agosto 23, 2012

«¿También ustedes quieren irse?»


Tenemos la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este domingo 26 de agosto.


Estamos en la última parte del capítulo sexto de san Juan.

Jesús no afloja en nada, es demasiado serio lo que dice y lo que se está jugando, aunque se le vayan muchos de los discípulos. Más; toma en serio a sus apóstoles y los pone ante el dilema: se van también ellos o se quedan con el Jesús que tanto a desconcertado con su mensaje de Pan de Viva... Importante, vital, dilema.

¿Nos quedamos con el Jesús que quiere ser y actuar libremente en nosotros o nos aferramos al que nosotros deseamos que sea? ¿Nos dejamos liberar de nuestras limitaciones y esclavitudes o deseamos que el mismo Dios se someta a nuestras visiones, conceptos o mentalidades?

Es nuestra decisión.

El nuestro, el cristiano, es el Dios de la libertad, pero también el de la Verdad y del respeto a la responsabilidad personal.

Él no nos castiga por nuestras decisiones, pero la única salvación y alimento de Vida Eterna está en Él y en nada más.

Los ídolos no sirven para nada más que para contentarnos a nosotros mismos, pero nos dejan solos y sin recursos cuando necesitamos Vida Nueva.

Ninguna de nuestras Instituciones, por santas que sean, salvan de nada sin Cristo y sin Él no tienen futuro ni fruto duradero. Ni la más vieja y naturalmente estable, el matrimonio, logra salvarse sin nuestra fidelidad al Señor, aunque formalmente no lo conozcamos o no lo aceptemos teóricamente. San Pablo lo dice con claridad: su base está en la relación de Amor entre Dios y la humanidad, Cristo y la Iglesia. Es su signo, su presencia histórica.

Nos toca decidir y nuestras decisiones son serias, traen consecuencias y no solo para nosotros, sino para todos los que nos rodean.

Nuestra responsabilidad es sumamente seria, por eso el mismo Dios viene en nuestra ayuda y se hace nuestro alimento de Vida Eterna: alimento de la Palabra, donde el Espíritu de Dios habla, y alimento del Pan, donde el Espíritu de Dios nos fortalece.

No es la carne ni la sangre la que alimenta la Vida eterna en nosotros, pues no puede hacerlo, sino el Espíritu de Dios, que, con su Amor, nos renueva, sana, fortalece y anima a seguir a Jesús, porque sólo Él tiene Palabras de Vida eterna y es el Cristo, el Hijo del Dios vivo que nos enseña a dar la vida a los hermanos en lo que cada día debemos afrontar.

María nos acompaña en nuestro caminar por la vida por los caminos del Señor y como el Señor..

Dios nos ayude a vivir cada día más abiertos a este Espíritu que desea llenarnos de su bendición, fuerza y Amor.

Unidos en oración con María:

P. José Mª Domènech SDB

«¿También ustedes quieren irse?»

La pregunta de Jesús es muy seria y actual: “¿También ustedes quieren irse?” Es, en el fondo, la misma pregunta que Samuel, ya anciano, hizo al pueblo entero de Israel, que ya había dado muchos signos de haberse separado de Dios. Los ídolos siempre nos tentarán, seremos libres si amamos según el Espíritu.

Nuestra respuesta es enteramente personal y se da con las actitudes. Nadie puede sustituirla. Las palabras, lo sabemos bien, son muy engañosas, pero las actitudes, más que los hechos, hablan del interior.

La Comunidad que mejor muestra de esta respuesta es la Comunidad-Comunión matrimonial, hoy en día tan despreciada o poco valorada, también por muchos se dicen cristianos, y esto es, de ordinario, por no comprender, a veces ni remotamente, ni cuál es su raíz –el Amor mismo de Dios– ni su horizonte –el don mutuo del Evangelio y la Salvación– sobre todo esto pasa en las nuevas generaciones.

De hecho, la pérdida de la Fe se ha hecho la gran desgracia de nuestra época, por no alimentarla ni vivirla con seria honestidad, quedándose en creer tenerla, sin meditar en sus concretas implicancias históricas. Muchos la han hecho tan racional que consideran no-valioso nada que no les sea “inteligente”.

Es una actitud infantil y miope, pero común entre algunos creyentes. Es imposible evangelizar con estas actitudes. El Amor de Dios es libre, serio y más radical: no hay salvación sin el Espíritu de Jesús.

Somos invitados a decidirnos: o Dios es el centro de nuestra vida o lo son nuestros ídolos. ¡Decidamos!

En Siquem las tribus de Israel se percatan de que son un pueblo con el que Dios se comprometió para siempre; pero esto pide que el pueblo se comprometa con Dios del mismo modo. ¡Es nuestra realidad!

La alianza de Amor para la vida entre Cristo y la Iglesia es la base de la visión cristiana del matrimonio

El don de amor de Cristo es el criterio de vida de sus discípulos. Por eso el Matrimonio cristiano tiene su raíz en el Amor de Dios, creador de la Comunidad humana; y su modelo de vida en el Amor de servicio oblativo para la vida plena, que se desarrolla entre Cristo y su Cuerpo Místico, la Iglesia.

Jesús nos pide Fe y confianza: la carne no salva, ni la suya; Él es Pan de Vida por el Espíritu del Padre.

La pregunta de Jesús es directa y para nosotros: ¿También Uds. quieren irse? Nos toca responder.

Confiar en Jesús, hoy en día, no está de moda. Nunca lo estuvo. Siempre la Fe tiene sus momentos de oscuridad, crisis y tensión interior. No es problema si nos mantenemos unidos a la Palabra y al Espíritu.

No es la inteligencia, ni la fuerza, ni el poder, ni la riqueza: el Espíritu es el único que da Vida plena.

Pidamos a María vivir abiertos al Espíritu que nos guía a la Comunión con Cristo y entre nosotros.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XXI

La Comunión entre personas no depende tanto de las circunstancias, sino del Espíritu que las anima y de su confianza y entrega mutua para el bien.


Jos. 24, 1-2a.15-17:
"Josué reunió en Siquem a todas las tribus de Israel,... a los ancianos..., a sus jefes,... jueces y... escribas, y ellos se presentaron delante del Señor. Josué... dijo: «Si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir... Yo y mi familia serviremos al Señor». El pueblo respondió: «Lejos de nosotros abandonar al Señor..., nuestro Dios, el que nos hizo salir de Egipto... y el que realizó... aquellos grandes prodigios. Él nos protegió... Por eso, también nosotros serviremos al Señor, ya que Él es nuestro Dios»."

Salmo 33: "Gusten y vean qué bueno es el Señor".

Ef. 5, 21-32:
"Sométanse unos a otros por consideración a Cristo..., cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Así como la Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a su marido. Los maridos amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia... santa e inmaculada... El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia... “Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” Éste es un gran misterio y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia...".

Jn. 6, 60-69: "Después de escuchar las enseñanzas de Jesús, muchos... decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?» Jesús... les dijo: «¿Esto les escandaliza? ¿Qué será entonces cuando vean al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es el que da vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son espíritu y vida. Pero hay entre Uds. algunos que no creen»... Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede» Desde entonces muchos de sus discípulos se alejaron de Él... Jesús preguntó a los Doce: «¿También Uds. quieren irse?» Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que Tú eres el Santo de Dios»."



agosto 19, 2012

«El que coma de este pan vivirá eternamente»


Tenemos la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este domingo 19 de agosto.


Cuando Dios se entrega no lo hace por partes: se entrega todo entero.

Cuando Dios nos pide compromiso lo pide igual, pues cuanto más le retaceemos nuestra vida, más la devaluamos, como si fuéramos un pobre conglomerado de elementos (y no lo somos, pues nos sentimos una realidad única y llamada a ser respetada como tal).

Cuanto más nos negamos a vivir el compromiso de vida que la vida misma nos pide, más perdemos de vista el valor eterno que, en nuestra existencia, Dios ha puesto como marca de su presencia y de su llamada a ser como el mismo Dios.

No es algo teórico sino vital. ¿De dónde vienen si no los llamados "derechos humanos"? ¿De dónde sale nuestra rebeldía ante toda humillación o exigencia que entendemos degradante para nosotros o los demás? (Otra cosa es que no tengamos agallas suficientes para defendernos de todo esto o defender a los demás) Jesús se nos ofrece como Pan de Vida, de Vida plena, de Vida creciente, de Vida que nos enaltece con el don de su propia vida.

El Padre nos preparó la mesa de su Amor, para enriquecernos con su Sabiduría, al enviarnos a su Hijo, su Palabra Viva, nuestro Salvador, invitándonos a llenarnos de la sabiduría de aprovechar los dones que recibimos y más si los recibimos en un mundo que, por su situación de desconcierto y ofuscación recalcitrante, los necesita con real urgencia; aunque, aparentemente, nadie los valore, a pesar de que todos sienten la necesidad de ellos y de una real espiritualidad que llene la vida de verdad ¡y desde dentro!, no solo con fórmulas que nos den una aparente seguridad.

El domingo pasado, y éste, nos podíamos preguntar: ¿De qué tengo hombre? ¿Con qué busco llenar mi vida? La respuesta nos dice hacia dónde estamos dirigiendo nuestra existencia y qué es lo que valoraremos más o menos. Claro que la respuesta la podemos deducir también mirando lo que valoramos y aquello por lo que peleamos o que nos lleva a preocuparnos e interesarnos vitalmente...

La vida habla y tenemos que aprender a pedir la Sabiduría de saber escuchar lo que nos dice, pues ella es la que camina hacia el éxito o el fracaso.

Si Dios tiene tanto interés por cada uno de nosotros, ellas y ellos, por nuestra vida, la de cada uno y cada una, hasta el punto de hacerse Pan para nosotros, ¿no sería bueno que nos preguntáramos si lo estamos aprovechando de verdad, como Pablo nos invita?

María, cuya fiesta acabamos de celebrar alabando al Señor por glorificarla, nos acompaña y auxilia en cada uno de nuestros esfuerzos para ser más profundos y honestos en nuestra Fe. Caminemos con ella y aprendamos a obedecer la palabra cariñosa de tan buena Maestra: "Hagan lo que Él les diga".

Dios nos bendiga a todos en nuestro caminar tras las huellas de Jesús, el Pan de Vida eterna para todos, sobre todo los más necesitados de ánimo, cercanía y alimentación de vida.

Saludos y bendiciones para todos.

Unidos en oración con María:

P. José Mª Domènech SDB

«El que coma de este pan vivirá eternamente»

La Eucaristía, en su realidad concreta, tiene dos formas complementarias, y ambas esenciales: la Palabra de Vida y el Pan de Vida. Las dos sacian en nosotros esa fuerte ansia de vivir a plenitud, más allá de nuestras limitaciones, esclavitudes, debilidades e historia de esfuerzos, logros y fracasos.

El Pan de la Palabra, sin el peligro de que nadie se sienta razonablemente escandalizado, es absolutamente asequible a cualquiera que desee acercarse a ella. El Pan de la persona de Jesucristo pide una explícita y pública voluntad de vivir con los criterios de Cristo Jesús, al servicio del bien de la Comunidad.

Jesús no rechaza a nadie que acuda honestamente a Él para aprender de Él a ser hijo del Padre, que es quien prepara la mesa para toda la humanidad, pues cada ser humano es su amado hijo, al que quiere crecientemente libre y feliz ahora y para siempre, sin sombras de ninguna clase.

Aprovechar los dones de Dios es vital para cualquier persona que desee ser, cada día más, lo que está llamada a ser desde que fue creada. Muchas realidades, sobre todo interiores, pero también exteriores, han sido desfiguradas por el pecado personal y por las estructuras que parten y se apoyan en ese pecado.

Jesús es muy concreto: entregará su cuerpo y sangre y lo hará nuestro alimento para la vida del mundo, de todos. El Padre se lo pide porque es lo mejor para nosotros y Él lo hace. Algunos se escandalizan, pero Él es definitivo: nuestra Vida eterna depende de nuestras actitudes ante lo que nos ofrece.

Lo que nos da la Vida del Padre, la que Cristo nos ofrece, no es sólo ‘comer y beber’, sino el entrar en intimidad vital con Él para hacer su Voluntad, que es la del Padre, por encima de todo:¡es la Pascua!

Dios, Sabiduría eterna, crea su Comunidad de sus hijos, les sirve la mesa para alimentarlos y los llama

Dios nos llama a todos, sin distinción ninguna, para que nos llenemos de los bienes que nos ha preparado, pues todos somos sus hijos, sin importar ni nuestras habilidades o actitudes, méritos o pecados: lo único básico es que nos acerquemos y aceptemos –esfuerzo tras esfuerzo– ser sus hijos como el Hijo.

Pablo aclara que no basta tener los dones de Dios, es necesario aprovecharlos y ¡más en nuestro tiempo!

El cristiano necesita profundizar en el misterio eucarístico para descubrir en él la sabiduría de cómo entregar, hoy día, su vida al Padre para el bien de los hermanos, como su Maestro, Jesús, el Cristo hizo.

Conocer la Voluntad de Dios, llenarse del Espíritu, aprender a ver la obra de Dios y agradecer, son todos elementos esenciales de la vida del discípulo de Jesús que busca, en Él, vivir la Voluntad del Padre.

Jesús, su íntegra persona, también su cuerpo físico, es el pan vivo que nos da la Vida del Padre, la suya.

Jesús es claro: nos ofrece, como Pan de Vida eterna, su cuerpo y sangre físicos, por eso escandaliza; pero Jesús no cede: es necesario comer su Pan de Vida, involucrarse en su entrega por la vida de todos.

La Vida que Él nos da es la suya, que es la del Padre y del Espíritu. Eso supone intimidad con Él, no rechazar unirse a su Cuerpo físico: el suyo personal, por la Comunión, y el eclesial, en la Comunidad.

Paso previo para poder Comulgar con fruto real e histórico, es haber llegado a recibir y aprovechar en la propia vida e historia la Palabra del Padre por el Espíritu, que para Jesús era su aliento principal.

Pidamos a María alimentarnos mejor cada día de Cristo, para ser mejor su Cuerpo en esta historia.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XX

Dios ha edificado su casa, la Comunidad cristiana, para alimentarnos de su Vida en Cristo Jesús, su Hijo, enviado para esto: ¡Ojalá sepamos vivirlo!


Prov. 19, 1-6:
"La Sabiduría edificó su casa... preparó su mesa... envió a sus servidores a proclamar...: «El que sea incauto, que venga aquí… Vengan y coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé. Abandonen la iniquidad, y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia»."

Salmo: 33 "Gusten y vean qué bueno es el Señor".

Ef. 5, 15-20:
"Hermanos: Cuiden mucho su conducta y no procedan como necios, sino como personas sensatas que saben aprovechar bien el momento presente, porque estos tiempos son malos... traten de saber cuál es la Voluntad del Señor... llénense del Espíritu Santo... Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo".

Jn. 6, 51-58: "Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la vida del mundo». Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?» Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en Uds.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo... vivo por el Padre,... el que me come vivirá por mí... El que coma de este pan vivirá eternamente». Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm".



agosto 09, 2012

«Yo soy el pan de vida»


Tenemos la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este domingo 12 de agosto.



Dos palabras se nos repiten: creer-pan

Dios nos enseña con todo, pero, sobre todo, con la vida de su Hijo y su Palabra.

La pregunta es si estamos dispuestos a aprender o "¡ya sabemos!" (como dicen tantas veces los menores o las personas inmaduras que no desean aceptar una observación o enseñanza)

Por eso viene la segunda palabra: CREER. Es decir, acercarse al HIjo, escucharle, seguirle, obedecer. ¡Qué lástima que para muchos, incluso algún consagrado en la vida religiosa o para el ministerios sacerdotal, ésta parezca ser una mala palabra, casi degradante!

Como para preguntarse ¿degradado fue Jesús, que hizo de la obediencia a su Padre el eje de su vida, ¡más: su alimento!?

Se le pide a Elías que se alimente para seguir caminando al encuentro con el Señor, que le espera más allá de sus sentimientos;

Pablo nos pide obediencia vital, para que nuestras decisiones no "entristezcan" al Espíritu Santo con el que fuimos consagrados para vivir en la Salvación, y así poder llenar de la Vida nueva nuestro mundo, como un alimento que fortalece y anima o un aire que permite respirar con renovada esperanza.

No. De Dios no sabemos casi nada, pues apenas tenemos pequeños encuentros con Él, por eso lo que nos corresponde es vivir en una gran humildad, sencillez, cercanía, disponibilidad y atención para no engañarnos a nosotros mismos con nuestros múltiples aparatos institucionales, que sirven como estructura-andamiaje, pero no como vida, pues ellas no son nuestra vida, ni la de Dios, pero, siendo seres materiales, las necesitamos, y por eso las creamos, aunque a veces nos hagamos trampas con ellas mismas, pero de eso no tienen la culpa las estructuras sino nosotros que desfiguramos sus fines y rezón de ser. En realidad, despreciarlas, como algunos hacen ahora, es despreciar nuestra propia realidad humana; pero divinizarlas, como otros tienden a hacer, es degradar nuestraa dignidad personal-social. Todo tiene su justo medio y debemos pedirle al Señor que nos enseñe a vivirlo para no perjunicar a nadie.

A una persona sólo se la conoce poco a poco -cada día mejor y nunca del todo-, si se intima con ella de verdad, es decir, con respeto, veneración y aceptándola como es -sin manipulaciones- para poder colaborar con ella en la construcción de una vida nueva, que, cuando se trata de Dios, Jesús la llama "el Reino".

Él mismo nos dice que el Padre lo ha enviado como nuestro Pan vivo para la Vida del mundo.

Pero es necesario acercarse a Él: Él no desprecia a nadie, pero acercarse no es "usar" para beneficio personal, sino buscar al Señor para aprender a conocer su Vountad y hacerla nuestra: así la Vida crecerá y se hará historia en nuestra concreta realidad, por muy destrozada y sacudida que esté por las diversas crisis.

Vivamos abiertos como María, atentos y disponibles como ella... Lo demás vendrá solo... ¿Lo creemos?

¡¡¡Éste es el eje!!! Cuando la Fe no se hace historia es que todavía no ha pasado de deseo, sueño o ilusión, no es realidad.

La Fe es como el fuego: o ilumina y quema o no ha sido recibido todavía en la vida concreta.

¡Levántate y come! y Elías lo hizo!: Elías creía de verdad.

¡No apaguen el Espíritu en Uds! ¿Qué hacemos nosotros? ¿Creemos de verdad?

Todo el que oye al Padre y recibe su enseñanza, viene a Mí... ¿Nos acercamos cada día más al Señor de la Vida que nos alimenta con su Palabra, su propia vida y con cuerpo histórico llamado pan eucarístico y Comunidad eclesial?

"Obras son amores, que no buenas razones", dice el viejo refrán...

Seamos concretos en nuestra Fe y nuestro mundo irá cambiando.

Pidámoselo a María, nuestra Madre Auxiliadora.

Dios nos bendiga a todos con un corazón cada día más dócil y sencillo.

Unidos en oración con María:

P. José Mª Domènech SDB

«Yo soy el pan de vida.»

¿Quién conoce a alguien de verdad? ¿Quién conoce a Dios o a sí mismo? Eso depende de la intimidad con la que se viva con esa persona. Quien intima con Dios, le irá conociendo. Lo mismo con cualquier otra persona. De ahí, con sus reparos, el refrán que dice: ‘Dime con quién andas y te diré quién eres’.

Toda autoridad actúa según los criterios de los que se alimenta y los consejeros en los que confía.

Esto es más real todavía si no se rige por una conciencia sana, que busca el Bien Común desde la verdad, sino por la necia y asesina codicia de poder, riqueza o autocomplacencia, o por la unión de las tres, como, tantísimas veces, acaba sucediendo, para desgracia, a la corta o a la larga, de todos los implicados.
De ahí viene la corrupción, mentira y asesinato, directo o indirecto. Éste es un camino que lleva a la infelicidad profunda, y también social. Por eso nuestro mundo no va bien y la realidad nos lo impone.

Dios nos invita a construir otra realidad radicalmente diversa: nos creó para que fuéramos felices.

Las personas de buena voluntad necesitan mucha atención al Señor y ser dóciles a sus dones para responder con el bien al mal que asedia. Dios apoya a quien da oportunidades de bien y de vida. No dejemos de acercarnos al Dios de la Vida, del Bien y de la Verdad: Él nos da su Paz, Gozo y Vida nueva.

No es posible avanzar entre las dificultades, internas y externas, sin el alimento que el Señor nos ofrece

Sólo con nuestras fuerzas, no podremos superar nuestros errores y desalientos: somos muy débiles.

La vida es un camino lleno de dificultades, por eso Dios nos invita a comer lo que nos ofrece para seguir.

Pero no basta tener al Señor y su apoyo a nuestra disposición, necesitamos caminar con sus criterios

El criterio de Cristo es ir al hermano para entrar en comunión con él y servirle para darle vida. Para eso hemos recibido su Espíritu en el Bautismo; para eso el mismo Jesús se hizo nuestro alimento.

Dios se fía de nosotros, nos toca a nosotros fiarnos de Él y caminar según su Espíritu. Sólo así el don de la vida de Cristo, por la Fe, se hará don de nuestra vida, alimento, para el bien de todos.

Jesús recibe y salva a quien se acerque y crea en Él, pero debe dejarse enseñar para salir del desaliento

Dios no está lejos de nosotros: es el hijo de José; y sólo al creer en Jesús, y seguirle, podemos ‘verle’ hoy y aquí. No sólo se hizo hombre: se hizo también pan y sólo la Fe nos permite alimentarnos de Él.

La Fe en Jesús nos permite acercarnos a Dios de verdad, pues sólo Él le conoce directamente y sólo con Él estamos seguros de ir conociendo a Dios sin las trampas que nos ponen ya sea nuestra estructura psicológica o las pretensiones de nuestras estructuras sociales o, también, nuestras tradiciones religiosas.

Si no aceptamos la guía de la Palabra de Dios jamás sabremos bien qué decimos cuando
proclamamos: ‘yo creo en Dios’ o ‘yo soy católico o cristiano o evangélico’. El centro ¿es Dios o nosotros?

Pidamos a María fiarnos cada día mejor de Jesús para que su alimento sea fructífero en nosotros.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XIX

Para vivir en la dignidad de discípulos y testigos del Amor de Dios, como Él nos pensó, debemos alimentarnos de su Palabra y de su Pan de Vida eterna.


1R. 19, 1-8:
"El rey Ajab contó a Jezabel todo lo que había hecho Elías y cómo había pasado a filo de espada a todos los profetas [de Baal]... Jezabel envió... un mensajero a Elías para decirle: «Que los dioses me castiguen si… yo no hago con tu vida lo que tú hiciste con la de ellos». Elías temió y... caminó... por el desierto, y al final... se deseó la muerte y exclamó: «¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, que no valgo más que mis padres!» Se acostó y se quedó dormido. Pero un ángel lo tocó y le dijo: «¡Levántate y come!»... Comió, bebió, y se acostó de nuevo. Pero el ángel del Señor... le dijo: «Levántate, come, porque todavía te queda mucho por caminar». Elías... fortalecido por ese alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta la montaña de Dios, el Horeb".

Salmo: 33 "Gusten y vean qué bueno es el Señor".

Ef. 4, 30-5, 2:
"Hermanos, no entristezcan al Espíritu Santo con el que Dios los ha marcado para el día de la redención. Eviten... toda clase de maldad... Traten de imitar a Dios como hijos suyos muy queridos. Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio agradable a Dios".

Jn. 6, 41-51: "Los judíos murmuraban de Jesús... y decían: «¿Acaso éste no es Jesús? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: ‘Yo he bajado del cielo’?» Jesús... les dijo: «No murmuren entre Uds. Nadie puede venir a Mí si no lo atrae el Padre que me envió»; y Yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: ‘Todos serán instruidos por Dios’. Todo el que oyó la voz del Padre y recibe su enseñanza viene a Mí... sólo el que viene de Dios, ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida... éste es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la vida del mundo".




agosto 05, 2012

Felices 140 años FMA!

Hoy el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora cumple 140 años de fundación.

Agradezcamos a Don Bosco y Santa Maria Mazzarello por este regalo!

Aquí, las palabras de saludo de Madre General, Yvonne Reungoat, fma:


5 de agosto de 2012: ¡Feliz cumpleaños a nuestra grande y hermosa Familia!

Hoy cumple sus 140 años de edad y se presenta con un corazón joven, abierto a grandes horizontes, arraigada en profundas raíces, irradiando esperanza y proyectando la mirada hacia el alba de un tiempo nuevo.

El 5 de agosto de 2011 os envié el mensaje de apertura del año festivo por la celebración de los 140 años de fundación de nuestro Instituto.

En aquella ocasión quise recordar los lugares de Mornese, visitar de nuevo los símbolos que trazaron en la Madre Mazzarello y en las primeras hermanas el itinerario de una vida espiritual-misionera de la que hoy todavía gozamos de su riqueza.

A todas vosotras, queridas hermanas, a las jóvenes y a los jóvenes, al Rector Mayor don Pascual Chávez Villanueva, a los Grupos de la Familia Salesiana y a los miembros de las comunidades educativas, les deseo un feliz y radiante 5 de agosto.

Agradezco, también junto con las hermanas del Consejo, los mensajes que llegan para el “cumpleaños” de nuestro Instituto. Que el Señor os bendiga y María Inmaculada Auxiliadora lleve al corazón de todas y todos la alegría de pertenecer a un carisma siempre actual en la Iglesia y en la sociedad.

Madre Yvonne Reungoat



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agosto 04, 2012

«Yo soy el pan de vida.»


Tenemos la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este domingo 5 de agosto.

Recordemos que ese día se celebran 140 años del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, y elevemos una oración de gratitud a Dios por ello y de petición para que las hermanas salesianas puedan seguir fielmente el sendero trazado por Santa Maria Domenica Mazzarello.



«Yo soy el pan de vida.»


¿Qué es lo más valioso para cada uno? ¡Cuántos problemas o bienes generan las prioridades y criterios con los que vivimos. Si el centro de nuestra vida somos nosotros, no nos distinguimos en nada de los no-creyentes, por muy cristianos que digamos ser. ¡No centren la atención en ustedes mismos! ¡¡Sean libres!!

Lo más importante en la vida cristiana no es cumplir, sino la relación personal que tenemos con Dios. Ésta define quiénes somos en realidad y el trayecto de nuestra vida: Los judíos preguntan a Jesús lo que deben hacer para realizar las obras de Dios y Jesús les responde: creer en Él, intimar, asimilarse a Él.

Los no creyentes en Cristo tienen criterios particulares, más o menos centrados en sí mismos: de ahí viene la corrupción mantenida y en crecimiento, signo de la no-vida en Cristo de cualquier comunidad.

Sin relación personal, íntima y continua con Jesús no hay posibilidad de conocerle, amarle, vivir con sus criterios. Dios, sabiendo cuál es nuestra naturaleza –llamada a la Comunión– se queda con nosotros, como pan de Vida nueva, para animarnos, enseñarnos y alimentar nuestra vida íntima con Él.
Dios se interesa, vive para nosotros, ¿nos interesamos nosotros por lo que Él espera de nosotros?

El pueblo protesta porque tiene hambre y no conoce al Dios que lo ha liberado; no aprendió a amarlo

Dios nos liberó de la esclavitud del pecado, pero la tentación está ahí y a veces deseamos volver. La vida es como un desierto lleno de ‘hambres’ y peligros; fiarnos de Dios alimenta de Su Vida nuestra vida.

Pablo nos llama a vivir más íntimamente unidos a Cristo, con sus criterios, para madurar hijos de Dios

El mundo actual progresó mucho, pero necesita más humanidad, más apertura al hermano, pues no basta tener, es necesario transformar los criterios para que nos ayuden a ser más libres para dar vida.

Cristo es el modelo de persona humana. La intimidad con Él nos enseña y ayuda a ser libres para dar.

Jesús nos invita a elevar nuestras miras: ir más allá de intereses egoístas y ofrecer la vida para dar vida

Dios está al servicio de nuestra vida, no de nuestra comodidad, gustos o intereses particulares.

Dios viene, se queda, camina con nosotros, nos sana y alimenta en la medida que nos acercamos y nos abrimos a sus maravillas. Apenas buscamos manipular sus dones, los perdemos: ¡¡nos perdemos!!

Jesús es el Pan de Vida, lo necesitamos: depende de nosotros aceptar y asimilar los dones de Dios.

Pidamos a María abrirnos a Cristo, intimar cada día con Él y asimilar sus dones de Vida nueva.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO XVIII

El único modo de poder construir buscando el Bien Común y atentos a los que Dios nos ofrece es tener miras más amplias que los intereses particulares


Ex. 16, 2-4.-12-15:
"«En el desierto los judíos comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón: «Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto... cuando... comíamos hasta saciarnos. Porque Uds. nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea». Entonces el Señor dijo a Moisés: «...Yo escuché las protestas... háblales en estos términos: ‘A la hora del crepúsculo Uds. comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios’». Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices, que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente... Cuando [el rocío] se disipó… apareció una cosa tenue y granulada... Al verla... se preguntaban... «¿Qué es esto»... Moisés les explicó: «Éste es el pan que el Señor les ha dado como alimento»."

Salmo: 77 El Señor les dio como alimento un trigo celestial".

Ef. 4, 17.20-24:
"Hermanos, les digo y les recomiendo en nombre del Señor: no procedan como los paganos, que se dejan llevar por la frivolidad de sus pensamientos. ...Uds. fueron enseñados según la verdad que reside en Jesús... es preciso renunciar a la vida que llevaban,... que se va corrompiendo por... la concupiscencia, para renovarse en lo más íntimo de su espíritu, y revestirse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios en la justicia y en la verdadera santidad".

Jn. 6, 24-35: "...fueron a Cafarnaúm en búsqueda de Jesús... le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?». Jesús les respondió: «...Uds. me buscan no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen... por [el alimento]... que les dará el Hijo del hombre; porque es Él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello». Ellos le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?» Jesús les respondió: «La obra de Dios es que Uds. crean en aquel que Él ha enviado». Y volvieron a preguntarle: «¿Qué signos haces para veamos y creamos en ti?... Nuestros padres comieron el maná en el desierto...» Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da la vida al mundo». Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Jesús les respondió: «Yo soy el pan de vida. El que viene a Mí, jamás tendrá hambre; el que cree en Mí, jamás tendrá sed»."