marzo 30, 2013

Pascua 2013: "Éste es el día que hizo el Señor"

Tenemos el mensaje y la sugerencia homilética que el querido padre José María nos ha enviado para este Domingo de Pascua, 31 de marzo.


Éste es el domingo por antonomasia. Ha tenido cinco semanas de preparación y tendrá más de seis de celebración y reflexión. Es la experiencia más grande para un cristiano. Me atrevería a decir que quien no lo ve como una experiencia vital, comprometedora, grande para él –personalmente– no puede saber qué significa de verdad ser cristiano, es decir, ser de Cristo, de Cristo Resucitado. Tendrá experiencia de ser parte de una religión que se dice la verdadera, pero lo que hace que los que formamos parte de la Comunidad de los discípulos de Jesús –católica por naturaleza– tengamos conciencia que estamos en el camino de la Salvación en la Verdad por el Amor y para el bien de todos, es precisamente la resurrección de Jesucristo, vivida no como algo histórico –que muchos no-creyentes podrán discutir y tomar con sorna– sino como algo que me afecta a mí, personalmente, a mí, que me toca, que me cambia, que me compromete. Sin duda seguiré siendo yo mismo, con mis debilidades y defectos, con los que tendré que seguir batallando, pero Él me enseña a caminar, a levantarme, a entregarme, a darme como Él se dio. Sé que en Él nada es inútil: nada de lo que se pone en las manos de Dios, el Padre bueno de Jesús y nuestro, nada se pierde: ¡Resucitó a Jesús de entre los muertos! ¡¡Dar la vida es el único camino real de vida que tiene el éxito asegurado!!

Es la experiencia que cuenta Pedro a Cornelio; es la experiencia que vive y transmite fogosamente Pablo. Es la experiencia que, en reales sobresaltos y sustos viven las mujeres y los apóstoles, pues en primera instancia no lo creían, a pesar que Jesús se lo había anunciado tres veces y hasta Pedro y Juan habían visto su gloria en el Tabor.

No. No eran un grupo de credulones que quedaron embaucados por las apariencias o historietas... Vieron y, aunque les costó, creyeron.

Dios nos bendiga y nos ayude a ver la presencia maravillosa del Señor en nuestras Comunidades y creer porque, si no es así, estaremos en la religión católica, pero todavía no seremos del todo discípulos de Jesús, verdaderos cristianos.

María no dejó a los apóstoles y discípulos y no nos dejará jamás a nosotros. Confiemos. Es nuestra Auxiliadora.

Unidos en oración con María:

P. José Mª Domènech SDB

"Éste es el día que hizo el Señor"
La Pascua del Señor es la gran solemnidad, ninguna fiesta cristiana está a su nivel, solo ella da sentido a todas las demás fiestas. Por eso tiene la más larga preparación y celebración.

¡El Señor ha resucitado, como anuncian las Escrituras! Día grande para todos: Día de la nueva humanidad. ¡El hombre ya puede ver a dónde le lleva obedecer al Padre y servir al hermano!

Dios nos llama a vivir como resucitados, dadores de vida. Sólo así el mundo podrá creer.

Dios siempre nos tiene presentes: entregó a su Hijo por Amor, pensando en cada uno de nosotros

Pasó por el mundo haciendo el bien y sanando a los que estaban oprimidos por el mal. Descripción del apóstol Pedro al referirse a Jesús. Toda la vida del Maestro fue un estar atento a la Voluntad del Padre para llenar de vida y alegría a los que le rodeaban, los hijos amados, y así responder a su angustiosa necesidad de liberarse del mal, sea físico, psíquico, moral o religioso.

No hemos nacido para la esclavitud, para ninguna de ellas, pues todas tienen siempre graves repercusiones no sólo personales, sino que marcan y degradan la familia y la sociedad.

La peor esclavitud es la del pecado, pues, por un lado, de algún modo, nos complace y, por otro, siempre nos va degenerando. No darnos cuenta es signo de que estamos en proceso de creciente esclavización. La gracia de Cristo nos llama a reaccionar: al no haber nacido para esto, nos sentimos mal y buscamos una salida. Cuanto más tardamos, más nos enfermamos, más duele.

En el Amor de Dios –Comunión Trinitaria– la Vida tiene la primera y última palabra, no el mal

Vivir en el pecado es darle poder, un poder que no le corresponde y al que no tiene derecho. Es naturaleza propia del mal vivir de la importancia y atención que nosotros le demos: a mayor atención e importancia práctica, mayor poder, pues el mal, en sí, es nada, ausencia de futuro.

Dios nos libera llamándonos a fijarnos sólo en Él, que es Vida y, por eso, resucitó a su Hijo de entre los muertos, y a nosotros nos invita, una vez más, con el don de su Espíritu, a vivir aceptándolo como Padre, como Jesús, el Hijo del hombre, el hombre cabal, en quien se cumple plenamente el Plan del Padre. Hombre libre que vivió, y vive, liberando la vida al dar su Vida.

El pecado es creación del maligno y desea destruir la obra exitosa de la Comunión Creadora-
Salvadora-Santificadora, de Dios: Él nos enriquece con la Providencia de su Gracia.

Quien busca aprender a obedecer al Señor de la vida, tendrá en Él vida y futuro eterno.

Jesús nos llama a vivir libres y felices: como resucitados. Sólo así podemos invitar a otros a creer

Vivir como resucitados es vivir en la sencillez de escuchar siempre al Señor para seguirle.

Este estilo de vida es capaz de renovar el mundo sin hacer ruido, pero con suma eficiencia, como la levadura, como la semilla, capaz de ir más allá y superar todo límite y esclavitud, sobre todo la del pecado: cada generación hace su camino y en cada generación reconocemos los esplendorosos éxitos de Dios, el Padre Providente, el Hijo Fiel y el Espíritu Renovador en Santidad.

Pedimos a María nos ayude a vivir todos los días como resucitados, esparciendo a nuestro alrededor el Perdón y la Paz que Jesús nos confió con su Resurrección: ¡ser generadores de vida!


Padre José María Domènech Corominas, sdb.


PASCUA DE RESURRECCIÓN

El triunfo de la vida en Cristo Jesús nos asegura que nuestra vida tiene sentido permanente y final feliz, si la confiamos al Padre y su Plan

Hch. 10, 34a.37-43:
"...«Ya saben lo que ha pasado últimamente en todo el país de los judíos, comenzando por Galilea... Me refiero a Jesús de Nazaret... pasó por todas partes haciendo el bien y dando la salud a todos los que estaban bajo el dominio del demonio por que Dios estaba con Él... lo mataron colgándolo de una cruz... Pero Dios lo resucitó al tercer día... Él nos ordenó que predicáramos al pueblo... Todos los profetas dan testimonio a su favor... quien cree en Él recibe el perdón de sus
pecados en su nombre»".

Salmo 1171-2.16ab-17.22-23: "Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos en él".

Col. 3, 1-4:
"Ya que Ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios... su vida está oculta con Cristo en Dios... Cuando se manifieste Cristo... Ustedes aparecerán con Él, llenos de gloria".

Jn. 20, 1-9: "El primer día de la semana,... cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena se fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Pedro y del otro discípulo... y les dijo: «Se han llevado... al Señor...» ...salieron corriendo al sepulcro... llegó Simón Pedro..., entró al sepulcro; vio las vendas... y el sudario que había cubierto la cabeza... entró el otro discípulo... vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según las Escrituras, Jesús tenía que resucitar de entre los muertos".



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