diciembre 26, 2010

La Sagrada Familia

CICLO A – TIEMPO DE NAVIDAD – DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

La familia, signo del Amor de Dios, dador de Vida y humanidad, nos lleva a ser personas y a madurar como tales y como sociedad.


Sir. 3, 2-6.12-14: "En los hijos el Señor elogia al padre y sentencia a favor de la madre. Quien honra al padre expía sus pecados y quien honra a la madre gana un tesoro... Hijo mío, acoge a tu padre en la ancianidad... Dios no olvidará la piedad que tengas con tu padre, lo tendrán en cuenta para expiar tus pecados."

Salmo 127: "Felices los que temen al Señor y siguen sus caminos."

Col. 3, 12-21:
"Tengan los sentimientos que convienen a los escogidos por Dios... compasión, bondad, humildad, serenidad, paciencia; sopórtense unos a otros... El Señor les ha perdonado, hagan Uds. lo mismo... el amor todo lo une y perfecciona... Que la Palabra de Cristo habite en Uds. con toda su riqueza... todo lo que hagan... háganlo en nombre de Jesús, dirigiendo, a través de Él, a Dios, el Padre, una acción de gracias digna... Esposas... esposos... hijos... padres..."

Mt. 2, 13-15. 19-23: "...el ángel del Señor se apareció a José en sueños y le dijo: «Levántate enseguida, toma al niño con su madre y huye a Egipto quedándote ahí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo»... “He llamado de Egipto a mi hijo”. Cuando murió Herodes... José se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a Israel... se retiró a la región de Galilea y fue a vivir al pueblo de Nazaret... “Le llamarán nazareno”."

La Familia, signo humano de la Trinidad, siempre ha estado en el centro de la Providencia Divina: Dios le ha otorgado promesas maravillosas, tiene necesariamente sus propias tareas y goza del cuidado privilegiado del mismo Dios. ¡Felices los que se dejan guiar por lo que el Señor les indica, pues Él no falla ni abandona jamás, por esto el éxito les está asegurado!

La familia, en el plan de Dios, es garantía de éxito en la vida, tanto personal como social.

Dios está comprometido con la vida y ésta expresa su grandeza en el ser humano.

La persona humana no puede desarrollarse en la soledad y el abandono. Esto ya se dice en el Génesis. Aquí se nos muestra a un Dios que ha unido a la familia un cúmulo de ventajas y promesas sin parangón. Sólo la fidelidad a Dios tiene mayores ventajas.

Para Dios los padres, expresión de su Amor Providente, son sagrados. Quienes los respetan y atienden debidamente, tienen resultados de paz, purificación y vida eterna, que es el definitivo fin de nuestra vida. El Señor ha concedido la vida para que ésta se desarrolle sin fin y en felicidad creciente. ¿De qué serviría vivir si todo acabara en angustia y muerte?

La vida misma nos pide que la tomemos en serio, pues se construye en el don propio.

Pero la vida, como todas las cosas importantes, no se desarrolla sin costo personal.

Se necesita esfuerzo para liberarse de todo lo que nos impide la generosidad de dar la propia vida a beneficio de los demás. El primer don de la vida es tratarnos unos a otros con respeto y generosidad, paciencia y comprensión; tratando a los demás, nos dice Jesús, como deseamos que lo hagan con nosotros en circunstancias similares. La medida de nuestro “deber” es el bien que esperamos recibir. Así trata Dios a sus hijos: con Amor serio y sincero.

Lo más importante en la vida familiar es la comunicación y el perdón. Es signos de la presencia de Dios y de nuestra confianza en su Providencia. Por eso Jesús nos los da cada día.

Estas actitudes llevan a todos los miembros de la familia a construir una vida que favorece a cada uno de sus integrantes, superando toda la miopía y aislamiento del individualismo.

El futuro de paz vive de la humilde disponibilidad, atenta escucha y responsable obediencia

El peligro de muerte siempre está amenazando a la familia. Viene desde dentro, que es el peor y más difícil de superar, y desde fuera. No hay mayor daño de la familia que su desintegración y el fracaso de sus miembros en su misión de darse vida creciente unos a otros.

José nos muestra que para que la familia se desarrolle es necesario que la actitud de sus miembros esté centrada en el bien de los otros y no en las propias opiniones o conveniencias.

La humildad y obediencia responsable de José y María llevó a esta familia a mantenerse en creciente unidad, aún en la desgracia de la persecución, destierro y amenaza.

Pidamos a María construir cada día nuestras familias con los criterios de la Palabra.

Padre José María Domènech Corominas, sdb.

diciembre 25, 2010

NATIVIDAD DEL SEÑOR



NATIVIDAD DEL SEÑOR (Misa del día)
Dios está tan interesado en la grandeza de la persona humana que se hizo uno de nosotros para salvarnos y a enseñarnos a ser Felices


Is. 52, 7-10: "¡Qué alegría sentir en las montañas los pasos del que anuncia la paz y nos trae la Buena Nueva, que nos anuncia la salvación... escucha qué exclamaciones de gozo: ven cara a cara cómo el Señor vuelve a Sión..."

Salmo 97: "Los confines de la tierra han contemplado la Victoria de nuestro Dios".

Hb. 1, 1-6: "En diversas ocasiones y de muchos modos, Dios antiguamente había hablado a nuestros padres por boca de los profetas, pero ahora, en estos días,... nos ha hablado a nosotros en la persona del Hijo... «Que se postren ante Él todos los ángeles de Dios»."

Jn. 1, 1-18: "Al principio ya existía quien es la Palabra... Existía quien es la Luz verdadera... estaba presente al mundo… pero el mundo no la reconoció... Quien es la Palabra se hizo hombre y puso su tienda entre nosotros y hemos contemplado su gloria... A Dios nadie jamás le ha visto, el Dios Hijo único, quien está en el seno del Padre, es quien nos lo ha revelado."


Natividad del Señor


Son muchas las religiones en el mundo y todas se esfuerzan por encontrar a Dios y contentarlo. Son muchas, y constantes, las búsquedas que los hombres hacen para encontrar el camino de la felicidad, de la eterna juventud y de una paz estable en la vida personal y social.

Mucha es la buena voluntad, pero los resultados son efímeros y, por eso, decepcionantes.

Muchas veces pensamos que ese dios que debería resolvernos los problemas y darnos soluciones y seguridad, es una falla. Y ¡es cierto! porque ¡nos lo hemos inventado! ¡¡No existe!!

¿Cuál es la verdad? ¿Existen los verdaderos caminos de la Paz y Felicidad? ¿Dónde?
Y se sigue ensayando. Nos hablan de la Globalización, de la ‘New Age’, de la ‘Fraternidad Universal’. Acusan de desavenencias a las religiones monoteístas: su Dios único, sus doctrinas ‘verdaderas’ y moral inmóvil son un problema porque no se adaptan a las ‘nuevas realidades y necesidades’. Entre ellas, estas mismas religiones están en conflicto: o se rechazan o se desconocen o se condenan. ¡Cómo nos cuesta dialogar desde la religión! ¿Serán todas iguales?

Dios, como nuestro Padre-Madre que es, pensó siempre en nosotros desde su Amor personal

La Fe cristiana bien vivida –dado que es Vida, más que religión, aunque se exprese en formas religiosas– no busca a Dios, sino que le acepta con sencilla y dócil humildad, como María, pues ha sido el Dios amoroso quien nos visitó y nos invitó a aceptarle en nuestra propia vida como a Padre Providente, Hijo Salvador y Espíritu Santificador, Comunión Trinitaria, a la que nos invita a unirnos con el derecho propio de ser sus hijos. Nos lo ha dicho de múltiples formas y desde el principio. ¿Quién le acepta y hace caso? ¡Ése es nuestro problema!

El cristiano es la voz del mensajero que anuncia a la humanidad la Buena Noticia: ¡Dios nos viene a salvar y que nos trae la Paz, la Suya, la Eterna! Sí, con mayúscula, la Paz de Dios, la que Él puso en el propio interior del hombre, la que Dios nos ofreció gozar desde que nos creó en el seno materno en cada concepción. ¡¡Es por eso que todos deseamos ser felices!!

Dios constantemente viene a nosotros para salvarnos de todo lo que nos quite vida y alegría.

La propuesta divina de Vida Nueva nos fue comunicada no por un mensajero, oráculo o sueño o por iluminadas intuiciones y convicciones vitales. Sino por el Hijo, el mismo Hijo Único de Dios. Sí, se hizo hombre y aprendió a vivir, desde la naturaleza humana, como hijo de Dios. Él compartió nuestra vida, hasta su entrega total y definitiva, por nuestra liberación.

Por eso Él es el Señor del Universo, el modelo acabado de persona humana, por Él recibimos siempre todos los beneficios de Gracia y Vida Eterna como parte vital de nuestra historia y cultura. Dios, Padre de todos sin excepción, nos llama a ser sus amigos y apóstoles.

Navidad: Dios se hizo de nuestra naturaleza invitándonos a ser sus íntimos amigos y apóstoles

Pablo fue claro: “para mí vivir es Cristo” (Flp. 1, 21): sólo en Cristo tiene sentido mi vida. Recibirle todos los días en mi vida y en toda persona que nos rodea es adelantar la eternidad, hacerla historia viva en el hoy de cada persona y cultura, llenándola de la Paz y Alegría de Dios.

Jesús es Palabra viva de Dios, aprendemos de María a estar atentos a la Presencia de Dios en nosotros cada día. Ella nos pide hacer con todos hoy lo que Él nos diga. Le pedimos nos enseñe a vivir siempre así; de este modo todos los días será Navidad en nuestros ambientes.

diciembre 24, 2010

"¡Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor!"

Nuestro querido padre José María nos ha enviado sus sugerencias homiléticas para esta Nochebuena, para Navidad, que es mañana, y para este domingo 26.

Son tres días seguidos de celebraciones, y con ellos, tres oportunidades para encontrarnos con el Niño que nace e invitarlo a nuestros corazones, que tanto necesitan de su amorosa presencia.

Que todos tengamos una bonita Navidad, llena de la alegría de compartir con los hermanos que más necesitan.


Queridos/as amigos/as:
Dios les bendiga.
(...)
¡¡¡Que todos tengamos una fiesta llena de gozo; de este gozo que viene desde dentro, porque viene de Dios, que vive en lo más íntimo de nuestra intimidad, según concepto de San Agustín!!!

Dios entre nosotros nos ofrece lo mejor de Él: que lo sepamos recibir con la sencillez obediente de José, con la dócil y humilde disponibilidad de María y con el silencio oferente de Jesús: no dice nada, tal vez, sin duda llora y sonríe a los que le hacen mimos, como todos los niños, pero recibirle es recibir al mismo Dios, no seamos tontos, no dejemos pasar tan maravillosa oportunidad de acercarnos más a Dios. Pidémosles corazón de niños y responsabilidad de creyentes, como la de María y José.

Dios les bendiga con todo su cariño.

Les envío tres entregas actualizadas.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB


NATIVIDAD DEL SEÑOR (Misa de la noche)
El Señor, en la sencilla pequeñez de un niño necesitado de todo, llega con la Salvación; solo pide ser recibido con dócil sinceridad


Is. 9, 1-6: "El pueblo que avanzaba entre tinieblas ha visto una gran luz... les has llenado de una alegría inmensa... «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado... Consejero-prodigioso, Dios-héroe, Padre-por-siempre, Príncipe-de-la-paz.»"

Salmo 95: "¡Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor!"

Tt. 2, 11-14:
"Se ha revelado el Amor de Dios que quiere salvar a todos los hombres y nos enseña... para que vivamos en este mundo una vida de sobriedad, justicia y piedad mientras esperamos... que se manifieste la gloria de Jesucristo... Él se entregó por nosotros..."

Lc. 2, 1-14: "«No tengan miedo. Les anuncio una noticia que traerá una gran alegría a todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor...» «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.»"

"¡Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor!"

En muchas circunstancias el Señor se ha dado y se da a conocer a lo largo de la historia para que reconozcamos su Voluntad de Amor, Grandeza y Vida de eterna felicidad.

A veces tenemos miedo, pero Él nos pide serena valentía: su plan es nuestra Salvación.

Si recibimos la Voluntad de Dios con corazón abierto, nuestras tinieblas, poco a poco, se aclararán. Dios no abandona jamás, pero es básico fiarse de Él, aunque convertirse cueste.

La fiesta de Navidad es la fiesta del cariño de Dios y de la confianza del hombre. Él se lo merece, pues ya nos lo dio todo. No estamos ante promesas todavía vacías, sin garantía, sino ante realidades concretas y eficientes; que, en nuestra historia, son una opción llena de Vida.

Dios se hace niño para que nuestro amor sea libre y sencillo. Nos pide que lo recibamos con la misma sincera sencillez. Si lo hacemos así, entraremos en el Reino de los Cielos, viviremos en su Paz, dejándonos animar por su Espíritu, y serán nuestras su Alegría y Paz.

Hoy nos ha nacido el Salvador y nos ofrece su Vida; Vida Nueva para nosotros: ¡de Dios!

¿Qué haremos con la oportunidad de Vida Nueva que nos ofrece? Él es nuestra Luz, nuestra Paz, nuestro Consejero, ¡el Mesías!, ¡el Señor! Se nos pide una respuesta. El ángel se lo planteó a los pastores al anunciarles el nacimiento del niño-Salvador. ¡Nos sorprende! ¡¿Cómo podría ser el Salvador un pobre bebe envuelto en pañales en una cueva para animales?!

Nos toca decidir. Los pastores escucharon, creyeron, fueron, vieron, compartieron y glorificaron a Dios. ¿Y nosotros? ¿Qué actitud vamos a asumir? No decidirnos sería declarar que es demasiado riesgo y que no vale la pena arriesgar tanto simplemente por un pobre niño.

El Niño de la Ciudad de David ¡hace nuevas todas las cosas!

Novedad sustancial: el Amor de Dios, eterna juventud, da Vida Nueva a todo: abre horizontes de Verdadera Justicia y Paz Interior, más allá de todos los tratados. Pide a todos asumir la vida con tal plenitud y libertad que sean capaces de entregarla por el bien de los que les rodean, aun cuando dar la vida traiga consigo, como de hecho sucede, esfuerzo y dolor.

La navidad, en la gran familia humana, hijos todos de Dios, es la fiesta del don del Amor en la alegría por la Paz y la Vida Nueva. A ella están llamados todos sin excepción, de cualquier sexo, tiempo, lugar, situación social o económica y realidad cultural o religiosa.

Jesús entrega su vida, sin restricciones, durante toda la historia y para el bien de todos

En cada Eucaristía y Reconciliación, en cada sacramento, Cristo es don de Vida Eterna.

La navidad es una fiesta que beneficia a toda la humanidad, aunque, sin duda, los cristianos tenemos la gran responsabilidad de manifestar la profundidad de su realidad y alcances.

La navidad nos pide aprender a vivir y ofrecer con más humildad la presencia de Dios en la historia. Él no quiere imponerse, pero tampoco se esconde ni desea quedar ignorado.

Conocerlo, valorarlo y amarlo es un derecho de toda persona. Por esto es un grave deber de todos los cristianos profundizar vitalmente estos misterios para saberlos presentar, desde el testimonio de la propia vida, personal y familiar, a los que nos rodean en todas partes.

María, Maestra de acogida sincera y compromiso responsablemente solidario, nos ayude a estar siempre disponibles al Señor para que todos puedan conocer la Salvación de Dios y, con nuestro testimonio de vida y su apoyo oportuno, la sepan recibir y vivir hoy y aquí.

Padre José María Domènech Corominas, sdb

diciembre 17, 2010

"Va a entrar el Señor, el rey de la gloria!"


Llegamos al cuarto domingo de Adviento. Nos corresponde encender las 4 velas de nuestra corona, mientras decimos la siguiente oración, reflexionando en el gran Amor de nuestra Madre celestial:

Al encender estas cuatro velas, en el último domingo,
pensamos en ella, la Virgen,
tu madre y nuestra madre.
Nadie te esperó con más ansia,
con más ternura,
con más amor.
Nadie te recibió con más alegría.
Te sembraste en ella
com el grano de trigo se siembra en el surco.
En sus brazos encontraste la cuna más hermosa.
También nosotros queremos prepararnos así:
en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día.
¡Ven pronto, Señor; ven a salvarnos!

A continuación, tenemos el mensaje y la sugerencia homilética que el querido Padre José María nos ha enviado. Recordemos tenerlo presente en nuestra oración.

Llegamos al final de este tiempo.

Es la última semana de preparación; ya comenzó la novena de Navidad.

¿Qué hemos hecho de toda la gracia que el Señor nos ha regalado?

Al final de esta semana ya estaremos en noche buena, pues abriremos la fiesta de la Navidad, que durará ocho días, para darnos tiempo amplio para glorificar a Dios por su Bondad, Misericordia y Providencia, y percibir nuestra postura ante la cercanía indiscutible y sanadora del mismo Dios.

¿Cuál es nuestra postura?

¿La de Acaz, que se resistió a fiarse del Dios que deseaba salvarle?

¡Bendito sea Dios que, de todos modos, le dio la señal de que Él no falla, aunque los hombres, tanto varones como mujeres, podamos ser una falla en tantos campos en referencia a Él y a nuestros hermanos.

¿O, tal vez, nuestra postura será más inteligente y nos acercaremos a la de José y de María, poniéndonos al amparo de la Providencia Divina, que siempre nos implica de verdad, y hasta con dolor, pero jamás nos abandona?
Rezo cada día por todos Uds., no olviden de hacerlo por mí, pues cada día me siento más pequeño y necesitado de toda la Omnipotencia de Dios.

Les sugiero fiarnos de Él, pues jamás falla. ¡¡¡JAMÁS!!!

La próxima entrega, Dios mediante, será con tres comentarios.

Feliz Navidad adelantada.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB


CICLO A – TIEMPO DE ADVIENTO – DOMINGO IV
El Señor nos da el Signo más claro para que nos abramos a la obediencia de la Fe que lleva a vivir la Salvación que debemos anunciar

Is. 7, 10.14: "El Señor habló a Acaz…: «Pide para ti un signo de parte del Señor...» Pero Acaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor». Isaías dijo: «…¿Acaso no les basta cansar a los hombres que cansan también a Dios?... el Señor mismo les dará un signo… la joven tendrá un hijo y lo llamará Emmanuel»."

Salmo 23: "Va a entrar el Señor, el rey de la gloria!"

Rm. 1, 1-7:
"Pablo,… elegido para anunciar la Buena Noticia de Dios… acerca de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, nacido de la estirpe de David, según la carne, y constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador, por su resurrección… a fin de conducir a la obediencia de la Fe… a todos los pueblos paganos… llamados por Jesucristo… para ser santos…"

Mt. 1, 18-25: "Éste fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y,… concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José… resolvió dejarla en secreto… el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José,… no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo… le podrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de todos sus pecados»… Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado…"

"Va a entrar el Señor, el rey de la gloria!"

Dios siempre habla a sus hijos a través de signos. Éstos serán más o menos claros, según el corazón y la apertura interior de quienes los reciben.

Si alguien cree que Dios le abandonó, ése es un signo de que no está suficientemente abierto a Él y no percibe lo que le está diciendo a través de diversos acontecimientos o relaciones interpersonales. Esta persona necesita acercarse con humildad a algún hermano pidiéndole que le ayude a percibir la presencia amorosa de Dios y entender su Voluntad liberadora, renovadora y santificadora.

Muchas personas creyentes, se ponen a disposición de Dios con sencillez, pues lo conocen y se fían sinceramente de Él. Otros, esperan que Dios se someta a lo que ellos piensan, deciden o desean; esto explicita que vivan en una no-confianza en el Señor por su profundo desconocimiento de la Paternidad Providente y Soberana de Dios y de su Amor Salvador y Santificador.

Ciertamente estos últimos nunca llegarán a entender bien los signos de Dios, por claros que éstos puedan ser, y hasta podrán llegarse a mofar de los que pretendan ayudarles a verlos.

¿En cuál de los dos grupos estamos nosotros?

La resistencia a los bienes de Dios nos incapacita para aprovechar vitalmente sus dones

El rey, sin descendencia y con un reino dividido, solo confía en alianzas con pueblos extranjeros. El profeta le pide confianza en el Señor, pero él no acaba de fiarse de Dios.

Pedir una señal es darle opción de iniciativa a Dios, pero el Rey no está dispuesto a eso.

Todo habla de la llegada del Salvador Universal, pero siempre se requiere apertura y confianza. Resistirse a Dios es cerrarse a la vida que nos llega con la Salvación y la Paz.

La disponibilidad a su Amor nos hace evangelizadores naturales, aunque sin mandato oficial

El hijo prometido por el profeta al rey como signo de la Salvación que, sin duda, vendría de Dios en la descendencia de David, Pablo lo presenta ya en su Señorío Pascual: es Jesucristo, a quien él sirve como evangelizador de los pagamos. Humano, hijo de David, pero también Hijo de Dios, resucitado por su Espíritu. Salvador que a todos nos llama a la Santidad de Dios.

Aunque todo esté oscuro y contradictorio, Dios siempre nos muestra la luz a su debido tiempo

Al aceptar José ser padre de Jesús, lo inserta plenamente en la descendencia de David.

Acaz no había aceptado fiarse de Dios, José, arriesgando mucho más, sí lo hace, beneficiándonos a todos. La responsabilidad que asume le supera, pero él sabe que Dios no falla.

Jesús, concebido por obra del Espíritu Santo, entra en nuestra historia a través de sus padres, quienes asumen la maravillosa tarea de enseñarle a ser hijo de Dios en la historia.

La dificultad de comprender la realidad no impide a José escuchar y confiar en el Señor.

Pidamos a María nos enseñe y ayude a vivir en la responsable y dócil sencillez de José.
Padre José María Domènech Coromias, sdb.

diciembre 11, 2010

El Señor viene con Su Alegría


Tenemos en mensaje y sugerencia homilética de nuestro querido padre José María.

Recordemos que hoy nos corresponde encender tres velas de nuestra Corona de Adviento rezando con la familia la siguiente oración:

En las tinieblas se encendió una luz,
en el desierto clamó una voz.
Se anuncia la buena noticia:
"¡El Señor llega!
Preparen sus caminos
porque ya se acerca.
Adornen sus almas
como una novia se engalana
el día de su boda"
Ya llega el mensajero.
Juan Bautista no es la luz,
sino el que nos anuncia la luz.
Al encender estas tres velas
cada uno de nosotros quiere ser
antorcha tuya para que brilles,
llama para que calientes.
¡Ven, Señor, ven a salvarnos,
envuélvenos en tu luz,
caliéntanos en tu amor!

Tomado de El Pan del Alma


La alegría del Señor siempre es profunda y nunca se basa en necesidades transitorias de nadie, ni depende de la satisfación de las mismas.

Dios llena la vida más allá de las ansias de la persona humana. Sí ésta se siente insatisfecha no es porque Dios no le ofreció la plenitud, sino porque ella no se la aceptó o la comparó con sus prioridades y, en esta comparación, Dios siempre pierde, porque, o Dios es la prioriad mayor, la única vital, o no es parte de las reales prioridades de la persona, sino un 'además' de algún modo vitalmente prescindible o 'elemento de uso' cuando es necesario porque los otros fallan.

Tal vez sea por esto que, para muchos bautizados de nuestro tiempo, la Navidad poco o nada tiene que ver con Dios y su Gracia y se contentan con celebrar la fiesta sin mayores referencias a Él y menos a celebrar su misterio de Amor y Vida Nueva que nos ofrece, con todas las exigencias que ello trae.

Este domingo, en la dinámica de hacer de Dios, y su Reino, la prioridad de la persona, se nos anuncia que el Señor viene con su Alegría porque lo transforma todo. Ciertamente no se maneja con nuestros criterios de inmediatez y eficiencia ni se basa en nuestros parámetros de felicidad y buena vida. Sus criterios tienen que ver mucho más con la vida real, que pide perseverancia, paciencia, tesón, renovación de esfuerzos, perdón, respeto, serenidad, objetividad, buscar el Bien Común por encima de todo, como garantía del bien personal.

Alégrense: el Señor llega y lo renovará todo, pero desde dentro... Tengan paciencia y lo verán, si son objetivos y no pretenden manipular los planes de Dios. Es lo que Juan desea que sus discípulos entiendan: el Mesías no actuará como ellos creen que lo debe hacer, sino como su Padre Dios le indique y lo necesitan sus hermanos los hombres concretos que le rodean.

Dios nos ayude a ser realistas y concretos al preparar esta Navidad y saber ver la mano providente de Dios en cada uno de los acontecimientos de nuestra vida y de nuestra Comunidad cristiana y humana.

Dios nos bendiga a todos y que María, la Inmaculada, nos enseñe a estar atentos a Dios, que camina entre nosotros, sin exigirle que camine y actúe con nuestros criterios.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB


CICLO A – TIEMPO DE ADVIENTO – DOMINGO III

El Señor viene con su alegría y pide: paciencia, pues Él actúa en la raíz de cada uno, firmeza y atención a lo que hace entre nosotros


Is. 35, 1-6a.10: "...florezca la estepa de alegría... verán la gloria del Señor... robustezcan los manos débiles... afírmense las rodillas temblorosas... «Sean valientes, no tengan miedo.» Aquí está su Dios que viene en persona... y les salvará... Se despegarán los ojos del ciego, se abrirán los oídos del sordo, los cojos saltarán... y los mudos gritarán de alegría..."

Salmo 145: "¡Señor, ven a salvarnos; Señor, ven a salvarnos!"

St. 5, 7-10:
"Manténganse firmes y tengan paciencia, hermanos, hasta que venga el Señor. Fíjense cómo el campesino espera los frutos de la tierra... Hermanos, no se quejen unos de otros para que no tengan que se juzgados porque el juez está cerca..."

Mt. 1, 2-11: "Juan estaba en la prisión... y envió a sus discípulos a que le preguntaran a Jesús: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?». Jesús les contestó: «Vayan y explíquenle a Juan lo que ven y escuchan: los ciegos ven, los inválidos caminan, los leprosos quedan limpios, los sordos escuchan, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia y feliz quien no se escandalice de Mí»…"


El Señor viene con Su Alegría


El Señor llega con su Salvación, pero debemos mantenernos firmes en nuestra fidelidad a Cristo y ser pacientes, aun en los momentos de desconcierto, porque Dios no falla nunca. Debemos aprender a leer los signos del Amor de Dios en nuestra historia, aunque no entendamos.

La alegría que nace en el propio corazón es un signo de la presencia de Dios...

El Señor de la Vida solo se expresa en la vida. Nuestro Dios, cuando llega, nos transforma la existencia y la llena de paz, alegría y salud interior, firme base de la exterior.

La violencia no es el camino de Dios, pero es el que en nosotros hemos instaurado con el pecado de querer imponer nuestra idea y propuesta de salvación, siempre, a la larga, mortal.

«Mis caminos no son los caminos de ustedes», nos aclaró el Señor con el profeta Isaías. Jesús solo quiere ser fiel a Dios. El Hijo ha sido enviado para ofrecer a todos una vida más digna y dichosa y llevarles a que alcancen la plenitud en la fiesta final en la Casa del Padre.

Entender al Señor del universo, supone tratarlo en la profundidad de nuestra vida y en la concreta historia de nuestros hermanos y pueblos, con sus inevitables altibajos.

...aunque los problemas siempre nos aprieten, los internos y los externos, Dios actúa en la raíz

Pablo nos pide mantenernos en la Fe, con firmaza y paciencia, abriendo cada día nuestro corazón a la Salvación que Dios nos ofrece en cada momento, en lo más profundo de cada uno.

Como hace el campesino, no se trata de violentar, sino de colaborar. La Salvación, como la vida, no viene de fuera, sino de la acción de Dios en nuestro interior.
Él nos invita, y nos lleva, a concretar Su Sanvación en la propia historia y a que ayudemos a nuestros hermanos para que se abran a Él y su Vida Nueva.

Los frutos llegarán, son consecuencia del Amor de Dios y de nuestra apertura colaboradora. Los milagros de Jesús no eran magia, sino signos del Amor de Dios que actúa en la historia para hacer patente un Amor que transforma a quien se abre, ora y colabora.

Miremos a profundidad la vida para no perder la paz y ser coherentes con nuestra Fe

Al Bautista le llegan noticias de Jesús. Lo que se dice de Él genera desconcierto. No responde exactamente a las expectativas: ¡esperaban otro tipo de Mesías! ¿Quién es Jesús?

Preguntan a Jesús: «¿Eres tú... o tenemos que esperar a otro?» Pregunta siempre decisiva.

La respuesta de Jesús es muy concreta y precisa: comuniquen lo que ven y oyen.
Responde con los hechos: «los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia».

Para conocer a Dios, lo mejor es ver a quiénes se acercan Jesús y qué hacen: abrir un horizonte de esperanza a los pobres, a los últimos. Dios no juega con nosotros: nos responde comprometiéndonos: o damos la vida hacia la plenitud o matamos el futuro de nuestra vida.

La superficialidad no nos permite descubrir los caminos por los que se nos revela Dios ni gozar de su Paz; sino que nos deja atrapados en el desconcierto de nuestra culpable pobreza.

Pidamos a María profundidad interior para ver y secundar la acción de Dios en todos.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

diciembre 07, 2010

Fiesta de María Inmaculada

Un saludo muy especial, el día de hoy, a los hermanos y hermanas de nuestros Oratorios Salesianos, en este día de fiesta tan especial.

También a nuestros hermanitos y hermanitas católicos que el día de hoy, alrededor del mundo, hacen su Primera Comunión.

A continuación, el mensaje que nos envía nuestro querido Padre José María, con la sugerencia homilética correspondiente a la festividad de nuestra Madre Inmaculada.

Feliz fiesta para todos nosotros!


Don Bosco nos mostró siempre a María Inmaculada como el modelo de vida plena y triunfadora de toda insidia del mal, sobre todo a los jóvenes...

¡Quién no desea mantenerse joven, sobre todo por dentro, y triunfar en todas las batallas!

Vivamos en su dinámica de confianza total en el Señor que la amaba y de servicio a los que le rodeanban, en quienes servía al Señor, su Dios: ¡¡¡El Dios de las maravillas constantes!!!

Lástima que estemos muchas veces tan ciegos como para verlas y gozarlas hoy.
Les mando el comentario al contenido bíblico de esta fiesta. ¡Ojalá nos sirva!

Ella nos ayude a prepararnos adecuadamente para celebrar esta Navidad.

Que ella siempre sea con Jesús: Él es el único que da sentido a todo lo inmensamente lindo que hacemos a raíz de estas fechas.

Sin Jesús la Navidad se convierte en una fiesta totalmente vacía que acabará desapareciendo, aunque nos parezca imposible. ¡Basta que a alguno de nuestros 'científicos' y 'visionarios' se le ocurra! Ya vemos qué sucede con otros signos de expresión cristiana que nos parecían que ya habían quedado como permanentes.

¡Cuándo entenderemos que la Fe cristiana es mucho más profunda y seria que cualquier religión (también la "católica" -que es 'católica' solo por la Fe que le da sentido y vida real-) y que la esencia de esta Fe (respuesta consciente, concreta y responsable al Dios que, con inmenso Amor Eterno, nos habla cada día) exige la evangelización de cada generación y que ésta no se hace por ambiente, ni familiar ni social, sino que debe ser explícita y constantemente alimentada!

Dios nos bendiga a todos y nos ayude a convertirnos, sobre todo nosotros, cada día, no solo personalmente, que es esencial, sino también pastoralmente.
Cuanto más busquemos "quedar bien", ser "actuales" (según nuestra cultura lo considera), y tener numéricamente éxito, estamos perdidos, pues todos, láicos con apostolados estables o miembros de tantos grupos, padres de familia, educadores, catequistas, pastores de todo nivel, necesitamos convertirnos hoy y siempre. El Evagelio de cada día es para cada uno de nosotros, nunca es para los demás. "Aoarecida" nos insta a ser discípulos-misioneros, y eso es materialmente imposible sin humilde, sincera y obediente conversión constante. María es clara Maestra de todo esto. Así la vivió Don Bosco.

Recemos insistentemente unos por otros y el Señor de la Vida nos llenará a todos y nos llevará a ser pescadores de hombres y cooperadores del Reino.

Unidos en oración con María Inmaculada, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB



FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA

Gn. 3, 9-15.20:
"... Dios llamó al varón…: «¿Dónde estás?...» «He sentido tus pasos y he tenido miedo porque estoy desnudo...» «¿Quién te hizo conocer que estabas desnudo?»... «La mujer que me has dado como ayuda me dio el fruto el árbol y yo comí...» El Señor le preguntó...: «¿Por qué lo has hecho?»... Ella le contestó: «La serpiente...» El Señor-Dios dijo...: «...Él te aplastará la cabeza y tú le atacarás el talón»..."

Salmo 97: "Canten al Señor un cántico nuevo, porque Él hizo maravillas"

Ef. 1, 3-6.11-12:
"Dios ...nos eligió en Cristo, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprensibles ante Él por el amor... En Él hemos recibido nuestra herencia... "

Lc. 1, 26-38: "...el ángel… le dijo: «...el Señor está contigo... No temas... Tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús... El Espíritu Santo vendrá sobre ti...» María respondió: «Soy la servidora del Señor: que se haga en mí según tu Palabra.»"



La vocación de María es la vocación de toda persona humana: ser grande como Dios

María es nuestra Madre, siempre pura, libre y atenta: ¡lista para aprender y servir!

En ella lo más importante y rico fue su vida y actitud interior: su serena docilidad.
Padres y educadores saben que sus hijos y educandos tienen predisposiciones para un modo de vida y para una determinada actividad o profesión. Deberán esforzarse por descubrir estas dotes naturales y tenerlas en cuenta para que cada uno sea educado en la línea de su vocación. Por su lado, el adolescente, varón o mujer, deberá aprender a ser cada día más fiel a su vocación y dócil a lo que se le ofrece. Fallar en eso es perturbar y desorientar la propia vida.

También María tuvo la llamada, su vocación, de Dios, como la tenemos todos nosotros. Surge en lo más profundo del propio ser y pide una responsable y diaria respuesta personal.

Todos, varones y mujeres, estamos llamados a ser personas grandes, por eso Dios nos hizo libres. La decisión original de la humanidad fue no fiarse de Dios y la consecuencia: la guerra interior, la insolidaridad y la cobardía, constantemente reflejadas en la sociedad.

El capítulo tercero del Génesis describe el problema de siempre: no reconocer el propio pecado y culpar a otros... Es decir, guerra general e incapacidad de superación del pecado. Éste es una enorme tara que nos carcome, mostrando lo destructivo que resulta ser siempre el pecado.

Dios nos pensó, desde antes de la creación del mundo, para ser como Él en su Hijo Jesucristo

Nuestra vocación, nos dice Pablo, no es librarnos de los errores, sino ser hijos irreprensibles en Cristo. Dios nos conoce muy bien y nos sabe frágiles. Tendremos éxito, si humildemente reconocemos nuestras limitaciones y errores y buscamos convertirnos todos los días.

Se trata de buscar que Dios vuelva a ser el centro único de nuestra vida, así ésta se convierte en un canto nuevo por las maravillas de misericordia y redención de Dios en nosotros.

Es posible vivir esta experiencia de continua redención y glorificar así el nombre de Dios, pero sólo si vivimos en la sencilla libertad de María. Ella, Inmaculada desde el inicio de su existencia, se centró en Dios, humildemente disponible a lo que el Dios de la Vida quisiera.

Camino de Dios en la grandeza humana: dialogar con cada persona para que acepte ser ella

María se sabe limitada, indigna de las maravillas de Dios, pero acepta que el Señor tiene todos los derechos de libre disponibilidad en ella. Lo conoce bien y tiene experiencia de que sabe respetar la realidad objetiva de todos y también sabe potenciar lo bueno en lo limitado.

Dios puede hacer lo que quiera, pues todo lo que quiere está únicamente destinado al mayor bien de cada persona en su realidad concreta: pobre y frágil, pero siempre amada.

María nunca tuvo en su vida otro centro que no fuera Dios; nunca tuvo otro criterio que no fuera la gloria de Dios y el bien de los que vivían a su lado, como Dios se lo enseñaba cada día en su Palabra. Vivía la pureza del amor de Dios y de todos los bienes que de Él se derivan.

María, es la Inmaculada por la aceptación de la Voluntad de Dios de ella. Dios la preparó, para que viviera a cabalidad su vocación de maternidad divina y encontró en María la perfecta respuesta de fidelidad y disponibilidad humilde, de oblación total, como la de su Hijo.

Pidámosle nos enseñe a vivir en conversión continua para ser fieles a nuestra vocación.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

diciembre 04, 2010

Para este 2º domingo de Adviento, tenemos el mensaje y sugerencia homilética del querido padre José María.

Recordemos que nos toca encender la segunda vela de nuestra corona y decir la siguiente oración:

Los profetas mantenían encendida
la esperanza de Israel.
Nosotros encendemos estas dos velas.
El viejo tronco está rebrotando,
florece el desierto...
La humanidad entera se estremece
porque Dios
se ha sembrado en nuestra carne.
Que cada uno de nosotros, Señor,
te abra su vida
para que brotes,
para que florezcas,
para que nazcas.
Y mantengas encendida la esperanza
en nuestro corazón.
¡Ven pronto Señor!
¡Ven Salvador!

Tomado de El Pan del Alma
¡Conviértanse!

Juan Bautista es claro y contundente al presentarnos las consecuencias de las decisiones que tomamos siguiendo nuestras actitudes. Éstas son fruto de nuestra sensibilidad y opinión respecto a las cosas, personas y a lo que entendemos como divinidad o consideramos en este rango de incidencia en nosotros. Nuestras actitudes se modifican, según las informaciones y afectos que asumimos. Por lo que debemos ser muy cuidadosos con lo que aceptamos como nuestro alimento-refuerzo de nuestros afectos, opiniones e informaciones que aceptamos como válidas para nosotros, pues según lo que nos metamos (asumos como válido) en la cabeza y corazón, serán las actitudes que se irán formando en nosotros. De eso somos responsables, pues después estas actitudes cerrarán o abriran puertas a nuestra inteligencia, conciencia y voluntad... Lo demás es consecuencia, grata o lamentable, pero casi inevitable.

Esa formación de nuestro interior y esta capacidad de decidir, es lo que hay que convertir todos los días al Dios de la Vida y de la Paz en la Justicia. No tanto las obras o costumbres, cuanto las actitudes; pues éstas son las que mandan en aquéllas.

Cuando cambiamos las actitudes, podemos percibir que ciertas costumbres, del origen que sea, están erradas, y las debemos desechar... y, aunque cueste, así lo haremos, aun con el dolor y disciplina que esto suponga, pues muchas veces no será ni fácil ni pacífico

¡Conviértanse! Formen su conciencia teniendo a Dios y el Amor que vive en su Palabra como fuente básica de toda su formación.

Es lo que en el fondo nos dice Pablo.

Quien no aprecia la Palabra como lo que es, Palabra de Dios, se perderá en la multitud de opiniones, ya sea de sabios del mundo que se mantiene ajeno o contrario a Dios, ya sea de los que se dicen creyentes y hasta son consagrados, pero prefieren sus opiniones (ciertamente "de avanzada") aun cuando esto los mantenga enfrentados a los pastores que el Señor ha puesto como animadores y garantes del camino de Fe de su Pueblo en medio del mundo.

El Señor conduce a su Pueblo. Su amor nunca lo abandona. Nos toca a nosotros no abandonarlo a Él, aunque las dificultades y hasta los ataques arrecien y nos hagan la vida muy difícil ("a cuadritos", se dice popularmente en algún lugar).

No nos creamos seguros con nada: el único que nos da seguridad es el Señor de la Vida. Centremos en Él nuestra existencia toda.

Dios nos bendice constantemente, dejémonos bendecir por Él.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB

El Espíritu llena al Señor que llega

¡Cuánta confusión en nuestro mundo! También nosotros nos aturdimos si no queremos escuchar al Señor: buscamos paz, unidad, felicidad, solidaridad, pero no atinamos con los caminos adecuados, en los que la dignidad de cada persona: fuertes y débiles; grandes y chicos; sanos y enfermos; considerados buenos y los que no lo parecen tanto, sea respetada y encuentre una real posibilidad de madurar y desarrollarse, según la eterna, vital y concreta Voluntad del Señor.

El domingo pasado se nos invitaba a estar preparados, a velar, pues el Señor llega y merece toda nuestra atención, pues lo que nos trae, si lo aceptamos, nos lleva a donde íntimamente anhelamos. Este domingo se nos invita a prestar honesta atención y convertirnos porque el Señor siempre nos habla con la Verdad y guiado por su Providente y Omnipotente Amor.

Juan Bautista y Pablo nos piden entender que la llegada del Señor debe ser tomada en serio. Sus maravillosos dones, nos necesitan dispuestos a transformar lo que sea necesario. Todo rito, sin esta actitud interior, de honesta voluntad de conversión, se convierte para nosotros en un signo vacío de Vida, que, por eso, nos condena; pues, con nuestra doble vida, lo hemos anulado.

El Señor ya llegó, escuchemos y sigamos su Palabra de vida y, con nuestra vida renovada, mostrémoslo a las naciones. No nos engañemos con sentimientos tal vez muy gratos, pero incongruentes con la vida concreta que llevamos y las actitudes que cada uno tiene y defiende.

El Enviado tiene el Espíritu del Señor, vive en la justicia y todos los honestos le buscarán

El pecado por la debilidad que sufrimos no es problema: el Señor ha venido para los débiles, para llenarlos de la fortaleza del Espíritu, si es que se abren a recibirlo y quieren seguirle.

Los dones de Dios, en toda la persona honesta, son siempre efectivos, eficientes y eficaces, pues el Amor de Dios da a su Elegido la fuerza divina para superar aun las mayores dificultades.

Su Fidelidad, Justicia y Paz son garantía de una relación sana con todos y con la realidad.

Pablo nos pide vivir las actitudes de Cristo; solo así podremos ser creíbles testigos suyos

La Biblia es la segura Palabra de Dios y nos lleva a Cristo, pues a Él se refiere toda ella. Pablo nos pide vivir en Cristo, Camino, Verdad y Vida, y como Él, siempre fiel. Lo demás pasa.

Sólo con humilde y confiada docilidad seremos, como Dios quiere, misioneros de la Vida.

Para vivir los dones de Dios, es necesario, ¡indispensable!, convertirse sincera y concretamente

Juan anuncia la presencia del Salvador, pero también nos indica nuestra responsabilidad. Su Salvación reconstruye nuestra vida, en la medida que estamos dispuestos a la docilidad.

Pidamos a María aprender a escuchar la Palabra y vivirla honestamente para convertirnos.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.


CICLO A – TIEMPO DE ADVIENTO – DOMINGO II

El Espíritu llena al Señor que llega; Él es Justicia, Paz y Fidelidad: convirtámonos a Él, vivamos sus actitudes y gozaremos su Salvación

Is. 11, 1-10: "Saldrá una rama del tronco de Jesé… Sobre Él reposará el Espíritu del Señor: …sabiduría e inteligencia, …consejo y fortaleza, …ciencia y temor del Señor… juzgará con justicia a los débiles… herirá al violento con la vara de su boca… la fidelidad ceñirá sus caderas… No se hará daño ni estragos en toda mi montaña santa… la raíz de Jesé se erigirá como estandarte… las naciones la buscarán y la gloria será su morada".

Salmo 71: "¡Que en tus días florezca la Justicia y la Paz para siempre!"

Rm. 15, 4-9:
"Todo lo que ha sido escrito en el pasado ha sido escrito para nuestra instrucción, a fin de que… mantengamos la esperanza. Que el Dios de la constancia y del consuelo les conceda tener los mismos sentimientos… de Cristo Jesús… glorifiquen a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Cristo se hizo servidor de los judíos… para que los paganos glorifiquen a Dios por su misericordia…"

Mt. 3, 1-12: "Se presentó Juan Bautista proclamando…: «Conviértanse, porque el reino de los cielos está cerca»… La gente de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región… iba a su encuentro… confesando sus pecados… Juan les dijo: «…Produzcan frutos de sincera conversión… Yo les bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí… Él los bautizará en el Espíritu Santo y el fuego…»".

noviembre 28, 2010

Adviento 2010

Este domingo 28 empezaremos una nueva temporada de Adviento.

Como cada año, esta vez también prepararemos nuestra Corona de Adviento:



Consta de ramitas verdes entrelazadas formando un círculo, que se vincula con una cinta de color rojo. Se la coloca sobre alguna superficie sólida, tipo plato o fuente, y se superponen 4 velas gruesas.

Significado de la Corona de Adviento:

El círculo simboliza a Dios, porque no tiene principio ni fin.

El color verde es la esperanza por la venida de Cristo al mundo.

El lazo rojo significa el amor que nos une a Jesús como familia.

Las 4 velas son las 4 semanas de Adviento. En ellas conmemoramos los siglos que el Pueblo de Dios esperó la venida del Salvador y nuestro tiempo de preparación para el nacimiento de Jesús en esta Navidad.

La luz de las velas representa a Jesús, luz del mundo.


Hay varias costumbres y fórmulas que se sugieren para la Corona. El Pan del Alma nos propone oraciones sencillas que nos ayudan a prepararnos para recibir al niño Jesús en nuestros corazones.

En un momento adecuado del día, nos reunimos con la familia y rezamos:

Oración para el I domingo de Adviento:

Encendemos, Señor, esta luz,
como quien enciende su lámpara para salir,
en la noche,
al encuentro del amigo que viene.
En esta primera semana de Adviento
nos levantamos para esperarte preparados
y recibirte con alegría.
Muchas sombras nos envuelven
y muchos halagos nos adormecen.
Queremos estar despiertos y vigilantes
porque tú nos traes
la luz más clara,
la paz más inmensa
y la alegría más profunda.
¡Ven, Señor Jesús!

noviembre 27, 2010

Estemos atentos: el Señor llega


Empezamos el Adviento y el nuevo año litúrgico con las palabras que nos envía el querido padre José María.


El Señor llega hoy y siempre, como llegó ayer y llegará mañana como juez.

No durmamos en falsas seguridades. Ya esto mismo ya sucedió ayer. Por eso el pueblo judío no se ha enterado todavía que el Mesías ha nacido de la estirpe de David y en Él se cumplieron todas las profecías. ¡Qué lástima que todavía lo esperen! ¡¡Pero qué triste más por nosotros si lo hemos perdido de vista!!

Quien da más importancia a la religión, cualquiera que sea ella, o a las tradiciones o a la cultura, o a la ciencia o al poder, del tipo que sea, o a la satisfacción de los propios deseos y gustos, ya tiene sus propios dioses y vive como si no necesitara ningún salvador, por muy Dios que digan que Éste es. Eso es lo que pasó ayer y sucede con muchos también hoy y seguirá, desgraciadamente, sucediendo.

Y el Señor llega como Luz, pero nosotros estamos nuestros potentes reflectores y nuestras "centrales eléctricas" con la sabiduría de la ciencia y de la técnica ¿para qué necesitamos otra luz, por divina que sea? Además, le critican los sabios y expertos, que su Luz no se actualiza como los profetas e ideólogos de todo tipo dicen que debe actualizarse si desea tener éxito, incidir y seervir para algo.

Dicen que llega con la Paz, pero preferimos la que nosotros nos construimos a nuestra medida, aunque sea efímera, como la flor del campo, y, casi siempre, sin perfume ni belleza. Su Paz, la que Él nos ofrece, tiene muchas exigencias y nos implica demasiado, porque lo quiere llenar todo por dentro.

Dicen que Él es Justicia, pero nosotros ya temenos muchos tratados, hechos a nuestra medida y al gusto de los que ganan y pueden, aunque la mayoría lamente lo pobre e inobjetiva que es esta justicia que no da vida a casi nadie y se cobra demasiadas vidas y relaciones en todas partes. Pero nos molesta que la Justicia del Dios-Mesías nos pida constantemente conversión para que seamos, como Él, dadores de vida para todos y animadores de la vida de los que nos rodean, aunque muchas veces esto nos cueste nuestra propia vida, como le costó a Él.

Pablo nos lo grita con claridad en nombre de nuestro Padre: ¡¡¡¡DESPERTEMOS DE NUESTRA NECEDAD!!!! No sigamos en el sueño de las ilusiones y teorías.

Dios que se humanó para salvarnos y es de nuestra raza pero no la tiene contaminada de egoísmo, soberbia, necedad, codicia, lujuria y ceguera como la tenemos nosotros. ¡Démosle entrada y seremos libres para ser tan grande como Él lo es y lo desea para nosotros.

Abrámonos de una vez. ¡Seamos valientes! No nos dejemos llevar por la corriente

Basta con un pueblo que se haya aturdido por mirarse el ombligo cuando Él vino en carne por primera vez... No imitemos lo negativo sino lo positivo de todos los que, en este mismo pueblo, supieron seguirle, confiárselo todo, arriesgarlo todo y construir desde lo que Él les indicaba.
Estemos vigilantes a cada paso que el Señor dé en nuestras vida, a su presencia real y maravillosa para nosotros y para todos; escuchemos su voz y caminemos con nuestros hermanos llenos de alegría a la Casa del Señor.

Preparemos la Navidad pero bien, con profudidad, no como los ciegos, sordos y despistados que no saben qué es lo que celebran, ya que es evidente que no es a papá Noel, ni al árbol ni...; pero compran regalos y se felicitan, pero ¿por qué? ¿Nostalgia? Y también esto lo estamos perdiendo. El frío dinero todo lo congela. Ha quedado algo de la fiesta familiar, pero sin la profundidad de su raíz en la Sagrada Familia, ni en la alegría de la llegada del Hijo Único encarnado para llenarnos de su Felicidad, la que nuestro Padre Dios nos dio al crearnos, pero que nosotros nos hemos encargado de ir aplastando con nuestras decisiones miopes por falta de voluntad de vivir en serio la vida que se nos confió para los demás y de la que deberemos dar cuenta todos y sin escape ninguno.

Comenzamos un nuevo año litúrgico, comencémoslo y vivámoslo en serio.

Las tradiciones no son malas, lo malo es darles más importancia que a la Palabra de Dios, que a la vida sacramental, que a la Presencia de Dios en nuestra vida, en nuestra Comunidad, en nuestra familia, en nuestro hermano concreto.

Dios nos bendiga a todos y nos ayude, durente todo este año litúrgico, a crecer en sed de profundidad de Vida en el Señor, la única que da sentido pleno a todo lo demás, que es muy hermoso, pero efímero y acaba vacío sin Él.

María nos ayude a ser lo que Dios quiere que seamos para el bien de todos.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB

Estemos atentos: el Señor llega

Comenzamos un nuevo año litúrgico en él celebraremos-profundizaremos, como discípulos del Señor Jesús, nuestra Fe. Abramos el corazón a todos los maravillosos dones que, sin duda, el Señor nos regalará sin ningún límite; ¡no los pongamos, neciamente, nosotros!

¿Quién no desea la paz y la unidad? ¿Quién no reconoce que nuestro mundo requiere una fuerte dosis de solidaridad verdadera y concreta? ¿Cuántas promesas y ‘diálogos’ para arreglar problemas se ven entorpecidos por la degradación de las malas intenciones y de los planes subterráneos plasmados en compromisos y promesas que sin ninguna base en la honestidad de los que las hacen? ¡Cuántos desalientos y decepciones surgen en nuestra vida social y política!

El Señor nos quiere ayudar a construir nuestro mundo con la dignidad que Él mismo nos dio al crearnos; de hecho, hace tiempo que lo está haciendo con quienes le son dóciles; pero son demasiados los que no desean que Dios se meta en nada y trabajan para la muerte destruyendo la naturaleza y las instituciones básicas de la sociedad. ¡Y la pagan los más débiles!

El Señor está siempre cerca. ¡Siempre está con nosotros! ¿Qué atención nos merece? Prepararse a su continua llegada supone apertura, atención y disponibilidad a la obediencia, como los poderosos de este mundo lo viven en relación a sus múltiples dioses criminales: el poder y el dominio, la riqueza y la opulencia; el placer y la autocomplacencia; la fama y el éxito: ¡a ellos venden su vida y su mundo… ¡Y todos sabemos qué han hecho siempre estos engañosos dioses!

El Señor llega a restaurar la dignidad de la persona y de su mundo, ¡no nos desalentemos!

Era fácil desanimarse en medio de las injusticias que ahogaban al pueblo de Israel. La realidad nos impone una experiencia: los esfuerzos humanos sin Dios acaban en la decepción.

El profeta ve la realización de los más excelsos ideales humanos en la plenitud de los tiempos, con la aceptación viva de la presencia providente y salvadora de Dios en el Mesías.

Nos toca a nosotros, los creyentes, abrirnos al Señor y mostrar sus obras en nuestra vida.

Es necesario que vivamos con dignidad y nos ajustemos a lo que el Señor nos ofrece cada día

Pablo nos pide atención a la realidad en la que vivimos, sin engaños, sin creer en ilusiones baratas: Dios ofrece la verdad y el bien a todos, pero somos nosotros quienes decidimos construir o destruir nuestro mundo, el que Él nos encomendó. Somos responsables de cada actitud.

Si aprendemos a vivir libres de toda autocomplacencia superaremos todo posible fracaso.

Dios no impone nada, pero su propuesta es vital: nos definimos ahora con nuestras decisiones

Jesús vino hace más de dos mil años; también viene cada día: en cada hermano, en la Iglesia, en su Palabra, en los Sacramentos, en la propia conciencia; ¿qué hacemos con Él? ¿Lo tomamos en serio? Nosotros, los que nos llamamos cristianos, ¿le escuchamos y seguimos?

Pidamos a María estar siempre atentos y obedientes a Cristo que llega hoy a nuestra vida.


Padre José Mª Domènech Corominas, sdb.


CICLO A – TIEMPO DE ADVIENTO – DOMINGO I
Estemos atentos: el Señor llega con la Verdad y la Justicia, que son bases de la Paz, vayamos a Él dispuestos a una serena obediencia
Is. 2, 1-5:"En los últimos días se alzará firme la montaña del templo del Señor… Todas las naciones acudirán... Él pondrá paz entre las naciones y serenará a todos los pueblos… Ninguna nación empuñará la espada contra otra… Casa de Jacob, ven, camina a la luz del Señor".

Salmo 121: "¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!"

Rm. 13, 11-14:
"Seamos conscientes de los momentos que estamos viviendo. Dejemos ya el sueño, ya es hora de levantarnos. Hoy tenemos la salvación más próxima que cuando abrazamos la Fe… Comportémonos como en pleno día, con dignidad… Revístanse de Jesucristo, el Señor. No se preocupen de las apetencias de la carne ni satisfagan sus deseos".

Mt. 24, 37-44: "Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé… ¡Velen, por tanto, porque no saben qué día vendrá su Señor… Estén preparados también ustedes, puesto que la hora menos pensada vendrá el Hijo del hombre".

noviembre 21, 2010

Rey del Universo

Tenemos el mensaje del querido padre José María para la celebración de esta importante fiesta.

Antes, compartamos esta antigua y conocida melodía, que tantas veces habremos cantado en nuestra infancia.

Feliz fiesta de Cristo Rey!

¡Tú reinarás!

1. "¡Tu reinarás!" Éste es el grito
que ardiente exhala nuestra fe.
Tú reinarás, oh, Rey bendito; pues Tú dijiste: "Reinaré".

Reine Jesús por siempre,
reine su corazón
en nuestra patria, en nuestro suelo,
que es de María la Nación. (bis)

2. ¡Tu reinarás! Dulce esperanza
que al alma llena de placer
habrá por fin paz y bonanza,
felicidad habrá doquier.

3. ¡Tu reinarás! Dichosa era,
dichoso pueblo con tal Rey.
Será tu Cruz nuestra bandera,
Tu amor será la única ley.



¿Vale la pena celebrar esta fiesta en tiempos como los nuestros?

Tal vez sí valdría la pena que nos hiciéramos la pregunta de otro modo, más allá de la preocupación de quedar bien, impresionar o, peor todavía, ser actuales... (en realidad ¡¿qué significa "ser actual"?!); pero vayamos con la pregunta: ¿qué significa para nosotros, los que creemos en Cristo Jesús y deseamos vivir, cada día a mayor plenitud, como verdaderos discípulos-misioneros suyos, el celebrar la fiesta de Cristo Rey?

Creo yo que es celebrar a quien tiene derecho a ser reconocido como el que, dando su propia vida, nos conquistó el derecho a ser reconocidos como hijos de Dios, vivir como tales y tener el derecho de señorío y dominio sobre toda la realidad creada, más allá de todo reconocimiento humano, incluido el nuestro, que, seamos honestos, no siempre es justo ni objetivo.

Cristo es Rey no porque alguien lo declare, sino, como dice el Apóstol, por propio derecho: el primero de toda la creación y de toda vida de resucitado; el Señor del Universo, como su principio, sentido, sostén y fin; el que nos reconcilió con el Padre o mejor el que fue instrumento elegido por el Padre para reconciliarnos con Él, claro que con la aceptación personal de cada uno de nosotros, pues Dios no impone nada.

En realidad, su realeza es la expresión, en el lenguaje de seres creados, de la Padrenidad-Maternidad de Dios que, en Él, nos crea, salva, nos sostiene y nos lleva a la plenitud del Amor Eterno, según su plan eterno. A los gobernantes, algún texto de la Constitución dogmática "Gaudium el spes", les llaman "ministros de la Providencia de Dios", puesto que están llamados, en sus funciones de gobierno, a ser los que hacen presente, en algunos elementos que les corresponden, el cuidado que Dios tiene de cada uno de sus hijos. Es lo que hizo a lo largo de toda su vida el mismo Jesús, sobre todo en la cruz, aunque nos cueste mucho vivirlo y entenderlo.

Ésto significa la fiesta de Cristo Rey, mucho más allá de si es adecuada o popular hoy en día.

La verdad no depende de la popularidad ni de las encuestas. Más bien éstas nos servirían para hacernos notar lo bien o mal que ayudamos a entender a nuestros hermanos cuáles y cuán ricos son los dones de Dios en toda época. Es evidente que hay lugares y épocas que lo hacen más fácil y otras que lo hacen más difícil.

Jesús, el Cristo, es de nuestra porpia carne y a través de su carne nos ayuda a entender el Amor de su Padre, y también nuestro, y lo que espera de cada uno de nosotros y de nuestras Comunidades de discípulos hoy.

Dios nos asista en el esfuerzo de ser testigos de un amor que es servicial y dador de vida porque está unido a su Fuente: el Amor de Dios, Comunión Trinitaria de Amor y Vida.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB

Jesucristo, Rey del Universo

¿Cuáles son, en realidad, para nosotros los verdaderos derechos inalienables propios de la dignidad de cada persona? Es decir, ¿cuáles son los que aceptamos como incuestionables para todos y que seríamos capaces de defender a favor de los que nos rodean, aunque no sean para nosotros personas afectivamente importantes? ¿Cuáles son los que de hecho se defienden?

Dios, creemos los cristianos, nos creo con la suprema dignidad de ser sus hijos. Pero ¿sabemos lo que esto significa?; ¿sabemos lo que esto implica? ¿Qué es más importante para nosotros: cada persona o nuestras formas religiosas, nuestras teorías, ideologías, costumbres, comodidades, gustos o intereses de diverso nivel, llámense científico, patriótico, económico, político, familiar, personal… ¡Cuántas muertes, y asesinatos, tiene la humanidad en su haber a consecuencia de todos estos “tan importantes” intereses! A veces los hemos llamado “interés vital”; tan vital para nosotros que no hemos dado nosotros nuestra vida por ellos, como sí lo hizo Jesús, sino que hemos acabado con la de otras personas concretas o las hemos anulado.

Nuestras realezas, presidencias, dirigencias ¿son de vida o de muerte? Todos somos de la misma carne, naturaleza humana, pero parece que para muchos hay “carnes” que deben ser defendidas a toda costa y las hay que son prescindibles y hasta concretamente despreciables.

Jesús es el primero en todo, sobre todo en dar la propia vida, por eso es el único que tiene el derecho de ser reconocido como el Rey del Universo. Y, de hecho, es el único que lo es por naturaleza y también por ser el único que superó la muerte por propio poder al dar la vida en libertad absoluta y para llevarnos a todos, sin discriminación alguna, a la Vida Nueva.

Por esto el ladrón sensato se salvó, porque supo de quien fiarse y se abandonó a Él.

Lo único digno del ser humano es que quien sea su ‘rey’ lo sea de verdad, es decir, sea de Dios

Dios unge a David como rey; el pueblo lo fue aceptando. David sabía de su debilidad: era de carne, pero caminó siempre en la presencia de Dios. Cristo, por su Cruz, une a todos, en Él.

Somos invitados a la gratitud porque nuestra vocación es la grandeza de Cristo, el Señor.

Cristo es el autor y modelo, es decir, fin de la creación: nacimos para la grandeza de Dios.

Él es el origen de toda la salvación, pues Él nos reconcilia, por la Cruz, con Dios, su Padre. Así se cumple en quienes les siguen el soberano y eterno plan de Vida y Salvación de Dios.

Cristo, el Dios-hombre, es el único mediador de Vida y Salvación entre Dios y el hombre.

El misterio del don de Cristo en la cruz nos invita a contemplar su universal poder redentor

La salvación viene de la aceptación de Cristo Jesús en su realidad concreta, ni opiniones, ni ideologías ni pretensión alguna. Es un hecho objetivo sólo en Cristo y en nada más.

Los poderes se burlan de la ofrenda dolorosa, el caído pretende manipularla. Solo la humildad ve la verdad del Salvador. Cristo es el soberano por encima de todo y de todos.

Pidamos a María saber reconocernos necesitados de Cristo y acudir hoy a su Salvación.
Padre José Mª Domènech Corominas, sdb.


CICLO C - TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXXIV
Jesucristo, Rey del Universo
Jesús, Hijo de Dios, de nuestra carne y primer resucitado de entre los muertos, es vital para todos, pues a todos da su Vida hoy y siempre.


2S. 5, 1-3: "Las tribus de Israel fueron a encontrar a David a Hebrón… y el Señor le dijo: «Tú apacentarán a mi pueblo, Israel, y serás su soberano»… el rey David hizo con ellos un pacto delante del Señor y lo ungieron rey de Israel".

Salmo 121: "¡Vamos con alegría a la casa del Señor!"

Col. 1, 12-20:
"Damos gracias al Padre… Él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados. Él es imagen del Dios invisible, Primogénito de toda la creación… existe antes de todas las cosas y todo subsiste en Él. Él es también la cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia... el primero que resucitó de entre los muertos… Por Él quiso Dios reconciliar consigo todo lo que existe… restableciendo la paz por la sangre de su cruz".

Lc. 23, 35-43: "Después que Jesús fue crucificado, el pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose decían: «Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!» También los soldados se burlaban de Él… Uno de los malhechores crucificados lo insultaba… Pero el otro le increpaba diciendo: «¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que Él?... Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino» Él le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso»".

noviembre 19, 2010

Unidos en la misma fe: CRISTO


En medio de tantos cuestionamientos a nuestra Iglesia, este hecho reaviva nuestro aliento y esperanza. Cinco sacerdotes obispos de la iglesia anglicana han solicitado y accedido al fin a integrarse a nuestra iglesia católica, pues reconocen en ella la firmeza que sienten se está diluyendo en la suya.

Debemos tener en cuenta que los obispos que referimos han sido por largos años pastores de su iglesia. Han guiado la fe de muchos feligreses, según su ritual, según sus creencias, muy similares a las nuestras, pues del mismo origen partimos, que es Jesucristo. Posiblemente han meditado y reflexionado muchísimo, y sufrido otro tanto antes de tomar esta difícil decisión. Merecen todo nuestro apoyo, por su valentía y coraje de manifestar claramente su disconformidad con lo que consideran no hace bien a su iglesia.

Oremos por estos hermanos sacerdotes, que nuestro Señor, que nos ama y los ama, les conforte en este paso e ilumine a todos nosotros, para poder acoger y hacer sentir acogido, al hermano que busca amparo espiritual en el seno de nuestra iglesia.

BBC Mundo: Cinco obispos anglicanos se integran a Iglesia Católica



noviembre 15, 2010

Unidos en oración con el Santo Padre

Este sábado 19 de noviembre, Su Santidad el papa Benedicto XVI se reunirá en Consejo Cardenalicio con todos los cardenales.

Esta reunión ha sido convocada en momentos que nuestra Iglesia Católica necesita verdaderamente reflexionar y rezar sobre los temas más importantes, como la libertad religiosa, la liturgia y el punto más álgido y doloroso, la respuesta ante los casos de abusos sexuales.

Acompañemos con nuestra oración a S.S. y los 203 sacerdotes cardenales que se reunirán con él. Necesitan mucho de nuestro apoyo espiritual. Oremos pidiendo a Dios que Su Espíritu Santo los ilumine en la reflexión, y que los anime a perserverar en el camino de Cristo.

Que nuestra dulce Auxiliadora los cubra con su manto de amor y protección.


noviembre 12, 2010

"Tengan cuidado, no se dejen engañar"

A continuación, el mensaje y la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha preparado para este domingo 14 de noviembre.

Cuando el Señor llega a la vida de una persona, y a la de las Comunidades o Pueblos, se despierta otro nivel de sensibilidad respecto a la vida y se hace más clara la verdad sobre nosotros mismos y sobre nuestras realidades y relaciones.
Cuando hay oscuridad es porque no logramos percibir bien la presencia del Señor y su Voluntad en nuestra vida y realidad, a veces por la perturbación interior o por la poca docilidad a lo que el Señor nos pide en cada momento, o por lo que sea. Él no impone nada, pero si no le somos dóciles, perdemos sin remedio lo que se nos estaba ofreciendo. Vendrán, sin duda, otras ofertas, pero la riqueza que se nos había dado en esta ocasión como posibilidad enriquecedora, ya se perdió.

¡Al menos no perdamos ésta!

Dios no se niega a nadie, pero su presencia no siempre es percibida y, mucho menos, valorada por todos; como no todos saben valorar adecuadamente el arte ni todos saben leer la posición de las estrellas ni todos saben percibir los sonidos objetivamente ni gustar de la música o de algunos ritmos... Se requiere formación sensorial, interior, mental, conocimientos mínimos y hasta entrenamiento.

El conocimiento de Dios es fruto de nuestra apertura al Espíritu y nuestra docilidad a la Palabra, interior, bíblica y eclesial. Cualquier resistencia a una de ellas perturba la adecuada captación de las demás.

Dios pide sensibilidad y respeto integral.

Pablo nos pide respeto a la presencia de Dios en la vida. Nuestro Dios ha venido a construir y desarrollar, en la Verdad, el bien de toda criatura, no solo de la persona, que es la responsable de todo y la que mayor interés le merece y por la que dio su propia vida.

El nuestro es un Dios de justicia, es decir, que defiende y promueve el desarrollo de la vida en todos y quien no entre con honestidad en esta línea deberá verse enfrentado a su juicio en "defensa" de la vida y en favor de la paz y del bien integral de todos sus hijos.

No se trata de admirar las cosas bonitas, que las hay, sino de profundizar y valorar su profundo significado y haciéndolo historia.

El templo era hermoso, pero no era la casa de la vida y la libertad para el bien de todos. En él, Dios era manipulado no servido, por eso no quedaría de él piedra sobre piedra.

Lo importante en nuestra relación con Dios es la fidelidad a su Voluntad y confiar en Él más allá de nuestras 'seguridades'. Vivamos con la plena certeza que Él siempre está cerca y nos asistirá todas las veces que sea necesario. Se nos invita a no entrar jamás en angustia, a superar esta tentación, fruto desmedid interés por nosotros mismos, ¡como si estuviéramos solos y abandonados en el mundo!

No estamos solos: ¡¡¡Dios nos cuida con su Amor Omnipotente!!!

Nada verdaderamente malo nos va a pasar jamás.

Si algo duro o doloroso nos pasa es porque Dios tiene planes mayores y nos dará la gracia para que lo superemos y lleguemos al éxito que tiene preparado para cada uno. ¡Confiemos en Él viviendo sólo en su Voluntad, que es nuestro mayor, mejor y más seguro bien!

Dios nos bendiga a todos.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB

"Tengan cuidado, no se dejen engañar"

El Amor de Dios nos creó para ser felices, pero no podemos lograrlo de cualquier modo.

Dios nos da una vida que no tiene pérdida, pues incluye la libertad, base de toda relación y construcción personal digna. Ahí es donde todo se juega. Tarea: ¡aprender a vivir en libertad!

Dios ya puso todo su afán paara que su obra en la persona humana tenga un éxito insospechado; pero el secreto de este éxito reside en la libertad humana, ejercida con objetividad, respeto, coherencia con su propia naturaleza –de lo contrario se autodestruye– y fidelidad a los ideales que le eleven hasta llegar a la grandeza de la filiación divina, filiación que está ‘escrita’ en la esencia de este ser creado personalmente por Dios con la invitación a ser como Él.

¿Cuál es el fin de nuestro mundo? Que lo construyamos como la casa de Dios en la que vive la familia humana, unida y llena de paz gracias al Amor del Padre que llena, orienta y cuida a cada persona; animada por el Espíritu Santo; para vivir según el modelo de Cristo Jesús. Casa en la que todos actuamos y nos ayudamos como verdaderos hermanos. Por eso todos somos tan solidarios que nadie está arriba y nadie abajo, todos nos valoramos y apoyamos como una familia responsable. El fin es llegar a esta experiencia que, en lenguaje común, se dice: ¡qué cielo!

Para eso todos debemos trabajar sin más ilusión que el Bien Común, Gloria de Dios en todos y cada uno de sus hijos. Ése es el verdadero culto y el verdadero templo que Dios desea.

El día del Señor es día de la verdad para todos: gloria o desgracia, será fruto de cada decisión

Han pasado ya cincuenta años del regreso del exilio y crece la decepción por la corrupción que destruye la sociedad y amenaza la Fe de todos: pueblo, autoridades y sacerdotes. Malaquías llama a tomar conciencia que el Señor llega y aparecerá la Verdad: salvación para los creyentes honestos y desgracia para los que falsean su Fe y degradan la verdad despreciando la vida.

El Señor llega siempre con el bien y la verdad; los buenos gozan porque trae la justicia.

La verdadera espera del día del Señor es trabajar para hacer fecundo todo lo bueno de la vida.

Esperar al Señor que llega -siempre está llegando- no es una excusa para rehuir el trabajo y la responsabilidad cotidiana. Todo lo contrario, tanto la dignidad como la justicia exigen que cada uno asuma sus propias responsabilidades profesionales para el bien de la Comunidad y para una vida más digna, también para la consecución del propio sustento cotidiano.

Pablo dio ejemplo de trabajo para no comer a expensas de otros y también para poder proveer de lo indispensable a los más necesitados.

La vagancia es irresponsable y mala compañía: perjudica a todos y a la Comunidad de Fe.

El criterio de éxito es la fidelidad al Señor: no hay otra gloria posible. Él nos cuida: confiemos

El Señor siempre está con nosotros para apoyarnos en nuestra fidelidad, pero debemos luchar por serlo en toda circunstancia, tanto en el esfuerzo de conocerlo mejor y seguirle en toda situación, agradable o no, como en el de no dejarnos engañar ante los falsos profetas.

Las cosas sólo valen en la medida que nos ayudan a intimar más en el Señor de la vida.

Pidamos a María la sensatez de valorar y desarrollar todo lo que el Señor nos ofrece.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO C - TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXXIII
El éxito de la humanidad tiene dos bases: la vida dada por Dios, eternamente feliz, y la decisión personal, fiel responsable y constructiva.

Ml. 3, 19-20a:
"Llega aquel día, abrasador como un horno… para ustedes, los que temen en mi Nombre, brillará el Sol de Justicia que trae la Salud en sus rayos".

Salmo 97: "El Señor viene a gobernar los pueblos con justicia".

2Ts. 3, 7-12:
"Les ordenamos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa… Cuando estábamos entre ustedes… trabajábamos duramente… con tal de no ser una carga para ninguno... Ahora nos enteramos de que algunos de ustedes viven ociosamente, no haciendo nada y entrometiéndose en todo. A éstos… les exhortamos… trabajen en paz para ganarse su pan".

Lc. 21, 5-19: "A unos que elogiaban… la belleza del ornato del templo. Jesús les dijo: «De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido… Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi nombre… No los sigan… los detendrán, los perseguirán… serán encarcelados… para que puedan dar testimonio de Mí. No deberán preparar su defensa, yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir… a muchos de ustedes los matarán… Gracias a la constancia salvarán sus vidas»."

noviembre 06, 2010

"Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia"

¡Por fin,como cultura, hemos dejado de pensar que el cuerpo es la cárcel del alma y tantas cosas que denotaban una visión que no solo distingue, siempre necesario para conocer mejor los elementos de nuestra existencia, sino que separa o, peor, contrapone!

La verdad, siempre me he preguntado si es cierto que Platón tenía la intención de contraponer o separar, pues creo que era suficientemente inteligente como para percibir que somos una unidad, aunque, tal vez, no atinó a explicarlo con suficiente claridad. ¡Pero dejémoslo, no es ahora lo importante! Creo que aún los lenguajes separatorios puden hablar de mentalidades que no separan, sino que distinguen.

¿Quién no ha experimentado nunca los límites que le pone su cuerpo? ¿Quién no se ha fastidiado alguna vez por ello? ¡Cuántas veces deseamos hacer algo y vivir con ciertos ideales y nos damos cuenta que nuestro organismo nos impone límites o porque no lo hemos preparado para esto o porque no tiene la capacidad objetiva para ello! ¡Cúantos desearían tocar un instrumento y su herramienta física, el cuerpo, se lo impide! También se da lo contrario: el cuerpo tenga habilidades específicas y maravillosas, pero la voluntad y la comprensión que la persona tiene de esas realidades no le conduce a saberlas valorar y aprovechar.

Sí. Somos una unidad.

Lo tenemos bastante claro. Pero lo que manda, al fin de cuentas a la hora de la verdad, no es el cuerpo, sino la persona que por él se expresa. "Por él" significa gracias a él, a través de él.

La energía condensada y organizada por la identidad personal, nuestro cuerpo, es la que nos permite ser lo que somos, actuar y relacionarnos con otros y con la naturaleza misma organizándola según nuestros criterios, tengamos el cuerpo que tengamos.

Dios nos lo dio para que lleguemos a él a través de la relación con nuestro mundo, tanto el personal como el físico.

Lo importante es que lleguemos a Él y a Él llegaremos solo con nuestro cuerpo, no apesar de él.

Así como el cuerpo, la naturaleza, como dice San Pablo en la carta a los romanos, debe aguartar los desatinos de las personas y sufrirlos, aunque no le gusten, así la persona en su dimensión espiritual debe saber aceptar los límites que le plantea su cuerpo y la realidad material que le rodea y le permite expresarse.

¡Gracias a esta realidad material existimos como personas humanas!

Toda realidad merece su propia antención y respeto.

Este domingo el Señor nos invita a dar importancia al sentido de nuestra vida, valorando todas las posibilidades que nuestro ambiente físico, interno y externo, nos ofrecen.

Los hermanos mártires, que se nos presentan en el primer texto bíblico, "gritaron", con la ofrenda de sus cuerpos, que Dios era su Soberano y que querían la gloria que Él les ofrecía si se fiaban de Él y, como Él, le eran fieles. Pablo nos pide lo mismo: fidelidad con todo lo que somos, aunque a veces, muchas veces, tengamos que sufrir, como le pasaba a él mismo. En el Evangelio Jesús nos hace notar que el Dios de la vida no desprecia nada, pero no se amarra a nada. Aquí nos casamos porque lo necesitamos, pero en la Vida con Dios, en el Reino, ya no será necesario y esta realidad se superará y nos expresaremos con la libertad y amplitud del mismo Dios, pero sin despreciar nuestra propia realidad física.

Viene bien esta reflexión, después de haber celebrado a nuestros santos y haber orado por nuestros difuntos.

Dios nos ayude valorar todo lo que Él mismo, en su sabiduría, no ha regalado.

Todo es hermoso, porque Dios lo hace todo bien, aunque no todo nos guste... Somos tan diversos en este campo, que no podemos poner leyes. Que solo el Amor de Dios sea nuestra Ley de vida y relación.

Dios nos bendiga para que cada día demos nuestra vida para dar más y mejor vida a los que nos rodean, como lo hace cada día Dios con nosotros.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB

"Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia"

En el tiempo actual se ha revalorado la dignidad del cuerpo humano. Pero, algunos cristianos, no siempre lo han hecho con el equilibrio de nuestra Fe, siguiendo a Cristo, el Maestro. Con frecuencia muchos viven atentos a la ‘autocomplacencia espiritual’, y descuidan la verdadera espiritualidad cristiana. Hay poca libertad para dar la vida como Jesús. Él, obediente al Padre por amor, se inmoló por nosotros en un perfecto equilibrio entre la más sana expresión corporal del amor fecundo, que sabe estimular toda vida, y la oblación que supera todo dolor.

En Cristo encontramos nuestra fortaleza para cualquier don de vida porque en Él es soberana la libertad de hacer todo lo necesario para despertar en cada uno lo mejor de la vida, fortaleza y esperanza en el Amor oblativo para el bien de la persona y la Comunidad.

Los dones de Dios siempre han sido para todos. Y siempre han tenido éxito en todos los que de Él se han fiado; pero han quedado inútiles, y, por tanto, condenándonos, en quienes los han pervertido por idolatrarse o a sí mismos o a otros dioses, como el poder y sus aliados.

Dios es sólo uno, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Es el Dios de la vida. Comunión Trinitaria de la que sólo fluye vida y exaltación de la misma en la persona del Resucitado.

Poderoso es Dios: Él defenderá la vida de sus fieles resucitándolos para la plenitud de la Vida

Los jóvenes hermanos están convencidos del poder del Amor de Dios: Él les resucitará. Deciden mantenerse fieles a un Amor que los ha creado para vivir en libertad aun dando la vida.

Es la primera confesión de la Fe en la resurrección de la persona en la Gloria de Dios.

La obra de Dios implica la libertad de cada persona: Él pone el don, nosotros la fidelidad

La fidelidad a los dones de Dios nunca será cómoda, por eso Pablo pide al Señor fortaleza y consuelo para la Comunidad de Tesalónica en los momentos de prueba, dolor y debilidad.

Pablo pide a la Comunidad que oren por él, pues también a él le cuesta ser fiel y más por todos los ataques de los que se oponen a sus indicaciones y por las persecuciones.

Dios es Amor y es fiel, Cristo nos orienta y acompaña y Él nos llama a la obediencia a nuestros pastores: esta Fe y esta actitud, que de Ella vive y se alimenta, aseguran la fidelidad.

La vida que el Dios de vivientes ofrece a sus hijos supera absolutamente nuestra mentalidad

Los saduceos no admitían la resurrección pues Dios no la reveló a Moisés. Pero su postura anti-Jesús les llevó, al preguntarle, a superficializar y ridiculizar esta verdad. Jesús les reenfoca y les argumenta desde Moisés: el nuestro es el Dios de los que viven. Dios nunca abandona a sus hijos, a quienes dio la vida para siempre. Él cuida y defiende a los que se fían de Él.

Todos deseamos vivir. Ahora lo hacemos en el cuerpo, pero en la Vida Eterna no será así.

Pidamos a María el coraje de poner nuestra Fe en el Señor de la vida y dársela sólo a Él.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO C - TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXXII

Lo más importante en la persona humana son sus orientaciones interiores, pero éstas se expresan a través del cuerpo y sus relaciones.

2M. 7, 1-2.9-14:
"El rey Antíoco envió un consejero para obligar a los judíos a… no vivir conforme a las leyes de Dios. Fueron detenidos siete hermanos… uno de ellos le dijo: «¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir, antes que violar las leyes de nuestros padres»… El rey y sus acompañantes estaban sorprendidos… Torturaban al cuarto con la misma crueldad. Próximo a su fin, habló así: «Es preferible morir a manos de los hombres con la esperanza en Dios de que seremos resucitados por Él…»"

Salmo 16: "Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia".

2Ts. 2, 16-3, 5:
"Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, los conforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena… rueguen… para que la Palabra de Dios se propague… nos veamos libres de los hombres irresponsables y perversos, porque no todo el mundo tiene la Fe. Pero el Señor es fiel: Él los fortalecerá y los preservará del Maligno… Que el Señor… les dé la perseverancia en Cristo".

Lc. 20, 27-38: "Se acercaron a Jesús unos saduceos, que no creen en la resurrección… Jesús les respondió: «En este mundo los varones y las mujeres se casan, pero los que son juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casan. Ya no pueden morir, porque, al tener parte en la resurrección, son… hijos de Dios… Dios no es un Dios de muertos sino de vivientes…"



octubre 28, 2010

A ti venimos, en procesión...

Hoy, fiesta del Señor de los Milagros, se realiza la más grande procesión en la ciudad de Lima.

Como cada año, desde muy temprano en la mañana, después de la Misa presidida por el cardenal Cipriani, empezó el cuarto y penúltimo recorrido procesional de la venerada imagen de nuestro Cristo Moreno, en Lima Cercado.

Acá alguna escenas captadas por el canal Willax, que transmitió en vivo el final de la Misa e inicio de la procesión.

octubre 23, 2010

"El pobre invocó al Señor y Él le escuchó"

Como todas las semanas, el querido padre José María nos envía su paternal mensaje y la sugerencia homilética para los textos correspondientes a la liturgia de este domingo 24 de octubre.

24 de octubre. Día de San Antonio María Claret, misionero español que defendió la dignidad de la mujer y la santidad de la familia y del matrimonio en Cuba y España.


24. Día de nuestra MA.

¿Vale la pena esperar la ayuda del Señor?
Siempre vale la pena; pero no todos lo logran porque no todos creen de verdad en Él y desean que todo se haga según sus propios planes o tiempos y se desesperan al percibir que "dios tarda mucho o no hace caso"... ¡Como si así lograran más!

No es fácil creer, se necesita fiarse como los niños. Lo dijo muy claro Jesús: «Si no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los Cielos», que es el Reino del Amor confiado e industrioso.

No basta decir que se cree, es necesario hacerlo de verdad y esto supone la fidelidad de Jesús al Padre; la de Pablo a Cristo y, en Él, al Padre; la de Pedro, la de todos los santos, que pusieron, como María toda su vida en las manos de Dios pues estaban convencidos de ser amados y cuidados por Él y de Él aceptaban su Plan de entrega de vida, de 'oblación', como Pablo presenta el final de su vida.

No se trata de ser bueno o de hacer algo bueno o de portarse bien, sino de ser dóciles y abandonarse a la Voluntad del Padre y si Él, conociéndonos como nos conoce, nos llama para algo que nos deja perplejos, o permite algo que no pensábamos bueno para nosotros o nos hace esperar en lo que juzgábamos vital, pues lo aceptamos y tratamos de vivir en ello a la máxima plenitud posible su Amor y Don de Vida.

La humildad del publicano le abre al Amor cariñosamente materno de Dios; la soberbia del fariseo le cierra a todo don de alguien, ni de Dios ni de los hombres que, en el fondo de su alma, desprecian toda soberbia, aunque a veces la adulen, después de todo, creo yo que la adulación es una de las tantas formas de degradación y desprecio de la dignidad del otro. Y esto se muestra claro cuando éste cae en desgracia: los aduladores, si no se vuelven enemigos, desaparecen de su futuro, al menos inmediato.

Dios nos ayude a ser humildes, dóciles al Señor, como María, y disponibles a lo que Él, en su amorosa Providencia acepte o determine para nosotros.

Ante toda circunstancia una sola pregunta al Señor: "¿Qué deseas ahora de mí?"

Dios nos bendiga a todos.

Unidos en óración con María nuestro Auxilio:

P. José Mª Domènech SDB

"El pobre invocó al Señor y Él le escuchó"

¿Qué es lo más importante en la vida: cumplir exactamente las normas y leyes o esforzarse por dar vida y valorar a los que nos rodean, aun con sus límites y defectos?

¡Vivir es Amar: dar vida. El simple cumplir, aun reconociendo su real importancia, empequeñece, si no anula, la propia existencia y la de los demás, sometiéndola a un criterio limitante!

La vida, al entregarse, adquiere dimensión divina y perspectiva de eternidad, al dar al otro la novedad de la propia vida, multiplicándose, así, en el desarrollo de otras muchas vidas.

La felicidad que Dios puso en nosotros no cuaja hasta que no despierta felicidad en los que nos rodean. Estamos hechos para dar vida, porque el origen de nuestra existencia es Dios: Dador de Vida por Naturaleza. Pero no basta que Dios sea nuestro creador personal, y, por tanto, seamos sus hijos por creación, debemos aceptarlo personalmente, pues en Dios todo es libertad y nosotros hemos sido dotados de ella para que podamos aceptar ser hijos por adopción.

El egoísmo y la soberbia, que se pueden dar en la naturaleza humana, son aberraciones y degradaciones mayúsculas, pues atacan su propia identidad sustancial de personas libres.

Dios, siempre misericordioso y bueno, nos cuida, sobre todo en los momentos de debilidad

Convertirse significa aceptar los criterios de Dios. Éstos pasan a ser nuestra ley interior y, así, como Dios, con humildad de corazón y misericordia, tratamos al hermano débil y caído.

Dios deshecha los comportamientos sólo aparentes y la obediencia externa; pues desea un corazón dócil a su Voluntad de Vida, Paz y Dignidad para todos, sobre todo los marginados.

Su identidad de Madre-Padre le lleva a escuchar siempre las súplicas de los indefensos.

Lo que se nos pide es que seamos, como Dios, dadores de vida, de nuestra vida: éste es el éxito

Pablo hace el balance de su vida y puede estar satisfecho: ¡fue fiel! Su vida es una oblación, como la de Cristo, pues de Él aprendió a vivir como hijo de Dios y hermano de todos.

Dios, Padre Bueno y Justo, es la recompensa de todos sus hijos fieles, como nos mostró, con la Resurrección, ser la recompensa de Jesús, el Cristo de Dios, el Redentor, el Salvador.

El Apóstol ve con claridad que sus compañeros podían abandonarlo, pero jamás lo hace el Padre, quien siempre estuvo con él, sobre todo en los momentos más críticos y desesperados.

Dudar de la cercanía de Dios es una tentación contra la Fe y esto nos quita la Esperanza porque se debilita el Amor. Solo la oración humilde y sencilla, apoyada en el Amor de Dios, nos puede defender de tan destructiva tentación que nos lleva a juzgar y a condenar rompiendo la Comunión con Dios y con los hermanos.

La debilidad y pequeñez humana no alejan de Dios, sino que nos acercan, si se las confiamos

Los soberbios, centrados en sí, usan a Dios sin fiarse de Él, más bien le juzgan en todo.

Sólo la humildad, en su realismo, sabe recibir los dones de Dios y valorar su acción en nosotros. Si Dios es recibido y secundado con dócil sencillez, muestra sus maravillas eternas.

Pidamos a María la humildad disponible de Pablo, pues siempre necesitamos de Dios.

Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO C - TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XXX

Dios está centrado en nuestra vida y su éxito en fidelidad, que es lo único que lleva a la madurez la felicidad que Él nos regaló al crearnos


Sir. 35, 12-14.16-18:
"El Señor hace justicia; no se deja llevar por el prestigio de los hombres, no se deja influir por nadie en prejuicio de los pobres… no se hace el sordo ante el clamor de los huérfanos… de las viudas… los gritos de auxilio de los desvalidos atraviesan las nubes… El Señor… no tardará en salir a favor de ellos".

Salmo 33: "El pobre invocó al Señor y Él le escuchó".

2Tm. 4, 6-8.16-18:
"…mi vida ya es una ofrenda como una libación derramada sobre el altar. Ya me ha llegado el momento de romper amarras y dejar el puerto… ya tengo reservada la corona que me he ganado… todos me han abandonado. Que Dios les perdone… Dios me ha salvado de las fauces del león… me salvará para el Reino celestial…"

Lc. 18, 9-14: "Jesús dijo esta parábola refiriéndose a quienes se tenían por justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo… oraba así: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás…” En cambio, el publicano… se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Dios mío, ten piedad de mí…!” Les aseguro que éste último volvió a casa purificado, pero no el primero…"