noviembre 14, 2009

"Señor, Tú eres mi refugio"

Como cada semana, tenemos el mensaje y sugerencia homilética que nuestro querido padre José María ha preparado para este domingo:

Dios nos ama como Padre y nos cuida como Madre; nunca nos sustituye a la hora de enfrentar la vida y sus dificultades, pues es un pefecto educador, pero tampoco nos abandona cuando debemos enfrentarnos a una dificultad, por mucho miedo que nos dé: es nuestra dificultad y somos nosotros los que debemos enfrentarla porque las vendrán peores y debemos estar entrenados para tener el éxito al que tenemos derecho.

El profeta se enfrenta a la perplejidad de tantas personas buenas que han visto su vida humillada sin que se reconociera la grandeza de sus obras, pero Dios le hace saber que, en Su Presencia nada se pierde; que la última palabra en la vida de la persona humana no la tienen los poderosos o sabihondos, sino el Dios del Amor y de la Vida, a la que todos están llamados a gozarla en el Amor que crece en nosotros por la fuerza de la Providencia divina, en la medida que le dejamos.

Jesús, el hombre perfecto, lo es porque se atreve a darlo todo para el bien de todos, sin discriminación alguna y sin medida ninguna por su parte. ¿Qué hombre es libre y señor hasta este punto? Él con su don total y radical nos libera de toda atadura de mal y nos estimula a caminar hacia el don de la propia vida en su Libertad por la fuerza de su Amor.

Después de todo, al final quedará claro, cuando nuestro mundo vaya perdiendo sus apariencias y solo quede la verdad de lo que cada uno es...

El miedo a la muerte y a la destrucción del mundo que hoy vivimos casi hasta irracionalmente ¿no está basado en la soberana ignorancia recalcitrante y necia que mantenemos respecto a lo que somos de verdad y a lo que estamos destinados? Creo, sinceramente, que no hay ignorancia peor que la del agnóstico y la del individualista, que no quieren buscar ni la verdad de sí y del mundo, ni quieren vivir atreviéndose a entregarse al bien de los que le rodean.

No hay felicidad más grande que no estar atado a nada, sobre todo por dentro, y poderse acercar al otro tratndo de ver su bien y esforzándose por ayudarlo a que éste crezca y madure sin fin... Así lo hace Dios desde que el mundo es mundo y así nos lo mostró Jesús en el don perpetuo y absoluto de su vida. Don que nos ofrece constantemente, vivir en su Vida, animados por el Espíritu que a Él le animó, dentro del Plan de Vida Gloriosa y Feliz del Padre.

Dios, Comunión Trinitaria, nos ayude a vivir en su Sabiduría acogiendo en nuestra vida a Jesús y con Él a los hermanos que nos rodean en cada momento.
Dios nos bendiga.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB

"Señor, Tú eres mi refugio"

Esperar al Señor que llega a salvarnos es natural fortaleza para el que cree: le lleva a construir en la verdad el bien y la vida; pero para los que no creen, no es ni fácil ni tan natural.

Nuestra cultura occidental, lanzada locamente al relativismo agnóstico y ecléctico, donde todo tiene la misma importancia, porque no hay verdades definitivas, la esperanza es casi una burla; tendemos más a la neurosis, con sus muchas facetas culturales, sobre todo en los jóvenes.

“Quien siembra vientos cosecha tempestades”, dice el refrán. Son muchas las desgracias que nos estamos acarreando… y, una vez más, nos ‘defendemos’ del mal que creamos nosotros mismos, echándole la culpa a Dios, a quien no queremos, ni podemos, escuchar ni, mucho menos, estamos dispuestos a secundar. Para culparle a Él, ya no somos ni agnósticos ni relativistas.

Los creyentes necesitamos pedir al Señor que nos proteja del desaliento en el esfuerzo para que podamos seguir confiando en Él, como nuestro Salvador. Él nos integra cada día en la Familia de los salvados, por la ofrenda permanente de su propia vida, de una vez por todas, para llenarnos de su Amor Misericordioso, que nunca tarda más de la cuenta ni jamás falla.

Todo pasará, nos dice Jesús, menos su Palabra de Vida y Felicidad eterna.

Fuertes y pacientes en la verdad, demos vida y guiemos al bien: ¡el Señor está a las puertas!

El don de Cristo es su Paz, fruto de su Perdón. Para recibirlo es básico reconocer que necesitamos ser perdonados, salvados, liberados, enseñados. ¡Necesitamos humildad y verdad!

El profeta llora a los muertos por el pecado del pueblo; pero se le recuerda que Dios salva a todos los que buscan ser salvados, aunque estén muertos. El juicio no es según una ley sino según la Verdad del Amor y Misericordia enaltecedora de Dios, que a nadie abandona jamás.

Desgracias siempre las hay. Jesús nos pone la comparación de la higuera: la presencia de la vida en sus futuros frutos es signo de un Dios que viene ya con su Salvación y Vida nueva.

Dios nos espera y da una y otra oportunidad, ¡¡construyamos el bien para la vida!!

El don de la vida de Cristo, celebrado, asumido y compartido, nos libra de toda perturbación.

En el sacrificio de Cristo es donde los creyentes en Él debemos afianzarnos y alimentarnos para seguir sus pasos de Salvación para todos y para siempre. Asumir el don de la vida de Cristo en el propio ‘hoy’ cotidiano lleva a vivir y, mucho más, a comunicar su Vida y Paz, así como el Padre nos pide que hagamos en las propias y concretas circunstancias diarias.

La Eucaristía, bien celebrada y vivida, realmente nos transforma en la paz, paso a paso.

Las consecuencias de nuestros errores se nos imponen, transformémoslas en bien y vida

Es inútil quejarse, solo es positivo asumir la vida como nos viene ofreciéndola en Cristo.

La Salvación es un don, pero vivirla exige decisión y esfuerzo para ser dadores de ese don recibido del Padre en Cristo por el Espíritu, pero en la Verdad y para el bien de cada uno.

Pidamos a María abrirnos al Hijo Salvador para vivir, en el Espíritu, como salvados.

P. José Mª Domènech Corominas, SDB


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XXXIII

Dn. 12, 1-3:
"Mientras yo, Daniel, lloraba… escuché estas palabras del Señor: «…Habrá un tiempo de desgracias… en aquel momento será salvado tu pueblo, todos los que están inscritos en el libro… Los justos brillarán como luz en el firmamento, los que hayan guiado al pueblo por el buen camino brillarán como las estrellas para siempre».".

Salmo 15: "Protégeme, Señor, que Tú eres mi refugio"

Hb. 10, 11-14.18:
"…Jesucristo después de ofrecerse una sola vez como víctima por los pecados, se sentará a la derecha de Dios… Con una sola oblación ha consagrado total y definitivamente a los que debían de ser santificados. Una vez Dios ha perdonado los pecados, ya no es necesario ninguna otra ofrenda para obtener el perdón".

Mc. 13, 24-32: "Jesús dijo a sus discípulos: «…Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. Entre tanto enviará a sus ángeles a reunir a sus elegidos, que vendrán… de los extremos más lejanos de la tierra y del cielo… sepan que Él se acerca, ya está por llegar. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán…»."

noviembre 09, 2009

Lima honró a su Señor

El domingo Lima amaneció temprano para adornarse de morado y blanco.

Los vecinos de los barrios de Magdalena, Lince, San Borja, San Juan de Miraflores y San Vicente de Cañete, salieron a las calles desde las primeras horas para confeccionar alfombras florales, colocar cadenetas en los balcones, o fijar arreglos con globos en los postes, todo ello dispuesto para engalanar el paso del anda del Señor.

Así despidió nuestra capital el mes morado, con la imagen de Cristo avanzando entre las casas de sus hijos
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noviembre 06, 2009

"... ha dado más que todos, lo que tenía para vivir"

Tenemos el comentario y la sugerencia homilética que nuestro querido padre José María ha preparado para este domingo 8 de noviembre.

El padre se está encomendando a nuestra oración, no le fallemos. En breve estará asumiendo su nueva responsabilidad en Caleta Olivia (Santa Cruz - Patagonia argentina), donde sin duda todos lo acogerán con mucho cariño.

Hermanos argentinos: desde Perú los felicitamos porque tendrán al padre José María con ustedes! Les pedimos que aprovechen todos sus consejos y enseñanzas; estamos seguros que sentirán que es Don Bosco quien les habla, con un poco de acento peruano-español.

Bendiciones y augurios!

Dios nos invita a fiarnos tanto de Él que pongamos nuestra vida en sus manos y se lo demos todo, como Él nos lo pide y nuestros hermanos lo necesitan.

Demasiadas personas piden que se les ayude, pero ello, a veces, ni siquiera ponen lo que les corresponde por justicia y dignidad.

Dios no sustituye responsabilidades... El esfuerzo de cada uno lo hace cada uno, los demás podemos apoyar y hasta cubrir lo que esta persona no alcanza a completar para llegar a lo que debe pero siempre estimulando a que se ponga nuevas metas de honestidad, de disciplina, de esfuerzo, de trabajo, de superación, de verdad, de generosidad en lo que puede, sin pensar que tiene derecho a recibirlo todo, derecho que no le asiste a nadia, ni a los bebés, quienes para su crecimiento también tienen que hacer sus propios esfuerzos, aunque parezcan músculos, que para ellos no lo son.

La viuda tendrá que fiarse para dar o al profeta o al templo lo que, de algún modo se le pide... y Dios hará lo demás... Lo mismo tuvo que hacer Jesús y todos nos hemos beneficiado de ello.

Demos gracias a Dios.

Dios les bendiga y me encomiendo a su oración para la nueva misión que el Señor me confía.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB

"... ha dado más que todos, lo que tenía para vivir"

La persona que vive apoyada en el Señor da todo lo que tiene, sin más cálculos que su confianza en la Providencia divina, que siempre nos cuida, aunque nosotros no nos fiemos demasiado de ella o le fallemos al no secundar los planes en los que nos pide colaborar.

Es normal que no ‘veamos’ los signos del Amor Providente del Padre, si no le dejamos actuar libremente en nuestra vida. Puede ser que tengamos momentos de alabanza y de buenos signos religiosos, pero eso no basta para ver-gozar las obras de Dios: es necesario abrir la vida.

Si la viuda de Sarepta no se hubiera fiado del Señor, no habría visto las maravillas de Dios. Si Jesús no hubiera sacrificado su vida, apoyado solo en la fidelidad del Padre, no hubiera visto la gloria de la resurrección ni nos hubiera merecido el perdón de los pecados.

El problema de los maestros de la Ley y de los ‘buenos’ y ‘generosos’ creyentes no está en lo bueno que hagan: predicar / hacer ofrendas / dar limosna, ya que la religión es buena es sí misma. Su problema está en que no se abandonan al Señor de la vida que ama a los últimos y nos pide darlo todo como Él, renunciando a los criterios de ‘humana prudencia’ que en nada se fían de la Providencia divina, que se maneja con otros criterios de Amor a través de una Vida Solidaria para la justicia a favor de todos. Por estos criterios de Amor se entregó Cristo Jesús y, como Él, los profetas verdaderos de todos los tiempos, latitudes, culturas y sexualidad.

“Dice el Señor”… y es para todos, sin discriminaciones

La Palabra de Dios no está sujeta a ninguna religión ni a una cultura determinada, sino que es de influencia y eficacia universal. El Profeta se dirige a una mujer no-israelita, abierta a Dios, sí, pero en otra religión. Para Dios no hay problemas de ninguna clase: quien se abre a Él, sea el Profeta de Israel, sea la viuda de Sarepta, pagana, vive los beneficios de su Amor.

Dios pide todo; el creyente lo da todo, como Dios, su maestro de vida libre para dar vida.

Cristo se ha presentado ante Dios, su Padre, a favor nuestro

El don oblativo de Cristo es el verdadero sacrificio de expiación, al que hacía referencia la fiesta judía y celebra la Eucaristía cristiana, en la que el mismo Jesús nos pide: ‘Hagan esto en memoria mía’. Lo básico es el don de amor para llenar de vida al hermano, no tanto el rito.

Fue el egoísmo soberbio el que nos distanció de Dios y será el humilde don de uno mismo por el bien de los hermanos el que nos acarreará la salvación a todos. Todos estamos invitados.

…ha dado más que todos, porque era lo que tenía para vivir

Es muy peligroso creerse en la verdad y salvación por ‘pertenecer’ a una religión. La salvación nos llega por el don de la vida de Jesús hecha historia en nuestra historia al acogerle.

La pobre e insignificante viuda, mirada desde los ojos pequeños de la religión, es grande porque lo da todo, como Dios lo hace en su Providencia, no tanto porque sea viuda o pobre.

Pidamos a María saber confiarlo todo a Dios, siempre dispuestos a darlo todo como Él.
Padre José María Doménech Corominas, sdb.


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XXXII


1R. 17, 10-16:
"Elías le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua para beber… tráeme también un trozo de pan». Ella respondió: «Por tu Dios, te juro que no tengo nada… después moriremos de hambre». Elías le respondió: «No temas… Hazme primero un pequeño pan… porque dice el Señor: No se vaciará el tarro de harina ni bajará el aceite en el jarro hasta el día que el Señor envíe la lluvia al país".

Salmo 145: "Alaba al Señor, alma mía"

Hb. 9, 24-28:
"Cristo… ha entrado al mismo cielo y se ha presentado ante Dios a favor nuestro… De hecho no se ha aparecido hasta ahora… para ofrecerse Él mismo, una sola vez, como víctima para abolir el pecado… cuando tomó sobre sí los pecados de todos. Después volverá a revelarse… para salvar a los que le esperan para acogerlo".

Mc. 12, 38-44: "Jesús… decía: «No se fíen de los maestros de la Ley… serán juzgados con mayor rigor». Estando sentado en el templo… Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les digo que, de verdad, esta viuda pobre es la que ha dado más que todos; pues los otros han dado de lo que les sobraba, pero ella, que lo necesitaba para vivir, ha dado todo lo que tenía»."