abril 25, 2015

«Yo soy el buen pastor»

Tenemos el mensaje y la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este domingo 26 de abril:

«Yo soy el buen pastor.» Jesús es claro. Lo que es, lo es para nosotros. Lo puede ser por vivir dócil a la vida del Padre que está en el Hijo gracias a la fecunda Comunión del Espíritu en ellos.

No ha venido para sustituir nuestra responsabilidad, sino para ayudarnos a que la percibamos con claridad, pues el pecado, que nos tiene cegados, no nos permite ver profundidad de la realidad; solo vemos su apariencia superficial y todavía con la ‘enferma’ visión que cada uno tiene, por eso es tan difícil –si no imposible– que solos construyamos la Comunión entre nosotros –a pesar de desearla ardientemente– y menos la paz, que es el más preciado de sus frutos.

La riqueza de nuestra realidad interior es inmensa. San Juan nos dice que somos hijos de Dios y no se ha manifestado aún lo que seremos, hasta que veamos a Dios cara a cara, como Jesús.

Él nos da una libertad que debemos aprender a usar escuchando su voz y siguiéndole, para que su Vida nueva reconstruya la nuestra –personal y social–. También hoy Jesús nos llama por nuestro nombre, nos guía, da su vida por nosotros, nos renueva y nos pide aceptar la verdad de su Amor: solo Él es el Salvador, de Él recibimos una vida llamada a madurar hasta ser como Dios.

Unidos en oración con María, la Madre del único Salvador, el Buen Pastor:

P. José Mª Domènech SDB


«Yo soy el buen pastor»

Jesús está en el templo de Jerusalén, donde se celebraba la fiesta de la nueva dedicación del templo; pues éste había sido profanado, a consecuencia de la mala conducta de las autoridades religiosas de la época. Aquí hay que situar este discurso del Buen Pastor: Él no profanará la misión dada por su Padre.

La consagración del Nuevo Templo, no hecho por manos humanas, será permanente por el don voluntario de la vida del que es el perfecto Templo de Dios: Él lo ha enviado como nuestro Pastor –toda la humanidad: israelitas o no–: su rebaño es universal, de todo tiempo, raza, nivel, sexo y sociedad.

Es necesario, vital, que todos tengan la oportunidad de encontrarse con Jesús, pues somos –todo ser humano– hijos de Dios. Pero no basta serlo, es indispensable aceptarlo para vivirlo y permitir que el Señor, nuestro Buen Pastor, nos vaya transformando la vida gracias a nuestra escucha y seguimiento.

Pedro confiesa a las autoridades quién es Jesús, al que ellos rechazaron. Se lo muestra con hechos y palabras. La reacción no será en absoluto acogedora: les domina la cerrazón y la muerte que les habita.

San Juan nos hace notar cuál es nuestra identidad natural y nuestra vocación natural y sobrenatural, ya que la naturaleza humana, cada persona humana –esté en el estado en el que esté, exterior o interiormente– es hija de Dios, porque Él le creó con sumo y eterno Amor, pues así es el Amor de Dios.

Lo que seremos se verá en la medida que vivamos en Dios. Esto comienza a ser realidad ya aquí, en el misterio de la caridad, por la Fe en el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pero a su plenitud se llega en la Vida eterna, en la que vivimos la feliz presencia del Padre por el Hijo en el Espíritu Santo.

Los cálculos de interés egoísta, mientras nuestros hermanos, hijos o personas a nuestro cargo se hunden o pierden en los engaños de la realidad, nos distancian de la actitud de dar la vida del Buen Pastor, al que los cristianos decimos seguir. Ante el lobo que ataca –y lo hace siempre– no se puede calcular así.

La verdad es una y siempre libera, sana y salva, en la medida que es aceptada personal y sinceramente.

La curación del inválido en la puerta del templo ha permitido a éste entrar en él por su propio pie.

Dios nos dio la libertad para que asumamos nuestras decisiones, con la responsabilidad que supone.

El pecado esclaviza; Jesús nos libera de él: ¡es el Salvador! Pedro lo afirma con libertad y claridad.

La realidad de lo que somos por Voluntad de Dios es maravillosa, pero necesitamos asumirla ya ahora.

Somos hijos de Dios, ya que Dios es Padre de todos –de cada ser humano– siempre y en todo lugar.

Lo que Juan dice va más allá: nuestro futuro será maravilloso, pues Dios nos pensó felices en su Casa.

Es necesario ver a Dios ‘cara a cara’ y somos santos si vamos aprendiendo a hacerlo desde ahora.

Sabiendo que no estamos solos, pues Cristo nos guía y acompaña, nuestra esperanza se fortalece.

Nuestra vida no está abandonada a su suerte: el Padre envía a su Hijo para que nos guíe hacia Él.

Jesús se nuestra como nuestro Buen Pastor. Bueno, pues siempre da su vida para defender la nuestra.

Él no hace cálculos en base a intereses egoístas: su absoluto interés es vivir la Voluntad de Padre.

La Voluntad del Padre es una: que sus hijos lleguen a su Casa sin perderse y siempre gocen como Él.

Como el Padre da vida, ésa es la forma de vivir de su hijo, y más la del Pastor, si quiere ser bueno.

Pidamos a María ser, para nuestros hermanos, pastores como Jesús, que damos la vida para su bien.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO B – TIEMPO PASCUAL – DOMINGO IV

El cristiano, hijo de Dios como toda persona humana, está llamado a ser buen pastor de quien le rodea iluminando su vida con la vida y Luz de Cristo

Hch. 48-12:
Pedro inspirado por el Espíritu Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y cómo fue sanado, sepan Uds. y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de Uds. por el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, el que Uds. crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos... Porque en ningún otro existe la salvación, ni hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el cual podamos salvarnos.»

Salmo 1171.8-9.21-23.26.28-29: Den gracias al Señor, porque es eterno su Amor.

1Jn. 31-2:
Miren cómo nos amó el Padre: quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y lo somos realmente. Si el mundo no nos conoce es, porque no lo ha reconocido a Él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es.

Jn. 1011-18: Jesús dijo: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, que no es el pastor, y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo, las arrebata y las dispersa... Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a Mí –como el Padre me conoce a Mí y Yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo rebaño y un solo pastor. El Padre me ama porque doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: éste es el mandato que recibí de mi Padre.»




abril 05, 2015

PASCUA 2015

Feliz y Santa Pascua de resurrección! Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz!


Cantemos al Señor con la bella composición de Marcello Giombini:



Gloria, gloria a Dio nell'alto dei cieli gloria.
E pace, e pace in terra agli uomini
di buona volontà.
Noi ti lodiamo, ti benediciamo,
ti adoriamo, ti glorifichiamo,
ti rendiamo grazie per la tua gloria immensa.

Signore, figlio unigenito,
Gesù Cristo, Signore Dio,
Agnello di Dio, figlio del Padre,
tu che togli i peccati, i peccati del mondo
abbi pietà di noi, abbi pietà di noi.
Tu che togli i peccati, i peccati del mondo,
accogli, accogli la nostra supplica.

Tu che siedi alla destra, alla destra del Padre,
abbi pietà di noi, abbi pietà di noi.

Perché tu solo il santo. Tu solo il Signore,
tu solo l'Altissimo, Gesù Cristo.
Con lo Spirito Santo nella gloria di Dio Padre. Amen.



Tenemos la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este Domingo de Pascua, 5 de abril:


PASCUA


Con este domingo se cierra el Triduo Pascual. Celebramos la Pascua del Señor. Solemnidad de solemnidades, ninguna fiesta cristiana está a su nivel. Ella es la que da razón de ser todas las demás.

¡El Señor ha resucitado, como anunciaron las Escrituras! Es día grande para todos: ¡Estamos salvados! Siempre en la conciencia cristiana tenemos esta pregunta clave: ¿Aceptamos este gran don?

No nacimos para la esclavitud, ninguna esclavitud, pues cualquiera de ellas no queda solo en la persona siempre tiene repercusiones en quienes la rodean, llega a marcar su ambiente social.

La peor de las esclavitudes es la del pecado, pues, aunque alguien encuentre auto-complacencia en alguno de ellos, siempre sea auto-degrada. Cuando la persona lo percibe, ve su propio proceso de descomposición moral, y –como no nacimos para esto– se siente mal y busca una real salida. Cuanto más tarde en encontrarla y asumirla, más se angustiará, se enfermará y se perjudicará hasta morir y matar.

El pecado es fruto de la acción del maligno que desea destruir la obra de Comunión Creadora-Salvadora-Santificadora de Dios. Él, para ayudarnos, nos enriquece con la cercanía de su Gracia.

Dejarse atrapar por el pecado es darle poder destructivo en nosotros y en nuestro mundo. Ésa es la naturaleza del mal, éste vive de la importancia, atención y capacidad de dominio que le damos.

Aceptar la Salvación de Dios significa vivir en Cristo Jesús y en su Comunidad: dando vida, construyendo unidad con cada actitud de la vida y, ante el error –cosa normal– convirtiéndonos sin cesar.

Quien busque aprender a obedecer al Señor de la vida, tendrá, en Él, su seguro y feliz futuro.

Estamos llamados a vivir como resucitados en Cristo sólo así el mundo podrá creer en el Señor.

Dios, al enviar a su Hijo como testigo y comunicador de su Amor, pensó siempre y solo en nosotros

Pasó por el mundo haciendo el bien y sanando a los que estaban oprimidos por el mal.

Descripción perfecta del apóstol Pedro al referirse a Jesús.

La vida del Maestro fue estar atento a la Voluntad del Padre para llenar de vida y alegría a los que se acercaban confiándole su necesidad de liberación del mal, físico, psíquico, moral o religioso.

Dios es suprema Comunión Trinitaria de Amor y Vida, por eso el pecado no tiene el poder definitivo

Dios nos libera pidiéndonos que nos fijemos solo en Él, pues somos sus hijos amados y Él es nuestro Padre, Maestro y Horizonte de grandeza y desarrollo infinito. Él es quien resucitó a su Hijo de entre los muertos para que su Vida fluyera a nosotros y nos llenara.

Él nos da su Espíritu, invitándonos –con constancia renovada– a vivir aceptándolo como Padre, como lo vivió Jesús, hombre cabal y perfecto, en quien se cumple el único y eterno Plan del Padre.

Jesús nos llama a vivir como resucitados y así invitar, y enseñar, a nuestros hermanos a creer

Vivir como resucitados es vivir en la sencillez de mirar siempre al Señor para seguirle. Estar atentos a lo que nos va indicando y saber descubrir su presencia y Amor en los signos que nos ofrece.

Este estilo de vida es capaz de renovar el mundo sin hacer ruido, pero con suma eficiencia, como levadura, nos da la capacidad de superar todo límite y esclavitud, sobre todo el pecado.

Toda persona y toda generación hace su propio camino. En ello vemos el maravilloso éxito de Dios –Padre Providente, Hijo Fiel y Espíritu Renovador– que lleva a todos y a cada uno a la Santidad.

Pedimos a María nos enseñe a vivir todos los días como resucitados, dando Vida, Perdón y Paz.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO B – TIEMPO PASCUAL – DOMINGO I

Ser cristiano es ser de Cristo en su Comunidad y alimentarnos de Él. Somos responsables de dar al mundo, hoy, la Salvación del Señor resucitado.

Hch. 10, 34a.37-43:
...«Ya saben lo que ha pasado últimamente en todo el país de los judíos, comenzando por Galilea... Me refiero a Jesús de Nazaret... pasó por todas partes haciendo el bien y dando la salud a todos los que estaban bajo el dominio del demonio porque Dios estaba con Él... lo mataron colgándolo de una cruz... Dios lo resucitó al tercer día... Él nos ordenó que predicáramos al pueblo... Todos los profetas dan testimonio a su favor... quien cree en Él recibe el perdón de sus pecados en su nombre».

Salmo 1171-2.16ab-17.22-23: Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos en Él.

Col. 3, 1-4:
Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha del Padre, ...no las de la tierra... su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es la vida de Uds., también Uds. se manifestarán con Él, llenos de gloria.

Jn. 20, 1-9: El primer día de la semana muy de mañana... María Magdalena se fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo... y les dijo: «Se han llevado... al Señor...» ...salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos... llegó Simón Pedro..., entró en el sepulcro y vio las vendas en el suelo y también el sudario... enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo...: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según las Escrituras, Él debía resucitar de entre los muertos.




abril 04, 2015

Sábado Santo 2015

Tenemos la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este Sábado Santo, 4 de abril:


SEMANA SANTA - SÁBADO SANTO
Hoy es el día de la inquebrantable fidelidad de Dios, nuestro Padre, que mantuvo su silencio durante el dolor de la pasión. Es día de alegría, confianza, optimismo y compromiso: ¡El Padre ha resucitado a su Hijo encarnado por su dócil fidelidad al Espíritu que guió siempre toda su vida!

La creación fue hecha para gozar de la gloria de Dios, quien mostró una renovada fidelidad al hombre pobre, débil y frágil, y le guió, con Misericordia educativa, hacia una creciente madurez.

El mensaje que se encomendó a las mujeres dar a los discípulos es el que nosotros, con el Espíritu nuevo prometido en Ezequiel, debemos dar a las nuevas generaciones en ésta nuestra cultura. No temamos las múltiples discriminaciones y persecuciones imperantes: ¡anunciemos la Vida nueva!

Con la Resurrección del Señor Jesús, la creación ha recuperado su sentido primigenio.

Los hombres, todos, somos invitados, como Abraham, a confiar en la Providencia divina y a dejarnos guiar por el Señor de la Vida, quien, para defender nuestros mejores intereses, pide a su Hijo que testimonie su Amor Fiel, Misericordioso con el don de su Vida en obediencia que se sacrifica purificándonos con el agua y el fuego del Espíritu y nos invita a vivir en la Justicia de su Amor.

La entrega de Amor de su Hijo nos libera de la esclavitud del pecado, la peor de todas. Nos restaura en su Amor primero; nos ofrece integrarnos en su Comunidad de discípulos y, en ella, nos regala su Palabra, que por sí misma es fecunda; nos pide a serle fieles para poder ser realmente felices y vivir llenos paz interior y, desde ahí, ser constructores de paz en la familia y en la sociedad.

Los dones de Dios son fecundos. Si somos dóciles, recibiremos el gozo de la Salvación y, viviéndola en creciente esfuerzo de fidelidad, la compartiremos. Es lo que nos pide el Señor. ¡No temamos!

“Vuelvan a Galilea”, pide a los discípulos; vuelvan a su trabajo diario, nos dice a nosotros, allí me verán, allí es donde deben anunciarme, con los hechos del deber cotidiano, como el Salvador.

Pidamos a María vivir nuestro bautismo de verdad, es decir, como salvados, resucitados en Cristo.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

SEMANA SANTA - SÁBADO SANTO

Dios nos ha creado para la vida plena y feliz, es decir, para dar vida; por eso nos da el Espíritu del Resucitado: Don de Vida nueva para todos

Gn.1,1-2,2:
...el espíritu de Dios se cernía sobre las aguas... y vio Dios que era bueno... Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza... y vio Dios que todo lo que había hecho era verdaderamente muy bueno...

Salmo 1031-2a.5-6.10.12-14.24.35c: Envía tu Espíritu, Señor que renueve la faz de la tierra.

Gn. 22, 1-13.15-18:
...Abraham, Abraham... Aquí me tienes, Señor... ...toma a tu hijo, a tu hijo único... y sacrifícamelo... No hagas daño al niño... Por no haberte resistido... juro por mí mismo que te llenaré de bendiciones... porque has obedecido lo que te pedí.

Salmo 155.8-10.11: Protégeme, Señor, en ti encuentro mi refugio.

Ex. 14, 15-15,1a:
¿Por qué estos gritos de auxilio? Ordena a los israelitas que se pongan en marcha... El ángel del Señor caminaba delante... Las aguas se partieron y los israelitas caminaron por tierra seca en medio del mar... Aquel día el Señor salvó a Israel de la mano de los egipcios...

Salmo Ex. 151-6.17-18: Canten al Señor, sublime es su victoria.

Is. 54, 5-14:
Tu creador se ha hecho tu esposo... Quedarás sólidamente restaurada, rodeada de afecto...

Salmo 292.4-6.11-12a.13b: ¡Con qué alegría te ensalzo, Señor.

Is. 55, 1-11:
...los sedientos, vengan por agua... busquen al Señor ahora que se deja encontrar... Así como la lluvia y la nieve caen del cielo y no vuelven sin dar fruto... así es mi palabra... no volverá a mí sin haber... cumplido la misión confiada.

Salmo: Is.122-4bcd.5-6: Con alegría irán a buscar agua de las fuentes de la salvación.

Ba. 3, 9-15.32.4,4:
Escucha Israel, los preceptos de vida... Él es nuestro Dios nadie se le puede
comparar... No des a otro tu gloria... Nosotros conocemos cómo debemos agradar al Señor.

Salmo 188.9.10.11: Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna

Ez. 36, 16-17a.18-21:
...obraré... en consideración a mi santo Nombre, que Uds. han profanado entre los gentiles... les reuniré de todos los países y les haré regresar a su tierra... derramaré sobre Uds. agua pura para purificarles... Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo en su interior... mi espíritu... Uds. habitarán en la tierra que di a sus padres. Uds. serán mi pueblo y yo seré su Dios.

Salmo 413.5bcd; 423.4: Como la cierva busca corrientes de agua viva, así te busco a Ti, Dios mío.

Rm. 6, 3-11:
Todos los que hemos sido bautizados en Cristo, nos hemos sumergido en su muerte... Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos en Él... Uds. están muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.

Salmo 1171-2.16ab-17.22-13: Aleluya, aleluya, aleluya.

Mc. 16, 1-8:
...«¿Quién nos moverá la piedra...?» ...la piedra ya estaba apartada. «No tengan miedo. Buscan a Jesús de Nazaret, el crucificado. ¡Ha resucitado!, no está aquí. Digan... a Pedro que irá delante de Uds. a Galilea; allí le verán...»