septiembre 29, 2007

Libres para construir la vida



La riqueza, en la medida que le demos dominio en nuestra vida, se convierte en una grave trampa y amenaza para la dignidad de toda persona, el bien de la sociedad y el futuro de ambos.

La injusticia del desequilibrio social clama al cielo y cuanto más llamativo y escandaloso es, mucho más. ¡Hasta deseamos el fracaso del prepotente poderoso que hace ostentación de su riqueza y de su poder!

Pero ¿somos, de verdad, honestos? ya que no somos demasiado claros ni demasiado espontáneos en nuestras reacciones de aprobación y alegría cuando el pobre honrado medra o tiene éxito. Muchas veces, en el fondo, la envidia, más o menos solapada, fruto de la codicia, nos gana: hubiéramos deseado que esta “justicia del destino” nos beneficiara también a nosotros.

¿Cuándo nuestra alma glorifica honestamente al Señor por el bien de nuestro hermano?

Esto es libertad y construcción del bien y de la vida en todo ambiente en el que nos encontremos. Así es presentado el hombre de Dios: vive en la justicia, en la delicadeza con Dios, en la Fe y Amor, al estilo de Jesús, con paciencia y mansedumbre, nunca vencido por el mal, sino venciendo al mal con la fuerza del bien que vive y esparce con cada una de sus decisiones, interiores y exteriores.

Sólo Dios es capaz de poner cada cosa en su lugar: su justicia es respeto y plenitud de los verdaderos deseos del corazón: al codicioso se le dará vivir en la plenitud de la codicia y ésta será su sepultura, tormento mortal sin fin, como él lo ha procurado a los demás; al paciente, humilde, constructor de la paz, que busca el bien en la verdad para la vida de todos, y sobre todo de los que más lo necesitan, le dará plenitud de la vida y de la paz, y con ella de la felicidad que toda plenitud de vida trae consigo.

Los momentos extraordinarios no definen la vida, aunque nos permitan, en algo, mostrarnos cómo somos por dentro. No. La vida la definimos en el cotidiano vivir, en las decisiones pequeñas... No olvidemos que los grandes edificios, todos, se han hecho grano a grano, ladrillo tras ladrillo... Nada se hace de golpe... Y también, cuando hay que transformar algo, solo se puede lograr golpe a golpe contra lo que debemos superar, sin esfuerzo paciente y doloroso no se da ninguna construcción o transformación valedera y estable.

La vida sólo tiene la magia del fenomenal milagro del cotidiano esfuerzo fruto del amor a la vida, esperando que ésta sea con mayúscula, pues la pequeña vida supone mucho esfuerzo para casi ningún futuro, pues acaba en la muerte del fracaso... Vida es la que llena por dentro y llega hasta la eternidad: es la de Dios y a Dios lleva, como a Lázaro.

Quien pacientemente da vida, como hombre de Dios, la construye eterna, pues es así la de Él.

María nos enseñe el silencio eficiente de la Vida que se da dando Vida a otros, como Dios.

P. José María Doménech Corominas, sdb.

TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXVI- CICLO C
Am. 6, 4-7: "«Ay de los que viven tranquilos en Sión, de los que se creen seguros en el altozano de Samaría... Se acuestan en camas de marfil... crean como David sus propias melodías... y se ungen con los perfumes más finos, pero no les da ninguna lástima el desastre de la tribu de José. Por eso serán los primeros deportados y así se acabará la orgía de los vividores.»"

Salmo 145: "Mi alma glorifica al Señor."

1Tm. 6, 11-16:
"El hombre de Dios busca practicar siempre la justicia, la piedad, la Fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Lucha el noble combate de la Fe y gánate la vida eterna... hasta la manifestación de Jesucristo, nuestro Señor... Cuando llegue la hora, se manifestará... el Señor de los señores, el único inmortal por sí mismo: nadie le ha visto jamás ni es capaz de verlo. A Él la gloria y el poder por siempre."

Lc. 16, 19-31: "«Un hombre vestía de púrpura... y cada día tenía espléndidos banquetes... Un pobre... esperaba poder comer lo que le dieran de lo que caía de la mesa del rico. Hasta los perros lamían las llagas del pobre... Murió el pobre y fue llevado por los ángeles... Murió también el rico y fue sepultado.... decía: ‘Padre Abraham, apiádate de mí’... ‘Hijo, acuérdate que tú, en vida, tuviste toda clase de bienes...’ ‘Entonces envía a Lázaro a casa de mis hermanos... para que no acaben, como yo, en este lugar de tormentos...’ ‘Tienen a Moisés y a los profetas... si no les hacen caso... no se convencerán ni aunque resucite un muerto.’»"

septiembre 28, 2007

En los tiempos difíciles...


Sabemos bien que la devoción a nuestra Madre es "la de los tiempos difíciles".

Hace unas semanas pude visitar a Sor Luz Benavides, mi querida tutora de Confirmación, de quien recibí tantas enseñanzas que aun hoy aplico en mi vida personal y profesional. Ella tuvo el lindo gesto de obsequiarme esta estampita que reproduzco, para poner en la puerta principal de nuestra casa.

La buena Sor Luz me recordó que debemos estar unidos a nuestra Madre del cielo. Nuestra Auxiliadora está siempre con nosotros. Y en las circunstancias más desafortunadas, debemos confiar en que tenemos una Madre solícita, que vela por nosotros y nuestros seres amados, que nos cobija bajo su manto. No caben dudas: es rotundamente cierto.

Oremos por quienes sufren soledad, infelicidad y amargura, para que descubran la inmensa ternura de sentirse amados por Dios, Padre de toda la creación, y saberse hijos de una Madre atenta y cariñosa como es nuestra amada Auxiliadora.

Para los tiempos difíciles, que, por gracia de Dios, no faltan, y nos acercan más a nuestro Padre misericordioso, recurramos a esta oración que nos enseñó papá Don Bosco. Les garantizo que sentirán paz en su alma.


Oh María, Virgen poderosa,
grande e ilustre defensora de la Iglesia,
singular auxilio de los cristianos,
terrible como un ejército ordenado en batalla.
Tú sola has triunfado
en todas las herejías del mundo.
Oh Madre,
en nuestras angustias,
en nuestras luchas,
en nuestros apuros,
líbranos del enemigo
y en la hora de la muerte
llévanos al cielo. Amén.


Don Bosco

septiembre 24, 2007

Mamá Mechita

El 24 de setiembre festejamos a Nuestra Señora de las Mercedes. La Madre que nos concede gracias abundantes. Que está siempre pendiente de nosotros.

Quiero compartir con ustedes la bonita fiesta de la Mamita Meche, patrona de Carhuaz, en el departamento de Ancash.

La hermosa imagen de la Mechita mora en su santuario franciscano, ubicado en la Plaza de Armas de la ciudad. Cada año es sacada en procesión por sus agradecidos hijos, que le rinden homenaje como reconocimiento a todos los favores y bendiciones que su Mamita les ha otorgado.


Luego de la Misa solemne, que se da en un ambiente de auténtico recogimiento, los devotos se aglomeran en torno a la efigie de la Mamita, buscando acercarle sus flores o sus cirios, con la tierna sencillez que sólo los corazones que aman pueden comprender.



Festejar a la Mechita es un todo un evento familiar. La devoción ha pasado por generaciones, de padres a hijos, a través del ejemplo cariñoso.

Tanto a la Misa del mediodía como a la procesión, llegan jóvenes y adultos, familias completas con sus hijos adolescentes, niños y bebitos, y también, por supuesto, con los queridos abuelitos, quienes les inculcaron estas prácticas.


Por la tarde, todos los presentes acompañan la venerada imagen durante su recorrido por las calles de Carhuaz. Le dedican danzas, cantos y poemas, que alternan rezando el rosario con toda la familia.

Estas imágenes las registró mi esposo, Eduardo Hinojosa, durante la fiesta del año pasado. Las comparto hoy para festejar a nuestra Madre, que es Auxiliadora, incansable dadora de Mercedes y gracias... que siempre nos aguarda, para que acudamos a Ella en busca de consejo y consuelo.

Feliz fiesta de nuestra Mamita.

septiembre 22, 2007

Paz

Vivimos momentos de conflicto y tensión en ciertas zonas de nuestro país, pero también, como bien nos recuerda el Padre José María, en nuestros entornos y circunstancias.

Diariamente asistimos a repetidas escenas de injusticia, donde alguna vez nos habrá tocado ser la parte vulnerada. Sin embargo, ello no puede cegarnos y hacernos olvidar que también nosotros somos capaces de cometer las más terribles injusticias, contra nuestro planeta, contra nuestros vecinos, contra nuestros compañeros, amigos, familias, contra nosotros mismos; en suma, contra Dios, nuestro Padre misericordioso.

Con afecto filial y profundo respeto intelectual, me adhiero a las valientes palabras del P.José María, que tienen más valor porque su autor es un pastor vehemente e incansable, que no duda en luchar contra las convenciones con tal de salvar almas... en fiel cumplimiento del lema de nuestro amado Don Bosco: da mihi animas, coetera tolle.


Paz: defensa de la vida y de la justicia

La riqueza de una nación son las personas y la desgracia de éstas, y de su cultura, es la codicia que nos cierra al hermano y nos convierte en víctimas de nuestros afanes egoístas, más o menos controlados y, a la postre, generadores de actitudes criminales.

Dios, a través de Amós, tiene palabras muy duras contra los codiciosos, que son verdaderos animales de rapiña. Aunque muchos no lo crean, incluidos entre ellos los pobres que codician las riquezas que todavía no poseen. Dios no olvida las injusticias y brutalidades que se comenten con los pobres, nos asegura el profeta.

Dios no se venga, como daría la impresión al leer algunos textos del Antiguo Testamento. Pero tampoco nos evita las consecuencias de nuestras decisiones, sobre todo las reiteradas, que acaban construyendo estructuras de pecado como las que generan las injusticias fruto de la codicia: leyes hechas, descarada o solapadamente, a favor de los poderosos que manejan los parlamentos y la ONU, salarios de hambre, beneficios sociales no reconocidos, horarios de trabajo abusivos, leyes burladas, contratos y palabras no cumplidas, descansos no reconocidos, seguros no pagados, planillas fraudulentas, doble facturación o contabilidad, trampas en el peso, medida o cálculo, relaciones abusivas y esclavizantes, impuestos burlados, sueldos no pagados a tiempo o por partes o con cupos para los jefes o subalternos para que algo llegue al trabajador nuevo u objeto del abuso... ¡Y después lamentamos el terrorismo! Ése es el primer terrorismo, que despierta el otro, también prepotente y en absoluto liberador de nada, pues los terroristas lo que buscan es el poder a través de la muerte, engaño y robo... ¡Igual que “sus enemigos”!

¡Todo esto clama justicia delante de Dios! Él nos pide que reaccionemos porque las injusticias, al final, nos destruirán a nosotros mismos y Él quiere que todos nos salvemos.

Dios es nuestra defensa. Él nos liberó, no matando y destruyendo, sino dando su propia vida en rescate por todos, para que todos vivamos en la verdad de su Amor.

Pablo nos pide que oremos continuamente para vivir en la paz que Dios quiere, la paz fruto del respeto y defensa de la vida y de la justicia que es dar a cada uno lo que necesita para ser cada día mejor, lo que debe ser, y pueda desarrollar todas sus potencialidades, como Dios planificó. Para eso, debemos vivir libres de las riquezas, pues, si son nuestro señor, estamos perdidos.

Todos estamos llamados a la salvación, todos, sin distinción de sexo, cultura o nivel de instrucción, pero comenzando por los más olvidados... Todos tienen derecho de conocer los dones de Dios y aprender a cuidarlos con esmero para hacerlos producir en ellos y en los demás, porque un día les confiarán los verdaderos bienes de la vida y deben saberlos manejar para no ser condenados por inútiles fracasados llenos de rapiña, irresponsabilidad e insolidaridad por no saber ni compartir ni crear comunión, como Dios nos pide y nos enseñó en su Hijo Jesús.

Pidamos a María, nuestro auxilio, que vivamos solidarios como Jesús: dando la vida a todos.

P. José María Doménech Corominas, sdb.

TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXV- CICLO C
Am. 8, 4-7: "Escuchen esto, explotadores de los pobres, que quisieran hacer desaparecer a los desvalidos del país... dicen: «venderemos el grano haciendo trampa en las medidas... mezclaremos el grano bueno con el que no sirve... esclavizaremos la vida de los pobres y compraremos con ridículo precio o con un par de sandalias a los miserables para que nos sirvan.» El Señor lo jura por la gloria de Jacob: «No olvidaré nada de lo que están haciendo.»"

Salmo 112: "Glorifiquen al Señor que levanta al pobre de las cenizas."

1Tm. 2, 1-8:
"Oren al Señor con súplica y acción de gracias por todos los hombres... por todos los que tienen autoridad para que podamos vivir con tranquilidad y paz, en forma honesta y piadosa. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Hay un solo mediador entre Dios y los hombre, el hombre Jesucristo, quien se entregó a sí mismo para rescatar a todos los hombres... Deseo que recen... y puedan alzar las manos limpias de todo engaño, evitando discusiones y peleas."

Lc. 16, 1-13: "El hombre que es fiel en las cosas pequeñas, también lo será en las que valen mucho... Si no fueran fieles en los bienes aparentes, ¿quién tendrá la locura de confiarles los verdaderos bienes? Si no son fieles con las riquezas de otro, ¿quién les confiará las propias? Nadie puede servir a dos señores: pues si le hace cado a uno, no prestará atención al otro... No pueden servir a Dios y al dinero."

septiembre 16, 2007

Volviendo a nuestro Padre misericordioso

Revisemos el comentario a las lecturas del día que ha preparado el P. José María, quien con afecto añade: "El Señor nos ayude a madurar en fidelidad a su voluntad y a regresar a su amor cada día, pues Él siempre está a la puerta esperandonos con Amor."


Volver al corazón del Padre

La misericordia es un característica esencial de la naturaleza amorosa de Dios.

El pecado en una realidad que perturba la realidad interior de la persona y le enturbia las reales posibilidades de futuro, desestabilizando su presente. Ésta, en sí, es una reacción de la propia naturaleza ético- moral de la persona humana, para preservarla de la destrucción interior y de la degeneración social.

Nuestra sociedad se va pervirtiendo a fuerza de minusvalorar esta forma de defensa de nuestro “sistema nervioso” ético-moral. Pío XII hablaba de la “pérdida del sentido de pecado” en nuestra sociedad. Ahora, 60 años después, no hemos mejorado, la perversión ha crecido y estamos al nivel del pueblo judío en el desierto: nos hemos hecho nuestros becerros de oro, no uno, sino muchos, según los gustos de cada ideología o religión del lugar o momento.

Dios no nos castigará
: nos basta ver como se nos están cayendo de las manos los valores y el respeto por la familia, la sociedad, la persona y todas las instituciones... Muchos de nuestros pensadores y políticos son verdaderos corruptos y corruptores mentales, morales y sociales. Algunos de ellos están tan desubicados respecto a la verdadera realidad, tan engañados que se creen lo que les dicen y lo que dicen porque solo tienen maestros caducos, que hoy son y mañana van a la tumba y cuya influencia se lamenta. No buscan la verdad ni se sienten necesitados de nada que no sea su autocomplacencia.

Pablo experimentó la realidad de vivir convencido de estar en la verdad, pero su actitud era muy diferente: él sí tenía conciencia de pecado y buscaba el Señor y trataba de serle fiel. Su error no estaba en el corazón sino en la convicción y en las verdades que tenía en la cabeza, verdades que no le dejaban ver la realidad de la persona de Jesucristo. Cuando lo conoció en persona y percibió su realidad y soberanía, siguió entregado al Señor que amaba, pero sabiendo la verdad completa sobre Él. Y todos sabemos a dónde le llevó el Señor. Pablo fue un verdadero caminante en la verdad, buscador del Señor, entregado al Reino, acogedor del hermano.

El problema del hermano mayor de la parábola, no es tanto que no entienda al hermano menor, sino que no vive en intimidad con el Padre, no conoce a su Padre, cuya “debilidad” desprecia, rechazando al hermano que regresa y condenando al Padre que lo acoge con alegría. El hermano mayor está tan lejos del Padre y lleno de soberbia que condena a su hermano y a su Padre por el amor de ambos: el primero, amor arrepentido y, tal vez, muy interesado; el segundo, amor renovador y resucitador que eleva al hijo pródigo y desea salvar al hijo que se cree bueno y fiel porque no se ha ido de casa, pero que nunca estuvo en casa y nunca trató al Padre como tal, porque él, como el pueblo liberado de Egipto, nunca se sintió hijo... El hijo menor estuvo equivocado y desviado, el mayor vivía totalmente equivocado y lejos de la vida.

Necesitamos, como nos pide el salmo, volver al corazón del Padre abriéndonos al don de su vida en Jesús que, como Moisés, intercede por nosotros. Pidámoselo a María, la Auxiliadora.

P. José María Doménech Corominas, sdb.

TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXIV- CICLO C
Ex. 32, 7-11.13-14: "...se ha pervertido tu pueblo... Veo que este pueblo es rebelde. Deja que se inflame mi indignación y no dejaré rastro de ellos. Después haré de ti nacer un gran pueblo»... «Señor, ¿por qué se enciende tu ira contra este pueblo que Tú has hecho salir de Egipto...? Acuérdate de Abraham, Isaac y Jacob...» El Señor se aplacó y renunció a destruir al pueblo, como lo había planificado."

Salmo 50: "Volveré a mi Padre y le diré: «Padre, he pecado.»"

1Tm. 1, 12-17:
"Estoy agradecido a Jesucristo... Es Él quien me dio fuerzas... me confió este ministerio a mí, que antes era un blasfemo y perseguidor... La gracia de nuestro Señor ha estado prodigiosa en mí... Jesucristo vino al mundo a salvar a los pecadores... se convertirán a la Fe y así tendrán vida eterna."

Lc. 15, 1-32: "«Éste acoge a los pecadores y come con ellos»... «¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una,... no va en busca de la extraviada hasta encontrarla? Les aseguro que en el cielo hay más alegría por un pecador que se arrepiente... Debemos alegrarnos y hacer fiesta porque tu hermano, que dábamos por muerto, está vivo; lo creíamos perdido y lo hemos encontrado.»"

septiembre 08, 2007

La auténtica sabiduría

Hoy, "cumpleaños" de nuestra Madre del cielo, atendamos la exhortación que con paternal afecto nos hace el P. José María: pidámosle sabiduría para construir vida, apoyándonos en la voluntad del Señor.

Ella nació "de nuestra raza", conoce muy bien nuestro sufrimientos y dolores, pues tiene nuestro mismo corazón humano. Y basó su vida en confiar absolutamente en el amor de Dios. Dejaremos de lado su tierno ejemplo? Nuestra Madre vivió en una sociedad difícil, entre corrupción, discriminación, violencia... Sufrió todo eso en carne propia.

Pasaron veinte siglos pero el mundo es el mismo. Sólo que ahora estamos nosotros, y nos toca ser las manos que hagan posible la voluntad de Dios Padre: construir vida en un mundo donde la destrucción y la muerte aplastan el amor.


La auténtica sabiduría

La sabiduría verdadera es la que libera para el bien y la verdad y llena de vida y paz en el propio interior y en el medioambiente. Lo demás es apariencia y, en el fondo, necedad, pues maneja conocimientos y argumentos de distinto nivel, hasta alardeando, pero vacía a la persona de la honestidad y le priva de la paz, generando inseguridad, tensión o violencia.

Muchas veces deseamos, honestamente, hacer las cosas bien, pero no sabemos cómo y preguntamos a expertos sobre lo que nos preocupa. Eso es muy bueno y sensato.

Pero, cuanto más importantes y profundos son los asuntos, más difícil es encontrar personas de fiar que nos aconsejen adecuadamente... Sobre el corazón humano sólo hay un experto, al que muy pocos consultan... ¡por eso se hacen tantos disparates en nuestras relaciones y asuntos sociales! Ese experto es el creador y formador del interior de cada persona: Dios.

Él defiende nuestra vida desde siempre. Y no de cualquier modo sino hasta con el don oblativo de la su propia vida: en cada Eucaristía lo celebramos y Él mismo nos pide vivirlo.

De algún modo, Pablo le pide a Filemón eso mismo: que renuncie a ser patrón de Onésimo, su esclavo, y sea su hermano; que lo trate con el respeto y devoción con los que trataría al mismo Pablo, a quien le debe el gozo de la Fe.

Renunciemos a centrar nuestra atención en nosotros mismos y en nuestros intereses, porque Jesús y el Reino de su Padre se quedarán fuera de nuestra vida: no seremos sus discípulos.

Para ser discípulos de Jesús debemos reflexionar sobre las exigencias concretas que encierra seguir sus pasos y sobre las fuerzas con que hemos de contar para ganar las batallas que se nos van a plantear con ello. Nunca pensó Jesús en seguidores inconscientes, sino en personas lúcidas, responsables y dialogantes.

Las dos imágenes que emplea son muy concretas: construir y afrontar una batalla. En ambas es necesario calcular bien para llegar a buen término.

El evangelio de Jesús está centrado en construir, sin engaños, la vida, la única que tenemos: ¡no podemos jugar con ello! Dios nos toma muy en serio. Es un proyecto ambicioso que transforma la existencia. Por eso es imprescindible, para terminar bien este proyecto, reflexionar sobre qué decisiones es oportuno tomar en cada momento.

Seguir a Jesús es, también, enfrentarse contra los adversarios del Reino de Dios y su justicia. Ellos manejan mucha fuerza: el poder y el dinero. No es posible luchar a favor del Reino de Dios de cualquier manera. Se necesita mucha lucidez, responsabilidad, diálogo y decisión.

Ambos ejemplos nos presentan personajes sensatos que se sientan a reflexionar sobre las verdaderas exigencias, riesgos y fuerzas que necesitan para llevar a cabo su cometido. Seguir a Jesús exige siempre la oración, meditación, reflexión y diálogo.

Es un error ahogar el diálogo, con Dios y con los hombres
. Necesitamos, más que nunca, reflexionar y deliberar juntos sobre la conversión que hemos de vivir hoy los seguidores de Jesús. No podemos seguir trabajando como si nada pasara. Necesitamos sentarnos para pensar con qué fuerzas hemos de construir el Reino de Dios en la sociedad moderna.

Pidamos a María nos enseñe la sabiduría de saber cada día meditar la Palabra para construir la vida apoyados solo en la Voluntad del Señor.

P. José María Doménech Corominas, sdb.

TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXIII- CICLO C
Sab. 9, 13-18: "¿Quién puede conocer los deseos de Dios? ¿Quién puede descubrir su Voluntad?... Si a duras penas podemos comprender las cosas de la tierra... ¿Quién podría conocer lo que deseas; Señor, si Tú mismo no nos hubieras dado la sabiduría... tu Espíritu Santo? ...los hombres han aprendido a conocer... la sabiduría los salva."

Salmo 89: "A lo largo de todos los siglos, Señor, Tú has sido nuestra defensa y baluarte."

Flm. 9b-10.12-17:
"Yo, Pablo, embajador de Cristo y prisionero por su causa, recurro a ti intercediendo a favor de mi hijo Onésimo... Te lo envío de regreso... Él es muy importante para mí y más lo debe ser para ti... recíbelo como si me recibieras a mí mísmo."

Lc. 14, 25-33: "Si alguien quiere seguirme y no me ama a mí más que... a su propia vida, no puede ser mi discípulo... Ninguno de ustedes puede ser mi discípulo si no renuncia a todo lo que tiene."

septiembre 06, 2007

La niñita María


Cada 8 de setiembre festejamos a la niñita María. Es una piadosa práctica, a través de la cual manifestamos nuestro regocijo por el nacimiento de nuestra amada madre.

Para festejar esta fecha en clima de familia, les comparto este pasaje narrado por la querida Sor Carolina Picasso, fma; extraído del primer tomo de la cronohistoria de la centenaria casa de Breña.


8 setiembre (1923) Festividad de la Niñita María

Varias alumnas se reciben de Hijas de María. Visten todas de blanco, de pies a cabeza. Reciben la cinta celeste con la medalla de la Asociación. En retorno, ofrecen una linda estatua de María Auxiliadora que obsequian a la Hermana Directora y se hace bendecir de inmediato.

Madrina de la imagen, la señora Anna Ciarlo de Ratto, y padrino, su hijo Giuseppe Ratto, de la Embajada Italiana. La señora obsequia 50 soles para la construcción y el hijo dos botellas de champaña y unos dulces exquisitos.


Sor Carolina Picasso, fma
Cronohistoria Casa de Breña "María Auxiliadora" 1902-1927

Notas:

1. Esta Asociación de Hijas de María sería el antecedente del Grupo Mariano..?

2. La construcción de más ambientes era urgente en ese año, pues no había dónde ubicar a las alumnas, cuyo número aumentaba constantemente. El edificio se fue armando por tramos, en la medida que la Divina Providencia socorría a las buenas Hermanas por medio de almas generosas que donaban dinero, material de construcción y hasta mano de obra. Dios bendiga a todos ellos y sus descendientes.

septiembre 05, 2007

Centenario de Teresa


El 3 de setiembre conmemoramos el centenario del tránsito al cielo de la Venerable Sor Teresa Valsé Pantellini, "la educadora que hizo de su vida un regalo para la juventud más pobre". En Roma, los festejos se iniciaron con la solemne eucaristía en la Basílica del Sacro Cuore, que Teresa frecuentaba de jovencita, y donde precisamente recibió la primera llamada: "vieni". Les invito a conocer y/o profundizar en la vida de esta joven religiosa que fue "un foco de amor a Dios y a las almas". A continuación, testimonios de oratorianas que la conocieron, extraídos por Sor Maria Pia Giudici de la biografía de Sor Teresa (Ferdinando Maccono), de los escritos que dejó, y de las deposiciones de los procesos para la causa de su beatificación.

El coro de las fidelísimas

Yo tenía 16 años. La desventura golpeó a mi familia. Primero fueron reveses de fortuna, después la pérdida de mi padre y de mi hermana.

Caí en el desconsuelo más negro y pensé en el suicidio. Pero sobre mí velaba un ángel: Sor Teresa.

Por sus oraciones y su oportuna intervención fui salvada.

A.B.

Yo era planchadora. Tenía entonces 22 años. Me había dejado llevar por malas compañías y vivía entre la exaltación y los remordimientos.

De confesarme no quería saber absolutamente nada. Pero amaba a Sor Teresa, que me trataba con tanta amorevolezza*.

Y ella me hablaba de la belleza del cielo, de la misericordia de Dios.

Tanto hizo y dijo que al final me rendí.

Me confesé y fue como nacer de nuevo.

Desde entonces mi vida fue completamente diferente.

R.M.


He conocido a Sor Teresa el último año que pasó en la Lungara* (Oratorio para jovencitas trabajadoras que tenían las FMA en Via della Lungara, Roma).

Me quería mucho. He jugado tanto con ella.

Cuánta bondad he visto en ella!

Hacía de todo por vernos alegres.

Para jugar con nosotras, la he visto hacer esfuerzos, porque era muy sufrida.

A veces la directora la reprendía porque había estado mucho tiempo con nosotras. Ella bajaba la cabeza sonriendo y se iba, pero se veía que sentía pena de dejarnos.

Entonces nosotras la acompañábamos hasta la puerta, no podíamos despegarnos de ella y nos sentíamos afortunadas si lográbamos tomarle la mano y besársela.

E.L.

Sor Maria Pia Giudici, fma Faville, seconda edizione 1983

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septiembre 02, 2007

El Señor nos invita a la humildad

La sencillez y el buscar el bien de los que nos rodean sin dejarnos enredar en intereses egocéntricos o egoístas, nos granjea el aprecio y cercanía de los sensatos y de la gente sencilla, pero cuando actuamos con orgullo y mezquindad nos perdemos lo mejor de la vida: su paz y la alegría de vivir.

El Señor, a través del Sirácida, nos invita a la humildad, así nos lo sugiere también Jesús en el diálogo que tiene con quien le ha invitado a la comida. Es bochornoso ver cómo las personas piensan que si ocupan los lugares de preferencia ellos suben de nivel. El nivel de cada persona no está en el asiento sino en el corazón, en las actitudes interiores en lo que se refiere a Dios y a los hombres, sobre todo se nota en su relación con la gente sencilla.

El salmo 67 nos recuerda que Dios es quien nos engrandece y nos da lo que llena nuestra vida: nos toca a nosotros aceptar, acercarnos, pero hacerlo bien, dice la carta a los hebreos. Si nos acercamos desde el temor, no sabremos acoger, porque estaremos centrados no en lo que se nos ofrece sino en nosotros mismos y en intereses escondidos de seguridad o ventaja; si nos acercamos desde la sencillez y confianza, podremos beneficiarnos de lo que el Dios vivo nos tiene reservado para llenarnos de la alegría de la libertad.

La persona sensata busca aprender a distinguir entre las verdaderas actitudes de vida y las que son más apariencia que realidad. El que me inviten a madurar y me señalen las trampas que encierran mis criterios y decisiones, eso es amor y vida. Cuando me exigen ser mejor y vivir en la verdad, eso es actuar con sensatez y verdadera amistad. Quien escucha al que le señala metas más altas y le invita a exigirse más es una persona interiormente sana y con un futuro abierto a mejores metas, aunque sean sencillas.

Buscar el prestigio nos lleva, en el fondo, a quedar en ridículo, pues nos vendrán los reconocimientos y honores cuando a otros interese dárnoslos y, muchas veces, éstos serán personas que desean, de algún modo, aprovecharse de nosotros. Cada uno, al final, cae en los lazos de los que son similares a él.

Es mejor vivir de cara al Señor, sin buscar alabanzas de nadie, ni primeros lugares, ni reconocimientos y, cuando éstos lleguen, ya que pueden llegar y de buena ley, no darles más importancia que la que en sí tienen y mirarnos siempre en la presencia de Dios, que nos conoce perfectamente, por dentro, sin maquillar nada, sin juicios de ninguna clase y sin buscar aprobación de nadie ni ventaja alguna. Seamos sabios y sensatos y seremos humildes.

Cuando quieras hacer un favor o expresar tu alegría o buena voluntad, no busques nada más, no pienses en posibles ventajas... es rebajarse, actuar con necedad y perder todo mérito y capacidad de acoger el futuro que podría ser de una gracia inesperada, e, inicialmente, no muy gratificante pues podría venir a través del dolor o del olvido o de la ingratitud, tan propia de nuestra pobre naturaleza.

Sé libre de todo interés y figuretismo. No busques nada para ti y se encargará el Señor de ser tu premio y tu maravillosa y feliz heredad.

A María, la humilde sierva del Señor, pidamos el don de la humilde sensatez en el servicio.


P. José María Doménech, sdb.


TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXII- CICLO C

Sir. 3, 17-18.20.28-29: "Hijo, si eres rico, sé humilde... cuanto más grande seas, hazte más pequeño y Dios se apiadará de ti... porque su poder es grande y los humildes son su gloria. El corazón de los sensatos... se alegra al escuchar hablar con sabiduría."

Salmo 67: "Dios nuestro, Tú nos instalarás en el país que nos diste como herencia."

Hb. 12, 18-19.22-24a:
"Ustedes no se han acercado a la montaña del Sinaí... ni han escuchado la voz que pronunciaba aquellas palabras... Los mismos que las escuchaban suplicaban que no siguiera hablando... Ustedes se han acercado al Dios vivo... a la reunión festiva... a Jesús, el mensajero de la nueva alianza."

Lc. 14, 1a.7-14: "«Cuando te conviden a un banquete... no busques el primer lugar o el de honor... más bien vete al último... Cuando invites a un almuerzo o cena no invites a los amigos que podrían devolverte... pues ya tendrías tu recompensa... sino a los pobres... que no pueden devolverte... Dios te lo recompensará.»"