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septiembre 03, 2009

Sor Teresita

Hoy recordamos el tránsito de Sor Teresita Valsè Pantellini, fma, salesiana, Hija de María Auxiliadora.

Sor Teresita fue una monjita muy amada por la jovencitas romanas que tuvieron la fortuna de conocerla en el Oratorio. La dulzura y amabilidad caracterizaban su vocación.

Algunos pasajes de su vida: Centenario de Teresa y Teresita Valsè

Como sabemos, la causa de beatificación de Sor Teresa se abrió hace más de 80 años. Dejamos aquí una oración:

Oh Jesús, que has dicho
"Aprendan de mí que soy manso
y humilde de corazón",
dígnate glorificar a la Venerable
Sor Teresa Valsè Pantellini,
tu esposa fiel y ferviente apóstol.
Concédenos las gracias que te pedimos
por su intercesión
y haz que podamos imitar
su fe y su caridad
para amarte y glorificarte,
oh Cristo, que vives y reinas
con el Padre y el Espíritu Santo. Amén.

Por favor, si alguien recibiere alguna gracia de Sor Teresa Valsè Pantellini, comuníquela a la
Segreteria Generale FMA
Via dell'Ateneo Salesiano 81,
00139 ROMA






septiembre 02, 2008

Teresita Valsè


El 3 de setiembre de 1907, a los 29 años de edad, la joven salesiana Teresa Valsè alcanzó su anhelado paraíso.

Durante su enfermedad, Don Bosco se le apareció para curarla. Pero Teresa, llena de caridad, le pidió: "Padre, sor Juanita está en el cuarto de al lado, sánela a ella que ora con tanto fervor". Y nuestro querido papá, sonriendo, acudió. Sor Juanita sanó repentinamente y vivió 30 años más.

Su programa de vida: "La gloria sólo a Dios, al prójimo la alegría, a mí el sacrificio".

Humilde, vivaz, discreta; la siempre amable Sor Teresa pasaba con alegre soltura de la capilla al patio de juegos, de la pluma a la escoba, al tiempo que irradiaba sobre todos su serena bondad. Por ello fue tan amada por sus fidelísimas, las muchachitas más pobres de Roma, que vivían en el barrio del Trastevere, su campo de acción pastoral. (ver link: Centenario de Teresa: el coro de las fidelísimas)

En 1926, tras muchas señales de su protección a "los hermanos" se inició la causa de beatificación. Aquí la oración:

Oh Jesús, que has dicho
"Aprendan de mí que soy manso
y humilde de corazón",
dígnate glorificar a la Venerable
Sor Teresa Valsè Pantellini,
tu esposa fiel y ferviente apóstol.
Concédenos las gracias que te pedimos
por su intercesión
y haz que podamos imitar
su fe y su caridad
para amarte y glorificarte,
oh Cristo, que vives y reinas
con el Padre y el Espíritu Santo. Amén.

Por favor, si alguien recibiere alguna gracia de Sor Teresa Valsè Pantellini, comuníquela a la
Segreteria Generale FMA
Via dell'Ateneo Salesiano 81,
00139 ROMA



septiembre 05, 2007

Centenario de Teresa


El 3 de setiembre conmemoramos el centenario del tránsito al cielo de la Venerable Sor Teresa Valsé Pantellini, "la educadora que hizo de su vida un regalo para la juventud más pobre". En Roma, los festejos se iniciaron con la solemne eucaristía en la Basílica del Sacro Cuore, que Teresa frecuentaba de jovencita, y donde precisamente recibió la primera llamada: "vieni". Les invito a conocer y/o profundizar en la vida de esta joven religiosa que fue "un foco de amor a Dios y a las almas". A continuación, testimonios de oratorianas que la conocieron, extraídos por Sor Maria Pia Giudici de la biografía de Sor Teresa (Ferdinando Maccono), de los escritos que dejó, y de las deposiciones de los procesos para la causa de su beatificación.

El coro de las fidelísimas

Yo tenía 16 años. La desventura golpeó a mi familia. Primero fueron reveses de fortuna, después la pérdida de mi padre y de mi hermana.

Caí en el desconsuelo más negro y pensé en el suicidio. Pero sobre mí velaba un ángel: Sor Teresa.

Por sus oraciones y su oportuna intervención fui salvada.

A.B.

Yo era planchadora. Tenía entonces 22 años. Me había dejado llevar por malas compañías y vivía entre la exaltación y los remordimientos.

De confesarme no quería saber absolutamente nada. Pero amaba a Sor Teresa, que me trataba con tanta amorevolezza*.

Y ella me hablaba de la belleza del cielo, de la misericordia de Dios.

Tanto hizo y dijo que al final me rendí.

Me confesé y fue como nacer de nuevo.

Desde entonces mi vida fue completamente diferente.

R.M.


He conocido a Sor Teresa el último año que pasó en la Lungara* (Oratorio para jovencitas trabajadoras que tenían las FMA en Via della Lungara, Roma).

Me quería mucho. He jugado tanto con ella.

Cuánta bondad he visto en ella!

Hacía de todo por vernos alegres.

Para jugar con nosotras, la he visto hacer esfuerzos, porque era muy sufrida.

A veces la directora la reprendía porque había estado mucho tiempo con nosotras. Ella bajaba la cabeza sonriendo y se iba, pero se veía que sentía pena de dejarnos.

Entonces nosotras la acompañábamos hasta la puerta, no podíamos despegarnos de ella y nos sentíamos afortunadas si lográbamos tomarle la mano y besársela.

E.L.

Sor Maria Pia Giudici, fma Faville, seconda edizione 1983