el padre Antonio Doménech; que Dios y nuestra madre Auxiliadora les colmen de bendiciones.




junio 07, 2009

Santísima Trinidad

El mensaje y la sugerencia homilética del padre José María para esta semana.

El Amor de Comunión Trinitaria, siempre trascendente, creó el Universo para que el hombre, varón o mujer, gozara de ese Amor y lo implantara en la naturaleza, ordenándola según los criterios que este Amor le inspiraba y su amor e inteligencia le llevaba a profundizar cada vez mejor.

Ése fue el plan primigenio de Dios, Uno y Trino, desde su Comunión de Amor, pero el enemigo de la persona humana enturbió su mente y distanció su corazón del conocimiento de Dios y el mundo empezó a pagar las consecuencias de tal actitud, pues, después de todo, es la persona humana la que da orientación y sentido a la naturaleza que de él depende.

El Padre se compadeció del desastre al que su hijo adoptivo se había lanzado locamente, envió a su Hijo Unigénito, con la Vitalidad y Amor de su Espiritu de Vida y Santidad, para que le enseñara al adoptivo a vivir según el plan según el que había sido creado y que le llevaría, sin duda algna, por caminos de creciente felicidad. Pero éste, en muchos casos, no entendió ni aceptó lo que le proponía y se sumió en el desastre del crimen y de la esclavitud a sus propia doctrinas y criterios, llenos de desconcierto y arbitrariedad, cuando no abuso y prepotencia desde el poder que se desea imponer o no 'soltar'. Con todo, en su Amor Fiel, a los que aceptaron la orientación de Dios, el Padre, en su Hijo Único, se les dio, por el don personal del Esíritu Santo, la capacidad de entender, aceptar y gozar de la realización en sus personas y comunidades según el plan primero de Dios generando una Comunidad Humano-Divina basada en el Amor que da la vida, como el mismo Dios, de quien viene, y el Perdón que regenera a la persona y sus comunidades dándole la opción de retomar su camino y redimir su situación aceptando reiteradamente al Señor Jesús, como su Señor y Maestro, y a su Espíritu, que lo es también del Padre y nos llena de Vida, Paz y Felicidad sin límites de ningún tipo.

Como el Papa dijo hace poco a los jóvenes, este domingo conoceremos el Amor creativo, salvador y santificador de Dios, Comunión Trinitaria, que jamás se cansa de estar atento a nuestras necesidades como verdades Providencia Amorosa.

Dios les bendiga cada día.

Unidos en oración con María, nuestro, Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB


Santísima Trinidad

Nuestro Dios es un Dios en continuo diálogo de Amor con sus hijos, pues es Comunión y a eso nos ha llamado: nos creó para ser como Él, ¡hijos!, y testificar su Soberanía en toda realidad. Para que lo logremos y no nos dejemos engañar, nos confió, en su Bondad, un camino seguro de Vida: sus mandamientos. Nos pide que nos fiemos de su Amor y nos abramos a Él.

Al vernos esclavos, nos liberó a su costa. Es un Dios que se nos muestra en su materna paternidad: siempre cercano y atento a toda necesidad. Objetivo y, más allá de adulaciones, que no soporta, mira el interior de las personas; escucha siempre; habla claro y pide le obedezcamos, pues sabe que ésta es nuestra única salvación, como en cualquier aprendizaje, ¡y más el divino!

En Cristo nos entrega su Espíritu. Éste nos inserta en la íntima Comunión Trinitaria y nos lleva a caminar como hijos en el Hijo, en amoroso diálogo y presencia continua del Padre.

El Hijo nos envía a compartir esta enaltecedora realidad con todos los pueblos, sin límites

El interés que Dios tiene personalmente por cada uno de sus hijos, todos los humanos, sin distinción, le mueve a ordenarlo todo para el bien integral de cada persona. Lástima que muchísimos, a veces incluso cristianos, no se percatan de ello y están poco menos que convencidos, cuando el dolor muerde su vida, de que Dios no los tiene en cuenta! El Señor, con todo su poder, nos envía: ¡Anúncienles el Evangelio! ¡¡Muéstrenselo a todos!! ¡¡¡Es muy urgente!!!

Estudiar la historia del Pueblo de Dios nos hace ver la cercanía eficiente de Dios, y también nos lo dice nuestra historia personal, si la miramos, desde la Fe, con cuidadosa profundidad.

Nuestra constante intimidad con Dios, Uno y Trino, nos llevará a ser buenos testigos.

Es muy importante enseñarles a vivir en intimidad de Vida con Dios, Comunión de Amor

Es tan indispensable, en nuestra misión de evangelizadores, vivir en intimidad con Dios, Comunión de Amor Trinitario que busca nuestra felicidad eterna (para eso nos creó) que Pablo nos dice que el mismo Espíritu ora a favor nuestro y nos lleva, si le dejamos, a testificar que Dios es nuestro Padre y que todos lo gozarán, si lo aceptan como tal y le son dóciles.

Toda la vida de Dios es para nosotros, pero es indispensable que la nuestra sea de Él.

Ser hijo en el Hijo es vivir el Plan del Padre, según la vida del Hijo, guiados por el Espíritu

Más importante es vivir en serena y feliz profundidad liberadora que buscar tener y dominar muchas cosas, que acaban apoderándose de nosotros, esclavizándonos, quitándonos la paz y rompiendo la comunión por el egoísmo que implica tal codicia, explícita u oculta.

El Plan del Padre es que lleguemos a la libertad enaltecedora de dar la propia vida, al estilo de su Hijo Jesucristo y guiados por el mismo Espíritu del Padre y del Hijo: es nuestra vocación y por eso nos sentimos tan bien en un ambiente de comunión abierta y serena.

María nos enseñe a caminar según la Voluntad liberadora de Dios, Comunión Trinitaria.

P. José María Doménech Corominas, sdb


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO X
SANTÍSIMA TRINIDAD


Dt. 4, 32-34.39-40: "Investiga... si alguna vez… un pueblo ha escuchado la voz de Dios que le hablaba en medio del fuego... y haya continuado con vida... si Dios ha ido, alguna vez, a buscarse un pueblo de entre otro, que lo tenía esclavizado, haciendo... prodigios... como lo hizo el Señor, tu Dios, por ustedes en Egipto. Reconoce hoy que el Señor, es el único Dios... Recuérdalo siempre en tu corazón. Cumple... sus mandamientos… para que seas feliz..."

Salmo 32: "Feliz el pueblo que el Señor se escogió como heredad".

Rm. 8, 14-17:
"Los que viven llevados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Uds. no han recibido un espíritu de esclavos... sino un Espíritu que nos hace clamar: «‘Abbá’, Padre». Este Espíritu se une a nuestro espíritu para testificar que somos hijos de Dios. Y, si somos hijos de Dios, también herederos... con Cristo, ya que sufrimos con Él para llegar a ser glorificados con Él."

Mt. 28, 16-20: "Jesús les dijo: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Yo estaré con ustedes cada día hasta el fin del mundo»"

Muchas gracias a todos los hermanos que unidos en la oración por el padre Antonio Doménech; que Dios y nuestra madre Auxiliadora les colmen de bendiciones!