Mostrando las entradas con la etiqueta Santos peruanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Santos peruanos. Mostrar todas las entradas

agosto 31, 2009

Santa Rosa


Hoy es cada vez más difícil vivir nuestra fe católica, es cierto. Pero no es excusa para darnos por vencidos. Tenemos el ejemplo de Isabel Flores, nuestra Rosa. Ella fue valiente, decidida, enfrentó lo inimaginable para una mujer de su época, por permanecer fiel a su ideal: Cristo.

Para homenajear a nuestra Rosa, copio extractos de la homilía que ofreció Monseñor Cipriani el viernes 29 en la parroquia Santa Rosa de Lima en Lince:


“Santa Rosa se enamoró de Jesús, enseñó, buscó y ayudó a la gente que estaba con dificultades; y no le tuvo temor a esa cruz, a ese sacrificio y dolor. Yo te animo, atrévete. Jesús a todos nos está buscando. Santa Rosa no tuvo temor y se encontró con Él”.

“Hace falta que tú y yo nos propongamos ser santos. Alegres, trabajadores, rezadores, buenos hijos y buenos padres, ayudando al que no tiene, visitando a los enfermos, cumpliendo cada uno su deber. Son luces que ayudan a los demás a seguir el buen camino. El santo no es un hombre aburrido”.


Fragmentos extraídos del website del Arzobispado de Lima Santa Rosa, mujer enamorada de Jesús

Dentro de su website, el Arzobispado ha preparado una selección especial sobre la vida y legado de Santa Rosa, cuya lectura y difusión recomendamos ampliamente:
Arzobispado de Lima - Santa Rosa


agosto 30, 2008

Nuestra Rosita

Hoy es el día dedicado a recordar a Isabel Flores, nuestra Rosita de Lima.

Recordemos también la gran caridad que demostró en toda su vida:


"Cualquier pesar, cualquier dolor la conmovía y la incitaba a acudir con el remedio. Ella supo, en medio de su pobreza, dar a los más necesitados y aun despojarse de lo necesario y conveniente para socorrer a los pobres. (...)

Supo que en el arrabal de San Lázaro yacía en el lecho una pobre doncella, casi desamparada y falta de asistencia médica, tanto por lo apartado del sitio como por la escasez de sus recursos. Rosa se fue allá, la animó a venirse consigo y la condujo a una pieza deshabitada de su casa que solía darse en arriendo. Allí la acomodó con solícita caridad, la curó con sus propias manos, aun cuando la enfermedad era repugnante y no cesó de asistirla hasta verla convaleciente, pasados tres o cuatro meses.

Aquella habitación vino a convertirse con mucha frecuencia en asilo de pobres enfermos. Hasta los más infelices esclavos recibieron allí las atenciones de Rosa. Ningún mal la arredraba ni el miserable estado de los dolientes le hacía menguar en su caritativo afán. Se necesitaba ánimo heroico a veces, sea para soportar el desaseo de los cuerpos trabajados por la enfermedad, el mal olor de las llagas o la rudeza de estos seres desgraciados, pero la Santa veía en ellos a Jesucristo y con el mismo ardiente afecto con que amaba a su Redentor se abrazaba a aquellos sus miembros doloridos."


Fragmento extraido del site: Orden de predicadores - Santos dominicos - Santa Rosa

Que el ejemplo de Rosa/ Isabel nos inspire para tener, sino caridad, al menos un poco de paciencia y tolerancia con los demás. Sobre todo con las personas que sufren, males del cuerpo y, principalmente, del alma.

marzo 03, 2008

51 años de Pecadito en el cielo

El 1º de marzo fue el 51º aniversario de la partida al cielo de Pecadito. Así llamaban sus compañeros de internado a quien fuera el primer sacerdote salesiano de nuestro país: Monseñor Octavio Ortiz Arrieta.


Conozcamos un poco más sobre él:

Octavio Ortiz Arrieta nació en Lima el 19 de abril de 1878, fruto de una familia de modesta condición económica. Desde niño tuvo apego a la virtud haciendo surgir muy tempranamente su vocación sacerdotal. Llegó a sus oídos la noticia del nuevo Oratorio Festivo de los padres Salesianos en 1892 y comenzó a frecuentarlo. Fue recién en diciembre de 1893 que por mediación del Pd. Pane fue admitido como interno. ....

El apodo de Octavio en el internado fue "pecadito", ya que apoyándose en su edad (era el mayor de todos) y en su experiencia, se permitía, de buenas maneras, corregir a sus compañeros diciéndoles "no hagas eso que es un pecadito"....y así se generó su chapa o mote.
...

En 1902, Ortiz Arrieta recibió la profesión perpetua y para 1906 fue enviado a Piura donde la Congregación abría una nueva obra. Se le encomendó la dirección del nuevo colegio, de tal forma que como lo detalla su biografía: "... el primer director peruano de una obra salesiana fue ... un simple clérigo minorista".

El Pd. Ortiz Arrieta pasó al Cusco en 1916 y para 1920 a la obra del Callao, siempre como director. En noviembre de 1921 lo sorprendió su nombramiento de Obispo de Chachapoyas, que recién se formalizó en 1922 con la consagración episcopal. La Diócesis de Chachapoyas - antigua misión de Quijos y Maynas -abarcaban los departamentos de Amazonas y San Martín, con un total de 100 mil km2 (sin vías mayores de comunicación) y una población de 120 000 habitantes, en su mayoría indígenas. Para ocupar su puesto el viaje duró 21 días, utilizando barco (Lima-Callao), tren (hasta Chilete), lomo de bestia (para cruzar la serranía) y a pie para enrumbarse en la Ceja de Selva de su zona.

Una de sus primeras actividades fue ordenar el catecismo en las iglesias, comenzando por dar el ejemplo al preparar a los niños que iban a la primera comunión. Octavio fue un auténtico obispo misionero, siendo las visitas pastorales las de más arduo trajín. Esta actividad la cumplió con escrupulosa fidelidad. Sólo en su visita pastoral iniciada en1932, Octavio registra que duró 14 meses visitar 177 pueblos. Los que conocemos la zona selva del Perú no podemos dejar de hacer notar lo agobiante que es el clima y lo intransitable de los caminos selváticos.


Leer artículo completo en: Monseñor Octavio Ortiz Arrieta- Exalumnos Notables -UES Breña

El 24 de Setiembre de 1941, recordando los 50 años de la llegada de los primeros salesianos al Perú, fue consagrada la Basílica. El Obispo consagrante fue Monseñor Octavio, que aquí aparece encabezando la procesión de nuestra Auxiliadora.


Fotografía tomada del site nacional "Todas las sangres": María Auxiliadora, aparece también en el website mariano "El Perú necesita de Fátima": María Auxiliadora

Para saber más sobre la causa de canonización del Siervo de Dios Monseñor Octavio, leamos este informe preparado por el Padre Cosme Robredo, sdb, vicepostulador de la misma: Santos: con permisos para entrar a los altares

Como recomienda el Padre Cosme, debemos "hacer mucha propaganda y encomendarnos a Monseñor Octavio, para que, en medio de muchas gracias de todo tipo, quiera el Señor conceder a alguien un milagro de categoría que manifieste claramente la voluntad de Dios de glorificar al Siervo de Dios. Y, mientras tanto, leamos y difundamos su vida y copiemos en nuestra vida su humildad y su gran amor a Dios y al prójimo."

noviembre 02, 2007

Martín, el bueno



El 3 de noviembre de 1579 volvió al cielo nuestro "angelito negro": Martín de Porres y Velásquez.

Lima no ha cambiado mucho desde entonces, pues los prejuicios continúan enquistados en nuestra idiosincracia. Nos dejamos llevar por el miedo, y miramos a los demás por encima del hombro, usando el desprecio como precaución, para evitar que nos lastimen.

Frente a esta situación tan destructiva, tornemos nuestra mirada hacia Martín. El experimentó el desprecio incluso de su propio padre, por su condición de mulato. Y en vez de dedicarse a una vida de amargura y rencor, Martín escogió una vida de alabanza de Dios. Y lo hizo a través del sincero servicio a los demás... a ésos que despreciaban al ser que más amaba en el mundo: su madre.

A continuación, unas líneas sobre nuestro querido santo, extraídas del site del arzobizpado:


Enfermero y hortelano herbolario, Fray Martín cultivaba las plantas medicinales que aliviaban a sus enfermos. Su amor humilde y generoso lo abarcaba todo: su amabilidad con los animales era fruto de su inmenso amor por el Creador de todas las cosas. El pueblo de Lima venera hoy su dulce y sencilla imagen, con su escoba en la mano dando de comer, de un mismo plato, a perro, ratón y gato.

Tras una vida de honda respuesta a la gracia de Dios, de intensa y perseverante entrega vividas al calor de la caridad y el sacrificio, ya a los sesenta años de edad, Fray Martín cayó enfermo y supo de inmediato que había llegado la hora de encontrarse con el Señor. El pueblo se conmovió, y mientras en la calle toda Lima lloraba, el mismo virrey fue a verlo a su lecho de muerte para besar la mano de quien decía de sí mismo ser un perro mulato, tal era la veneración que todos le tenían. Poco después, mientras se le rezaba el credo, besando el crucifijo con profunda alegría, el santo partió. Pero esta partida no lo alejó de su pueblo quien esperanzado le reza a diario aguardando su tierna intercesión y agradeciendo sus milagros. Fray Martín de Porres, el mulato "santo de la escoba" fue canonizado el 6 de mayo de 1962 por el Papa Juan XXIII.


Arzobispado de Lima

agosto 30, 2007

La Rosa de Lima

Rosa. Una joven mujer, que pudo optar por permanecer prisionera de un estrato social con radicales exigencias, pero que tuvo el coraje para liberarse de las ataduras de su posición y su época. Más allá de los argumentos que pretenden cuestionar -para mí, sin éxito- su integridad psíquica, veamos en esta limeña ésa su gran capacidad de luchar por un ideal, de ir más allá de las convenciones sociales en la procura de su realización personal.

Rosa no tuvo reparos en desafiar las pretensiones de su madre (representamen de los "deberes sociales" de la Lima de entonces) sin por ello mellar un ápice el profundo amor filial que sentía por esta mujer quien, formada en los prejuicios de su época, intentó conducir la vida de su hija de acuerdo a los intereses de la familia. Permitió la Divina Providencia que finalmente se diera la reconciliación entre madre e hija, de modo tal que incluso la señora Flores ingresó al monasterio de Santa Catalina, como su heroica hija le había vaticinado.

Rosa me ha fascinado toda la vida. Me impacta esa relación de profunda intimidad que tenía con Jesús, su "doctorcito". Jamás he dudado de la autenticidad de sus visiones, de su misticismo, de su voluntad de sacrificio. Todo ello me habla de un carácter vehemente y apasionado, de la aspiración constante a una instancia mejor, de los objetivos puestos por encima de lo que los demás aceptan por conformismo. Me habla de una mujer real y concreta, una mujer de mi ciudad, una mujer de una sociedad-madre de la que yo vivo ahora.

Hoy les invito a revisar la vida de mi ilustre paisana Isabel Flores. Les recomiendo de manera especial su biografía escrita por el P. Lus M. de Cádiz. Es la mejor obra sobre nuestra santa.

Y no puedo dejar de citar este himno de mi ciudad a su Rosa:


Gloria a Ti, Rosa Bendita
del Perú radiante estrella!
flor de los cielos más bella
que la flor del Jericó.


Hollando con fe robusta
los placeres de este suelo,
desde joven en el cielo
tu corazón se fijó.

Al suyo con lazo fuerte
lo juntó tu dulce esposo
y de su amor generoso
suavemente le inflamó.