septiembre 08, 2013

«Quien no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo»

Tenemos el mensaje y la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este domingo 8 de setiembre.

Este domingo Jesús nos enfrenta a una realidad esencial a la vida cristiana: o Él es el centro real de ella o la supuesta vida cristiana no es real. Podremos tener muchos errores, pero lo que no nos podemos consentir es dejar a Jesús de lado y tener otros ‘amores’ que le hagan competencia, pues, en este caso, Jesús nos dice con plena claridad: “no eres digno de Mí” y perderás tu vida porque tus intereses son muy diversos a los míos. También en otro lugar lo dice, aunque de otro modo, pero con el mismo contenido: “O conmigo o contra Mí”. ¿Qué más claridad queremos?

Son muchas las preguntas que de ahí se pueden derivan. Veamos algunas:¿Somos cristianos o solo simpatizantes de Jesús? ¿Somos discípulos de Cristo o solo miembros inscritos por la familia en una institución secular llamada Iglesia Católica? ¿Es Cristo el amor-eje-fundamental de nuestra vida o es uno más al que se le dedica el tiempo que ‘podemos’ –o nos sobra– dentro de nuestros múltiples compromisos? ¿Entendemos qué significa celebrar la Eucaristía a la que nos invita el mismo Jesús, en la que Él mismo nos une con su Comunidad –cada vez un poco más–, nos da su Perdón, su Palabra, su Vida, su Paz, se nos da como Alimento, nos da su Bendición y hasta nos confía su propia Misión? ¿El Señor se puede fiar de nosotros o le queremos obligar a competir con otros ‘amores’ que nos quitan tiempo, atención y mucha de nuestra energía?

Si el Señor no es el centro de nuestra vida, al final, acabamos siéndolo nosotros mismos con lo que nos parece bien o nos complace o creemos que nos conviene –según nuestros criterios–. ¿Entendemos que solo Dios puede liberarnos de nuestros egoísmos e individualismos mortales que asedian constantemente nuestra vida?

Dios es nuestra sabiduría; si de Él sabemos algo es porque Él nos lo ha revelado. Nos toca decidir qué vamos a confiarle. Lo que no confiemos a su Amor, se nos deshará en nuestras manos, pues en nosotros prima la ignorancia de lo más profundo de nuestra vida y, precisamente es eso, lo que la define y le da sentido y felicidad. Nos conviene abrirnos a Él y entregarnos a su Amor.

Dios nos dé la Sabiduría de vivir poniéndolo a Él en el centro de nuestra vida y amarlo, de verdad, por encima de todo. Él nos tiene en el centro de su existir y nos da lo mejor de sí... ¡Seamos como Él! Que el día 7 esté todo él centrado en dar vida y paz a todos y orar por la paz constantemente.

Unidos en oración con María, Madre de la Paz y de la Vida, que nos enseña a amar desde dentro:

P. José Mª Domènech SDB

«Quien no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo»

Este domingo podríamos vivirlo como el domingo del examen de conciencia: ¿Cuál es la calidad de nuestra vida cristiana? ¿Somos cristianos o solo simpatizantes de Jesús? ¿Somos discípulos de Cristo o solo miembros inscritos en una institución secular llamada Iglesia Católica?

¿Es Cristo el amor eje-fundamental de nuestra vida o es uno más al que se le dedica el tiempo que ‘podemos’, dentro de nuestros múltiples compromisos, o el tiempo que nos sobra?

¿Entendemos qué significa celebrar la Eucaristía a la que nos invita el mismo Jesús, en la que Él mismo nos compromete, cada vez un poco más, con su Comunidad, nos da su Perdón, su Palabra, su Vida, su Paz, se nos da como Alimento, nos da su Bendición y hasta nos confía su propia Misión?

¿El Señor se puede fiar de nosotros o le queremos obligar a competir con otros ‘amores’ que nos quitan tiempo, atención y mucha de nuestra energía que debería ser para Él, pues solo Él ya lo ha dado todo por cada uno de nosotros, puesto que nos quiere libres y felices como Él?

¿Nos damos cuenta de que, si el Señor no es nuestro centro, al final acabamos siéndolo nosotros mismos con lo que nos parece bien o nos complace o nos conviene –según nuestros criterios–?

¿Entendemos que solo Dios puede liberarnos de nuestros egoísmos e individualismos mortales?

Ser libres supone ser dueños de nosotros mismos y para eso el Señor dio su vida. ¿Y nosotros?

En san Pablo Dios nos propone cederle a Él nuestros derechos, pues Él es el único capaz de defenderlos de verdad: ¡ya lo demostró con el don de su vida y resucitando de entre los muertos!

¿Qué sabemos de Dios que Él no nos lo haya dicho? ¿Qué somos que Él no nos lo haya dado?

La verdadera sabiduría viene de Dios. Pero Él nos es desconocido, pues nos falta intimida con Él.

Nunca nos deja solos: envía su Espíritu a nuestro corazón y su Hijo a nuestra historia ¿qué más?

Hay pérdidas que son una gracia de Dios, pues nos permiten conocernos y decidirnos mejor

El esclavo fugitivo de Filemón ha llegado a la Fe, como el mismo amo. Pablo, que los bautizó, desea salvar la Fe de ambos de una posible reacción de venganza: apela al Amor redentor de Jesús.

Si somos hermanos en Cristo centremos nuestras decisiones en su Amor: solo eso tiene sentido.

Jesús tiene muchos seguidores, pero Él quiere ser el único que centre nuestro amor y nuestra vida

Cristo nos pide que sea Él, y solo Él, el centro de todo nuestro amor, pues solo así todos los demás amores se verán libres de ser víctimas de la tentación de egoísmo que todo y a todos utiliza.

El verdadero discípulo solo entrega su vida a Cristo Jesús: Él lo enviará a quien sea necesario.

Se trata de ser solo y para siempre de Jesús, dando nuestra vida a los que Él quiera enviarnos.

Pidamos a María vivir siempre disponibles a lo que el Señor nos pida cada día, aunque nos duela.


Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO C – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XXIII

Más por menos: ¡ésta es la propuesta de Dios! Él nos pide darle nuestro amor y vida y nos garantiza toda su Vida al servicio nuestra felicidad

Sb. 9, 13-18:
¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios o hacerse una idea de lo que quiere el Señor? Los pensamientos de los mortales son indecisos y sus reflexiones precarias, porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma y... oprime a la mente con muchas preocupaciones... lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con esfuerzo... ¿quién habría conocido tu Voluntad si Tú mismo no hubieras dado la Sabiduría y envidado desde lo alto tu santo espíritu? Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra, así aprendieron los hombres lo que te agrada y, por la Sabiduría, fueron salvados.

Sal. 89 3-6.12-14.17: ¡Señor, Tú has sido nuestro refugio!

Flm. 9b-10.12-17:
Querido hermano: Yo, Pablo, ya anciano, y ahora prisionero a causa de Cristo Jesús, te suplico en favor de mi hijo Onésimo, al que engendré en la prisión. Te lo envío como si fuera una parte de mi... ser. Con gusto lo hubiera retenido a mí lado, para que me sirviera en tu nombre mientras estoy prisionero a causa del Evangelio. Pero no he querido realizar nada sin tu consentimiento, para que el beneficio que me haces sea... voluntario... Si es tan querido para mí, cuánto más lo será para ti, que estás unido a él por lazos humanos y en el Señor. Por eso, si me consideras un amigo, recíbelo como a mí mismo.

Lc. 14, 25-33: Junto con Jesús iba un gran gentío, y Él, dándose vuelta, les dijo: «Cualquiera que venga a Mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer, y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. ¿Quién de Uds., si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él... ¿Y qué rey, cuando sale de campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Así, mientras el otro está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. De la misma manera, cualquiera de Uds. que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.»




septiembre 02, 2013

Don Bosco llega al Líbano junto a refugiados sirios


El sábado 31 la urna viajera, que contiene la reliquia de nuestro padre, llegó al Líbano, donde permanecerá hasta el 10 de setiembre.

En medio de la violencia e incertidumbre que está viviendo el país, que a la sazón aún no tiene un gobierno, debido a las presiones del Hezbollah, este acontecimiento es muy significativo, no sólo para la familia salesiana libanesa, sino para todos los católicos.

ANS afirma que, junto a Don Bosco, ingresaron también refugiados sirios, parte de los muchos que en estos días han debido escapar de su país debido a las circunstancias que ya todos conocemos.

Para mayor información: Líbano: Don Bosco, peregrino de paz y de esperanza y Fiesta por las reliquias de Don Bosco

En estos momentos, estemos muy unidos a nuestras hermanos de Siria y Líbano, orando y ofreciendo, poniéndolos bajo el manto de nuestra Madre Auxiliadora!

agosto 31, 2013

«Todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado»

Tenemos el mensaje y la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este domingo 1° de setiembre.

El Señor nos invita a reflexionar en dos realidades muy importantes para la vida, no solo la vida cristiana. Primero, que todo lo hemos recibido de Dios y que el mejor camino para hacerlo madurar es, por un lado, la gratitud por lo recibido y la petición de ayuda ante nuestra concreta pobreza y debilidad; y, por el otro, la sencillez y humildad del que se reconoce beneficiario de tanto bien y trata de responder a ello con un servicio desinteresado a los hermanos, sobre todo a los hermanos que más lo necesiten, y ayudarles a madurar en su vida concreta para que lleguen a ser, en libertad, lo que Dios les llama a ser: sus hijos amados. Necesitamos fijarnos bien cómo vivimos la Vida que Dios nos ofrece continuamente, como un banquete exquisito, pues es ella la que da sentido a nuestra existencia: ser, vivir, relacionarnos y decidir. Segundo, que en todo, para ser colaboradores de la obra de Salvación de Dios, que Cristo ha testificado y ha dejado como Misión a su Iglesia, es necesario no buscarnos jamás a nosotros mismos, sino solo hacer notar la importancia que tienen los demás para Dios. Nunca buscar ser nosotros los primeros, si no es en el servir a los hermanos y en el darles vida y, si llega el caso, dar, a su favor, la propia vida.

Se nos recuerda que por el Bautismo estamos integrados a la Comunión Trinitaria, de modo que lo que nos corresponde es vivir con sus criterios, que el Señor Jesús nos enseña con su vida: sencillez y humildad, esto nos trae, y esparce, serenidad y paz. Nuestro mundo está en otra línea, pero nosotros debemos mostrarle esta manera de vivir. Esta actitud nos permitirá ser libres en un mundo atado en gran número de ídolos, que casi nunca se reconocen como tales: ya sea el poseer, el tener éxito a cualquier costo, el gozar lo más posible con usando lo que sea y con el mínimo de consecuencias para nosotros mismos, aunque lo paguen otros... Así vemos cómo se pervierte todo: religión, política, economía, educación, familia, naturaleza, ciencia... y se degrada la misma persona que nació para ser como Dios: libre para Amar y dar felicidad a todos y en todo.

Dios nos enseñe a vivir su Amor eligiendo siempre servir con humildad y buscar el lugar más sencillo para que, en todo lo que hagamos, Él y solo Él sea glorificado y los más pobres servidos para que vivan en su Paz y sean felices como Dios lo desea para todos.

Unidos en oración con María, la Madre humilde, atenta y servicial:

P. José Mª Domènech SDB

«Todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado»


La sencillez y el servicio desinteresado atraen el aprecio de los buenos; pero la soberbia y vanidad alejan interiormente a los que nos rodean, aunque nos adulen y actúen como si nos apreciaran.

Jesús nos invita a aprender de Él, que es “manso y humilde de corazón” para encontrar la paz.

Respetar la verdad de lo que somos, con sus posibilidades y límites, nos permite madurar constantemente mucho más allá de lo que se diga de nosotros y de los errores –inevitables– cometidos.

La grandeza de una persona no está en su exterior ni en lo que de ella se diga, sino en lo que vive y alimenta en su interior y se constata en sus relaciones: espiritualidad, servicialidad, perdón, apoyo, comprensión, acogida, deferencia, defensa de la verdad, de la vida y del Bien Común.

Dios es muy concreto, lo vemos en los hechos, pero no es manejable a nuestro antojo: es el Señor.

Muchos en nuestro mundo desean ser grandes a costa de otros, pero eso es muy un grave error que degrada a quien tal cosa practica y entorpece toda relación humana y toda maduración social.

Las apariencias se las lleva el viento, solo se mantiene el bien y la vida que comunicamos a los que nos rodean, es decir, la maternidad y paternidad de toda persona que comparte gratuitamente vida, sin buscar ningún beneficio: eso es ser como Dios, amarle, acercarse cada día más a Él.

Dios nos orienta y, si le estamos atentos con la sencilla docilidad del amor, nos llena de Sabiduría

Dios nos da su Sabiduría de muchas maneras, pero es necesario reconocer que la necesitamos y estar atentos para recibirla, aunque, a veces, sea a través de observaciones o llamadas de atención.

La humilde modestia nos lleva a madurar cada día y atrae la estima y aprecio de los sabios.

Los que viven abiertos a Dios reciben la purificación de su Amor por el Espíritu Santo entregado

El bautismo nos introduce en la Comunión trinitaria y, más allá de toda apariencia, nos llama cada día a vivir en el Amor de Dios que nos purifica para construir hoy el mundo nuevo en Cristo.

La comunión con Dios y con los que se han fiado de Él a lo largo de todos los tiempos es para cada uno de nosotros una verdadera escuela de vida que nos lleva a superar nuestra limitación.

Para lograrlo, Cristo nos señala el camino: la humildad y apertura desinteresada a los más débiles

El camino del Evangelio está ‘marcado’ por la libertad de Dios: sencillez, humildad, cercanía a los últimos y más necesitados con absoluto desprendimiento de lo que podamos sacar a cambio.

O vivimos en la libertad del Amor que se da como Dios para ayudar a crecer o cerramos futuro.

Jesús nos invita no creernos importantes; ni creernos que nos deben veneración: somos servidores de la vida y queremos elegir como Dios: dar vida a todos y ofrecerla a los que más la necesitan.

Pidamos a María vivir en la humildad y servicio de Jesús, para ser hijos en la Comunión de Dios.


Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO C – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XXII

Lo más grato a nuestro Padre, Dios, es la sencilla humildad del hijo que se sabe amado por Él y lo agradece siendo dócil ante todo lo que le diga

Eclo. 3, 17-18.20.28-29:
Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios. Cuanto más grande seas, más humilde debes ser y así obtendrás el favor del Señor, porque, el poder del Señor es grande y Él es glorificado en los humildes. No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él. El corazón humilde medita el proverbio y el sabio desea tener un oído atento.

Sal. 67 4-5ac.6-7ab.10-11: ¡Señor, Tú eres bueno con los pobres!

Hb. 12, 18-19.22-24a:
Ustedes no se han acercado a algo tangible... que aquellos que lo escucharon no quisieron que les siguiera hablando. Ustedes, en cambio, se han acercado... a una fiesta solemne, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el Juez del universo, y a los espíritus de los justos que ya han llegado a la perfección, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza y a la sangre purificadora que habla más elocuentemente que la de Abel.

Lc. 14, 1a.7-14: Jesús entró a comer en la casa de uno de los principales fariseos... al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú y, cuando llegue el que incitó a los dos, tenga que decirte: “Déjale el sitio” y, así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. Al contrario... ve a colocarte en el último sitio, de manera que... el que te invitó, te diga: “Amigo, acércate más”... Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado.» Después dijo al que le había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas ya tu recompensa. Al contrario... invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!»