abril 10, 2010

El Señor viene a comunicarnos su Providencia de Resucitado

Llegamos al Domingo segundo de Pascua: hoy día concluye el gran DÍA DE PASCUA. Que tengamos todos un muy fecundo tiempo de Pascua. El Señor nos invita a caminar dando la Paz y su consecuencia, el Perdón, en medio del mundo que nos rodea y tanto lo necesita.

La Comunidad cristiana está llamada a construir, a llenar de Vida y Paz los ambientes en los que se mueve... sobre todo si les llena la tensión y conflicto, cosa nada rara en ningún sitio.

El Señor nos habla este domingo para que creamos en su presencia. Presencia real y contreta, pero siempre respetuosa y jamás impositiva. Por desgracia es posible decir que somos creyentes, y hasta creerlo, vivir como si no lo fuéramos o serlo como a nosotros nos parece ("a mi manera"), sin consultar y ceñirnos con los criterios del Señor ni buscar vivir en la Voluntad de Dios, pues ésta sistemáticamente nos descuadra y nos lleva por caminos no tan cómodos o abiertamente incómodos para muchos. Juan sufre las consecuencias de su Fe y esto le permite dar un testimonio nuevo... A muchos nos asusta que nuestra Fe nos recorte consecuencias dolorosas o, incluso, incómodas y por eso renunciamos a vivir en esfuerzo y a la primera dificultad cedemos y siempre encontramos razones para explicarlo. Con todo, vivir la Fe en serio da muchas posibilidades de hacer conocer los frutos de la vida que el Señor desea que testifiquemos. Es la experiencia de los apóstoles y de la primera Comunidad y la de toda la Iglesia en toda partes... Si Tomás no se hubiera encontrado con sus hermanos los apóstoles que le comunicaron convencidos la presencia del señor, él no se hubiera dispuesto a constatarla por sí mismo y nosotros no tendríamos su confesión profunda y convencida: "Señor, mío y Dios mío".

No temamos a los dones de Dios y seamos cada día más dóciles a los frutos de su amor de Resucitado... Somos sus testigos.

Dios les bendiga.

P. José Mª Domènech SDB

El Señor viene a comunicarnos su Providencia de Resucitado

La Fe en Cristo es don que debe ser aceptado todos los días. No basta ‘estar’ con Él y ‘pertenecer’ al grupo de los discípulos. Nuestra influencia en los demás parte del interior personal no de las estructuras, aunque son indispensables pues en ellas maduramos lo que somos.

A Juan su testimonio de Fe le llevó al martirio, pero esto le ofreció nuevas posibilidades de testificar a los suyos y a toda la Iglesia Universal a lo largo del tiempo.

Dios tiene caminos mucho más grandes que los nuestros, por eso no los llegamos a comprender. Creamos en Él. Él no falla jamás. La Comunidad cristiana es Comunidad de Fe.

La resistencia a creer de Tomás tiene la lógica de un hombre serio y responsable pero, tal vez, demasiado desconfiado de su propia Comunidad y muy atrapado en su racionalidad pseudocientífica: ‘ver (comprobar-constatar-dominar-manipular) para creer’ Lo más valioso de toda vida escapa a la ciencia empírica y a la tecnología, que hoy pretenden mostrarse todopoderosa. La verdad está en cada ser y el bien se halla en el actuar honesto que respeta esta verdad.

Los discípulos se llenaron de Alegría, la asimilaron y la transmitieron a los que les rodeaban

El entrar en contacto vital con el Resucitado marca de Gozo toda la vida y lleva los discípulos a vivir como comunicadores de Vida Nueva en lo que hacen y por donde pasan.

Toda su vida está centrada en la Voluntad de Dios, por eso viven de la oración y comunican, en todo lo que hacen y dicen, el bien que Dios les va entregando y confiando.

La experiencia de Juan es estímulo para todos los creyentes en el Señor de la Vida.

El Señor les confía su propia Misión de Paz, Vida, Verdad y Misericordia y ellos la comunican

Ante la presencia del Resucitado no solo surge el gozo sino la disponibilidad a recibir de Él lo que Él juzga mejor para la Comunidad. Es necesario estar dispuestos a compartir la Vida recibida y vivir abiertos a recibir todo lo que el Señor nos desees confiar, pues todo será un bien para la Comunidad y por eso con ella deberemos compartirlo.

La Misericordia de Dios se hace Perdón universal tenemos la misión de comunicarlo.

Nos toca abrirnos honestamente a todo bien de Dios, que nuestros hermanos nos comunican

Para vivir como resucitados necesitamos abrirnos a los dones de Dios, que nos llegan, de ordinario, a través de nuestros hermanos. Resistirnos es aislarnos. Dios no juega con caprichos: es Padre que ama de verdad y educa en la verdad para el bien y la libertad.

La presencia activa y renovadora de la Comunidad es vital. O estamos abiertos a ella, aun aceptando sus inevitables límites o nos cerramos a la verdadera acción ordinaria de Dios.

Pedimos a María nos dé la humilde sabiduría de vivir como verdaderos creyentes.
Padre José María Domènech Corominas, sdb.

CICLO C - TIEMPO DE PASCUA - DOMINGO II

El Señor viene a comunicarnos su Providencia de Resucitado y a encomendarnos su Misión de Misericordia; pero es indispensable creer

Hch. 5, 12-16:
"Los apóstoles obraban muchos milagros… Todos se reunían unánimemente en el pórtico de Salomón. Nadie se atrevía a unirse a ellos, aunque todos los alababan. Cada día se les agregaban más varones y mujeres que se convertían a la Fe en el Señor…"

Salmo 5: "Alaben al Señor porque es bueno; porque es eterna su misericordia".

Ap. 1, 9-11a.-12-13.17-19:
"Yo, Juan,… fui trasladado a la isla de Patmos por predicar la Palabra de Dios y dar testimonio de Jesús… sentí detrás de mí una gran voz… que decía: «Escribe en folios lo que ves y envíalo a las siete Comunidades». Me giré… y vi… en medio… alguien que parecía un Hijo de Hombre… Caí como muerto a sus pies. Él… me dijo: «No temas, yo soy el primero y el último. El que vive…»".

Jn. 20, 19-31: "…los discípulos estaban en casa con las puertas cerradas… Jesús… se puso en medio de ellos…: «La paz esté con ustedes.» Les enseñó las manos y el costado. Los discípulos se alegraron…: «…Como el Padre me envió, también Yo les envío a ustedes.» Sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen… les quedan perdonados…»… Tomás no estaba con ellos…: «Si no le veo… no lo creo»… Ocho días después… [Jesús] dijo a Tomás: «Acerca tu dedo… trae tu mano… No seas tan incrédulo, sino creyente»… «Felices los que creerán sin haber visto»…"

2 comentarios:

  1. Un gusto ha sido conocer este blog, me llevo el enlace para el mio que recien lo estoy empezando a organizar.
    Mis saludos desde Uruguay.

    ResponderEliminar